MIEDO GLOBAL

¿Estamos a un paso de la Tercera Guerra Mundial? Lo que tendría que pasar para que estalle

El siglo XXI se caracteriza por el regreso de tensiones mayúsculas entre las potencias o acciones bélicas de ellas sobre países menores. Es la antesala de una conflagración mundial o solo el capricho de líderes autoritarios que equivocan el sentido de su responsabilidad y poder.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
Medio Oriente. Un conflicto grave o el inicio de un conflicto mundial. (Foto: A24.com)

Medio Oriente. Un conflicto grave o el inicio de un conflicto mundial. (Foto: A24.com)

El concepto de "guerra mundial en pedazos" tiene dos maneras de ser interpretado. El papa argentino llamó a despertar la consciencia de los pueblos y, especialmente, de los dirigentes mundiales. Pero también puede tener un efecto de disminuir el temor. Si hay pequeños conflictos - partes de algo mayor que no vemos - entonces, hay tiempo y oportunidades para recuperar la "paz duradera" que surgió como sensación global tras la caída del muro de Berlín en 1989. Ahora, todo parece diferente.

Ni la invasión a Ucrania por parte de Rusia, suscitó el temor de estos días. Las potencias occidentales, básicamente la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), respaldó al país invadido. Así, Vladimir Putin no pudo cumplir su promesa de estar en Kiev en cuatro días. Y China, el otro gran actor global, dijo que era aliado "permanente" de Rusia, pero no movió ni un fusil por la causa de Putin.

Así, a la salida de la pandemia, en 2022, la gente comenzó a volar y desplazarse por todo el mundo. También el comercio. Incluso por el centro de Europa, pese a la guerra. "Encapsulada" ha estado ya más de 4 años. La Segunda Guerra Mundial, que cambió al planeta a mediados del siglo XX, duró 5 años.

El ataque del fin de semana de Estados Unidos e Israel contra Irán, es otra cosa. Lejos que quedar "encapsulado", el conflicto se amplió rápidamente. Israel, además, volvió a atacar sobre territorio libanés. Trump habló de 5 semanas más de guerra y la respuesta de Irán ha sido sin mesura. Lanzó misiles contra Israel, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, entre otros.

El estrecho de Ormuz, por ahora abierto, es una aventura para los tanques petroleros que transportan diariamente el 20% del crudo en el mundo. No es un conflicto más. Los líderes que lo llevan adelante tampoco son representantes del diálogo, la cooperación o el entendimiento. Se mueven con la lógica de "ellos o nosotros". Y lo peor, no son los únicos en el mundo con altas responsabilidades.

Definitivamente, no es un conflicto más. Esperemos que no sea la manifestación evidente de la admonición del papa Francisco.

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Del muro de Berlín al muro de la intolerancia

En 1989, una pregunta oportuna, precisa, marcó la caída del muro de Berlín. La hizo un periodista - somos necesarios - que sorprendió a un funcionario mediocre de Alemania Oriental. "¿Cuándo entra en vigor?", fue la pregunta. Schaboswki, el funcionario, dudó, buscó entre las hojas que tenía y respondió, sin pensar: “De inmediato”. No hizo falta más, millares de germanos del este rompieron el muro y se reunieron con los occidentales.

Ese episodio se tomó casi como "el fin de la historia". Una etapa de cooperación y competencia en paz entre las potencias: Rusia, Estados Unidos y China.

muro de Berlín
1989. Cae el muro de Berlín. El mundo creyó que se acababan los conflictos globales para siempre. (foto: Archivo)

1989. Cae el muro de Berlín. El mundo creyó que se acababan los conflictos globales para siempre. (foto: Archivo)

Pero el siglo XXI quebró esa tendencia. Los países comenzaron a mirar con desconfianza esa "globalización". Una vez más se lo asimiló a la teoría de derrame. Los países líderes, en la cooperación, estiraron aún más su mejor calidad de vida. O directamente, la capacidad del poder. Y así, se comenzó a cuestionar la eficiencia del multilateralismo. Las Naciones Unidas quedaron como el símbolo de lo inoperante.

Más allá de que efectivamente, desde 1945 no hubo más conflictos globales y sus diferentes agencias ayudaron a mejorar la salud, la alimentación y muchos aspectos de la vida diaria. No fue suficiente. El reclamo chauvinista ganó terreno, en los pueblos y en sus dirigentes.

Así surgieron los líderes nacionalistas de todo tipo. En países autoritarios y también, en los democráticos. Se impuso la lógica binaria: nosotros o ellos. Si tengo el poder lo uso discrecionalmente hasta que lo pierda.

La pandemia marcó más ese "encierro" de los países. La cooperación fue sólo para buscar como circulaba una vacuna contra el coronavirus. Pero a la salida de la crisis, las sociedades enfrentaron el problema de superar casi dos años sin progreso económico o con graves caídas.

Así llegamos al muro de la intolerancia. La guerra entre Rusia y Ucrania fue - tal vez lo digan los historiadores - el fin de la era de la cooperación. Y ahora estamos una nueva era.

ellos o nosotros
Cayó el muro de Berlín para dejar paso al muro de la intolerancia. (foto: A24.com)

Cayó el muro de Berlín para dejar paso al muro de la intolerancia. (foto: A24.com)

La era de la confrontación

El ascenso de líderes como Donald Trump para confrontar con el "eterno" presidente Vladimir Putin y el reelegible "récord" de Xi Jinping no puede pasarse por alto. Trump, desde la democracia norteamericana, acusó a los demócratas de todos los males de su país.

Putin, por su parte, se cree heredero de los zares y se comporta como Stalin. En paralelo, Xi Jinping torció la constitución china: al partido único le agregó un tercer período consecutivo en el poder. Mao estuvo 27 años. Xi, cumplirá 20 como líder de China en 2032. Y su amenaza constante sobre apoderarse de Taiwán va en amento. Es el centro de la producción de los chips de mayor tecnología. Un recurso estratégico mundial clave.

Por debajo de ellos, hay más casos: Maduro (ya fuera del poder) en Venezuela, los Ortega en Nicaragua, el castrismo residual en Cuba. En Europa, la extrema derecha suma casilleros en países democráticos. Erdogan, Orbán o Lukaschenko son autócratas que ganan elecciones, no importa quien los enfrente. En los países árabes, el fundamentalismo gana terreno y la escaramuza entre los Talibanes afganos y los musulmanes de Pakistán ( no es árabe, pero tiene mayoría de esa religión). Corea del Norte, el delirio armamentista y de control total a los ciudadanos por parte de Kim Jong Un.

En África, naciones como Sudán, sudan del Sur, Yemen y varios más, no resisten la categoría de ser países organizados. Menos, de ser democracias.

Es por eso que este año, Human Right Watch, presentó su informe anual en el que muestra un grave retroceso de la democracia en el mundo. Apenas 29 sobre 178 países estudiados entran en la categoría de democracias plenas. Un regreso a 1984. Es decir, en plena guerra fría, cinco años antes de la caída del muro de Berlín.

Por eso, este conflicto en Medio Oriente es tan preocupante. Líderes autoritarios son los que están al frente. Con la lógica más que peligrosa que ya detallamos: ellos o nosotros. No hay opción para el diálogo, la negociación, el entendimiento. Apenas, pausas entre nuevos ataques. En junio de 2024, EE.UU. e Israel atacaron a Irán. Pasaron sólo 8 meses. Y esta vez, Irán atacó a otros países de la región.

Por eso, esta vez el temor es mayor. Por la gravedad del conflicto y por las manos en las que estamos.