Conmoción en Uruguay por el asesinato de Jonathan Correa, un adolescente de 15 años que fue golpeado hasta la muerte por su padre en el barrio Flor de Maroñas, Montevideo.
La investigación reveló que el menor sufría violencia desde hacía años y que existían múltiples denuncias previas por maltrato contra el padre.
Conmoción en Uruguay por el asesinato de Jonathan Correa, un adolescente de 15 años que fue golpeado hasta la muerte por su padre en el barrio Flor de Maroñas, Montevideo.
El violento hecho, que tomó estado público en las últimas horas en Argentina, ocurrió el pasado viernes 6 de marzo. Según la investigación judicial, el agresor, Jonathan Calero, de 34 años, atacó brutalmente al joven tras una discusión relacionada con el cuidado de una perra y sus cachorros.
Los castigos, infligidos con puños, patadas y un palo en la cabeza mientras agonizaba, le causaron al menor lesiones internas graves, según informaron fuentes forenses: destrucción de intestinos, hemorragias masivas y colapso.
Al constatar que Jonathan no respiraba, el hombre trasladó el cuerpo y lo dejó en una zanja frente a la vivienda familiar, en la rambla Costanera Maestra Aurelia Viera, cerca de Puntas de Soto. Inicialmente, se intentó presentar el hallazgo como un accidente o una caída.
Sin embargo, la autopsia forense reveló un historial de violencia prolongada: signos de maltrato físico crónico durante años, con cicatrices, moretones antiguos y lesiones compatibles con golpes reiterados, incluyendo el uso de cables o cinturones.
De acuerdo con la versión de medios locales, entre 2013 y 2025 se registraron al menos 14 denuncias formales por violencia doméstica contra el padre, presentadas por instituciones como Centros de Atención a la Infancia y la Familia (CAIF) y la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU), donde el adolescente estudiaba tras la obtención de una beca.
Algunas denuncias, incluso, datan de cuando el niño tenía apenas 2 años. La UTU activó protocolos en noviembre de 2025 al detectar indicios, pero no hubo una intervención efectiva que evitara el desenlace.
El padre fue imputado por homicidio especialmente agravado por el vínculo y reiterados delitos de violencia doméstica agravada. Actualmente, se encuentra con prisión preventiva por 180 días.
La defensora de oficio solicitó una pericia psiquiátrica para evaluar su imputabilidad y posibles problemas de salud mental. El estudio se realizará en el Hospital Vilardebó y, luego, sus resultados se incorporarán al expediente.
La madre y una hermana menor de 9 años convivían en la casa donde se produjo el ataque a Jonathan. En ese marco, la niña fue derivada a un centro del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) para su protección inmediata. Mientras tanto, también se investiga el rol de la mujer en relación con una posible victimización u omisión.
El caso generó fuertes repercusiones. La Institución Nacional de Derechos Humanos inició una investigación de oficio por fallas múltiples del Estado.
El tema tomó estado parlamentario, con pedidos de informes a Fiscalía, Policía, INAU, ANEP y otros organismos.
El Poder Judicial y el Ministerio del Interior también indagan posibles responsabilidades.
Vecinos colocaron un altar improvisado frente a la casa de Jonathan. Familiares y compañeros de estudio relataron que el adolescente solía usar ropa abrigada, incluso en verano, para ocultar las marcas. Destacaron su esfuerzo por estudiar pese al infierno que vivía.