La nueva amenaza de Donald Trump contra la OTAN por la falta de apoyo en la guerra con Irán
El presidente norteamericano volvió a un tema recurrente, su resentimiento por lo que ve como la reticencia de los europeos en el compromiso defensivo que supone la Alianza Atlántica. Por eso, hizo otra amenaza: está pensando en dejar esa coalición intercontinental.
Donald Trump expresa cada día más su disgusto con los líderes europeos. (Foto: A24.com)
“Estamos considerando seriamente salir de la OTAN”, aseguró el presidente Donald Trump en una entrevista con el diario británico The Telegraph, en una declaración que encendió alarmas tanto en Europa como dentro del propio establishment de defensa de Estados Unidos.
Días antes, ya había marcado el tono al afirmar: “No tenemos por qué estar ahí para la OTAN”. Donald Trump volvió a sacudir a sus aliados con una amenaza que golpea el corazón de la seguridad occidental: la posibilidad de que Estados Unidos abandone la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
En medio de la crisis con Irán y de crecientes tensiones con Europa, el presidente republicano endureció su discurso y dejó en claro que considera a la alianza militar como una estructura cada vez menos útil para Washington.
La amenaza no aparece en el vacío. Trump viene cuestionando a sus socios europeos por no haber respaldado la ofensiva estadounidense contra Irán ni haber facilitado plenamente bases, espacio aéreo o apoyo naval. Esa falta de alineamiento reavivó su vieja crítica: que Estados Unidos pone demasiado y recibe poco a cambio.
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La eventual salida de Washington de la alianza atlántica abriría un escenario inédito desde la posguerra. Para Europa sería un golpe estratégico; para Rusia (en su guerra con Ucrania), una señal de fractura en el bloque occidental. Y para Trump, una nueva forma de usar la política exterior como herramienta de presión. La pregunta ya no es solo si lo dice para negociar, sino hasta dónde está dispuesto a llegar.
La "traición" de la OTAN
Trump agita otra bomba geopolítica: ahora acusa a la OTAN de “defección” tras la guerra con Irán. La guerra con Irán no solo dejó muertos, petróleo en alza y máxima tensión en Medio Oriente. También abrió una grieta explosiva entre Estados Unidos y sus aliados históricos. Donald Trump aprovechó el conflicto para volver a apuntar contra la OTAN y deslizar una idea cada vez menos impensada: que Washington podría alejarse de la alianza si Europa sigue, según él, “traicionando” los compromisos comunes.
El presidente republicano endureció su discurso después de comprobar que varios socios europeos evitaron involucrarse de lleno en la ofensiva contra Teherán. La queja en la Casa Blanca no pasa solo por una cuestión política, sino militar: permisos, bases, apoyo logístico y cooperación operativa que, según Washington, no llegaron como esperaban.
Trump lo resumió con una frase que volvió a sacudir a las capitales europeas: “No tenemos por qué seguir protegiendo a países que después desaparecen cuando Estados Unidos los necesita”. En su entorno, ya hablan abiertamente de una OTAN “desgastada”, “ingrata” y, en los hechos, en proceso de defección estratégica.
La palabra no es menor. Para el trumpismo, varios miembros de la alianza se benefician desde hace décadas del paraguas militar norteamericano, pero retroceden cuando el costo político o bélico sube. Y la guerra con Irán, aseguran, fue la prueba más reciente.
En ese contexto, Marco Rubio reforzó la presión al advertir que Estados Unidos podría reconsiderar su relación con la OTAN una vez terminado el conflicto. Aunque evitó hablar de salida formal, el mensaje fue claro: la paciencia de Washington tiene un límite.
Europa intenta bajar el tono, pero el daño ya está hecho. Porque cuando Trump habla de “traición”, no lo hace solo para negociar más gasto militar. También instala una idea mucho más peligrosa: que la alianza atlántica ya no funciona como un bloque unido.
Y si la principal potencia militar del mundo empieza a ver a la OTAN como una carga antes que como un escudo, el problema para Europa ya no es Irán. Es Trump.
trump y la otan no
La diferencia abismal entre lo que aporta Estados Unidos al mantenimiento de la OTAN con relación a los demas integrantes. (foto: A24.com)
Estados Unidos, el centinela de la OTAN
Trump lo resumió con una frase que volvió a sacudir a las capitales europeas: “No tenemos por qué seguir protegiendo a países que después desaparecen cuando Estados Unidos los necesita”. En su entorno, ya hablan abiertamente de una OTAN “desgastada”, “ingrata” y, en los hechos, en proceso de defección estratégica.
La palabra no es menor. Para el trumpismo, varios miembros de la alianza se benefician desde hace décadas del paraguas militar norteamericano, pero retroceden cuando el costo político o bélico sube. Y la guerra con Irán, aseguran, fue la prueba más reciente.
En ese contexto, el secretaro de Estado, Marco Rubio, reforzó la presión al advertir que Estados Unidos podría reconsiderar su relación con la OTAN una vez terminado el conflicto. Aunque evitó hablar de salida formal, el mensaje fue claro: la paciencia de Washington tiene un límite.
Europa intenta bajar el tono, pero el daño ya está hecho. Porque cuando Trump habla de “traición”, no lo hace solo para negociar más gasto militar. También instala una idea mucho más peligrosa: que la alianza atlántica ya no funciona como un bloque unido.
Y si la principal potencia militar del mundo empieza a ver a la OTAN como una carga antes que como un escudo, el problema para Europa ya no es Irán. Es Trump.