En una nueva decisión contra Israel y sus autoridades, la Corte Penal Internacional ordenó a Tel Aviv el inmediato cese de los ataques contra Rafah, en el sur de la Franja de Gaza.
Bajo la convención sobre el genocidio, el tribunal internacional dispuso que Tel Aviv interrumpa sus acciones en la región. El mismo tribunal ya había solicitado la detención de Benjamín Netanyahu.
En una nueva decisión contra Israel y sus autoridades, la Corte Penal Internacional ordenó a Tel Aviv el inmediato cese de los ataques contra Rafah, en el sur de la Franja de Gaza.
Basada en la convención sobre el genocidio, el fallo de la CPI es otro golpe para el gobierno de Benjamín Netanyahu. El primer ministro israelí tuvo duras expresiones de rechazo contra el tribunal internacional cuando la semana pasada se conoció el pedido del fiscal en La Haya para que tanto él como el ministro de Defensa, junto a tres dirigentes de Hamas, puedan ser detenidos.
La Corte Penal Internacional dictaminó que Israel debe "detener de manera inmediata" su ofensiva militar en Rafah, en el sur de Gaza.
Esta vez, la CPI sí hizo lugar a un pedido presentado nuevamente por Sudáfrica. Antes había rechazado la posibilidad de juzgar a Israel por crímenes de lesa humanidad por no haber indicios suficientes. Pero ahora hizo suyo el pedido de esta medida de emergencia. El objetivo es el cese inmediato de los ataques para permitir la "supervivencia del pueblo palestino", según Sudáfrica, amenazado por ser víctima de un genocidio.
Israel firmó el tratado de Roma que constituyó al tribunal con sede en La Haya. Sin embargo, al no ratificarlo, puede desconocer sus fallos. Aunque en la primera acusación promovida por Sudáfrica, Israel envió su defensa en tiempo y forma.
Pero ya con el pedido del fiscal, Netanyahu acusó a la CPI de equiparar a un estado soberano y democrático con una facción terrorista como Hamas. Por lo tanto, criticó duramente a ese organismo, que depende de las Naciones Unidas.
Netanyahu ha dicho reiteradamente que la ofensiva de Rafah es clave para derrotar a Hamas tras los ataques del 7 de octubre.
De todos modos, siete meses en guerra no alcanzaron para lograr la libertad de los rehenes tomados por parte de Hamas. Tampoco para eliminar su capacidad organizativa ni militar, el objetivo central que persigue el gobierno israelí.
Por lo tanto, Israel puede desconocer la orden del tribunal y continuar su ofensiva. En Rafah se apiñan los gazatíes como "refugiados" en su propio territorio. Además, Israel controla el paso que desde Rafah permite salir hacia el vecino país de Egipto.
La orden de la Corte Penal Internacional puede tener otras consecuencias. Una de ellas es la posibilidad de que escale la presión sobre Netanyahu de los países árabes. Otra es que aliados como Estados Unidos o el bloque de la Unión Europea renueven su exigencia -laxa hasta ahora- de cesar con los ataques sobre Rafah y permitir el ingreso de la fundamental ayuda humanitaria.
Además, los países que firmaron el tratado de Roma y le reconocen jurisdicción internacional, pueden tomar diferentes medidas contra Israel, como por ejemplo, sanciones económicas.
Pero frenar a Netanyahu es algo que no está en manos de la Corte Penal Internacional. No puede desplegar un cuerpo militar o policial para hacer cumplir sus fallos. Eso queda en manos exclusivas de las Naciones Unidas.