Su nombre quedó especialmente ligado a dos de los episodios más sangrientos de las guerras de la ex Yugoslavia: el asedio de Sarajevo y la masacre de Srebrenica. En julio de 1995, sus fuerzas asesinaron a más de 8.000 hombres y niños musulmanes bosnios después de tomar el enclave de Srebrenica, que había sido declarado zona segura por Naciones Unidas. Uno de los episodios más dramáticos de la segunda mitad del siglo XX.
El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia lo condenó en 2017 a cadena perpetua y la sentencia fue confirmada definitivamente en 2021.
La guerra tras la partición de Yugoslavia desembocó en una masacre étnica y un genocidio. Mladic, el general a las órdenes de otro genocida, Slobodan Milosevic (Foto: Archivo)
El general que dirigió la guerra desde el lado serbiobosnio
Yugoslavia fue un país inventado como tapón en el centro de Europa entre el Este y el Oeste por el final de la Primera Guerra Mundial. Y así siguió luego en la Guerra Fría tras la II Guerra Mundial. Conducida por el dictador Josef Broz, "Tito". Pero a su muerte, en 1980, sobrevinieron las tensiones ocultas entre los países. En especial, la preeminencia que quiso tener Serbia y el odio racial y social hacia los musulmanes de Bosnia.
Cuando estalló la guerra, en 1990, Ratko Mladic fue el encargado del ejército serbio que actuó en Bosnia. Ejecutó una limpieza étnica por la que años más tarde sería enjuiciado internacionalmente. Aunque hubo que esperar varios años para ello. Formó parte de una estructura política y militar junto a dirigentes como Radovan Karadic y Slobodan Miloševic. Este último, presidente de Serbia, lo protegió durante 12 años.
Milosevic, devenido presidente de Serbia, protegió durante 12 años al "carnicero de Bosnia". (Foto: Gentileza BBC)
Sarajevo, tres años de asedio y miles de muertos
Sarajevo permaneció sitiada durante más de tres años. La ciudad fue sometida a bombardeos y ataques de las fuerzas serbiobosnias, provocando la muerte de miles de civiles. El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia consideró que Mladic tenía responsabilidad directa dentro de la estructura de mando que llevó adelante esa campaña.
El asedio se convirtió en uno de los símbolos brutalidad de la guerra de Bosnia, un conflicto que dejó profundas heridas en una región que había formado parte de Yugoslavia.
Pero el episodio que terminó definiendo para siempre la figura de Mladic ocurrió en el verano de 1995.
6.500 tumbas en el cementerio de Srebrenica. La peor matanza genocida en Bosnia. Se calcula que Mladic decidió la muerte de 8.000 musulmanes bosnios. (foto: Gentileza BBC)
Srebrenica, la masacre que terminó en una condena por genocidio
En julio de 1995, las fuerzas serbiobosnias tomaron Srebrenica, una zona que Naciones Unidas había declarado segura. Después de la caída del enclave, miles de hombres y niños bosnios musulmanes fueron separados de sus familias y asesinados.
La cifra supera los 8.000 muertos, según las investigaciones internacionales. Los asesinatos fueron posteriormente reconocidos como genocidio por la justicia internacional y se convirtieron en la mayor masacre ocurrida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia acusó a Mladic de dos cargos de genocidio, cinco de crímenes contra la humanidad y cuatro violaciones de las leyes y costumbres de guerra. Finalmente fue declarado culpable de diez cargos y condenado a prisión perpetua.
16 años prófugo hasta su captura
Después de la guerra, Mladic permaneció prófugo durante casi 16 años. Aunque era uno de los hombres más buscados por la justicia internacional, logró mantenerse oculto durante años con apoyo de sectores que lo consideraban un héroe nacionalista serbio.
Finalmente fue detenido en Serbia en mayo de 2011 y trasladado a La Haya para enfrentar el juicio. Su captura fue considerada un paso decisivo para cerrar uno de los capítulos más oscuros de las guerras de la ex Yugoslavia.
En 2017 recibió la cadena perpetua y en 2021 la condena fue confirmada en segunda instancia. Mladic rechazó hasta el final la legitimidad del tribunal (a los gritos contra el presidente del tribunal) y nunca mostró arrepentimiento por los crímenes por los que fue condenado.
Mladic escucha su condena por genocida por la matanza de musulmanes bosnios en la guerra de la división de Yugoslavia. (Foto: Captura de TV)
Murió en La Haya sin recuperar la libertad
Sus últimos años estuvieron marcados por problemas de salud y pedidos de su familia para que pudiera recibir tratamiento en Serbia. Las autoridades judiciales internacionales rechazaron las solicitudes de liberación anticipada por motivos médicos.
Este jueves, finalmente, murió en la unidad de detención de Naciones Unidas en La Haya. Tenía 84 años y cumplía una condena que, hasta su muerte, lo mantuvo encerrado por uno de los episodios más graves de genocidio cometidos en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.