Es un nuevo escenario bélico. Un campo de batalla especial alentado por Donald Trump. El presidente que llegó por segunda vez en la Casa Blanca anunciando que con él se terminarían todas las guerras.
Una iniciativa del presidente Donald Trump, en su primer gobierno, ya está en una etapa casi finalizada. Un funcionario del Pentágono reconoció que se hicieron lanzamientos para colocar en el espacio elementos de defensa para EE.UU.
Es un nuevo escenario bélico. Un campo de batalla especial alentado por Donald Trump. El presidente que llegó por segunda vez en la Casa Blanca anunciando que con él se terminarían todas las guerras.
Un funcionario del Pentágono, Troy Meink, informó lo que era un secreto bien guardado. Es el secretario de la Fuerza Aérea estadounidense y en una conferencia reconoció que que ya tiene armas desplegadas en órbita terrestre. Aunque confesó que seguramente, Rusia y China sigan el mismo camino. La Guerra interestelar o espacial ya está aquí.
El funcionario aseguró que Estados Unidos cuenta actualmente con “armas de control espacial en órbita” capaces de proteger a sus fuerzas frente a acciones hostiles de adversarios.
El Pentágono no reveló qué tipo de armas son, cuántas fueron desplegadas, dónde se encuentran ni cuándo fueron colocadas en el espacio. La Fuerza Espacial explicó que estas capacidades pueden utilizar medios cinéticos y no cinéticos, y que pueden emplearse tanto para operaciones ofensivas como defensivas.
Entre las posibilidades se encuentran sistemas capaces de interferir comunicaciones, bloquear señales, utilizar láseres o afectar físicamente otros objetos espaciales. El anuncio se produce mientras Washington considera a China y Rusia como sus principales competidores estratégicos en el espacio. Moscú ya ha desarrollado sistemas antisatélite capaces de aproximarse a satélites estadounidenses.
La revelación podría acelerar una nueva carrera armamentística orbital, con riesgos que van desde ataques contra satélites hasta armas que desde el espacio, ataquen blancos elegidos en la Tierra.
En 2019, el presidente Donald Trump, casi terminando su primer mandato, creo la Fuerza Aérea Espacial, para formar el personal que se especialice en este nuevo armamento del que poco ha trascendido. Solo la confirmación que hizo el secretario sobre que efectivamente, ya hay armas suspendidas en el espacio.
El funcionario afirmó que Washington no solo quiere tener el dominio militar en la Tierra sino también el predomino en el espacio. Quieren llegar a tener el "control espacial" en órbita capaces de defender a las fuerzas estadounidenses frente a acciones hostiles de otros países. Sin embargo, Meink, evitó precisar si los blancos iniciales son satélites o pueden disparar hacia nuestro planeta.
El término "control espacial" abarca un amplio conjunto de capacidades destinadas tanto a proteger los satélites propios como a interferir, degradar o impedir el funcionamiento de los sistemas espaciales de un adversario. Durante décadas, Estados Unidos evitó confirmar de manera directa la presencia de armamento operativo en el espacio. Ahora, Washington sostiene que necesita estas capacidades para responder a la creciente amenaza de China y Rusia, que también desarrollaron tecnologías antisatélite y otras herramientas destinadas a disputar el dominio espacial.
Esta idea es un paso más allá de la "cúpula de oro" que anunció Donald Trump. Siguiendo al sistema de defensa israelí, anunció en la Casa Blanca, algo similar. Pero esta vez, las armas de defensa están instaladas en el espacio. Geoestacionarias, lo que no se informó si solo cubren la superficie de lo Estados Unidos o pueden también alcanzar a países que se definan como enemigos.
El espacio se convirtió en un componente fundamental de las operaciones militares modernas. Los satélites permiten comunicaciones, navegación, inteligencia, vigilancia, detección de lanzamientos de misiles y coordinación de fuerzas. Por eso, destruir o inutilizar los satélites de un adversario podría afectar seriamente su capacidad para combatir.
La novedad también genera preocupación por una posible carrera armamentista espacial. El marco jurídico internacional tampoco ofrece una respuesta completa. El Tratado del Espacio Exterior de 1967 prohíbe colocar armas nucleares y otras armas de destrucción masiva en órbita, pero no establece una prohibición general sobre las armas convencionales espaciales.
La confirmación de Washington deja así una señal clara: el espacio ya no es solamente un escenario para comunicaciones, investigación y exploración, sino también un nuevo campo de competencia militar entre las grandes potencias.