Cómo se enteró la familia de las víctimas
Al mediodía de ese miércoles, una familiar vio las imágenes que comenzaban a circular en los medios: una lancha sin control avanzando lentamente por la corriente. Temió lo peor, aunque todavía no había confirmación oficial.
Horas después, personal de Prefectura Naval halló la embarcación detenida entre camalotes y constató la presencia de dos cuerpos sin vida. En la lancha también se encontró el cadáver de un bovino.
El examen preliminar del médico legista determinó que ambos hombres presentaban heridas de escopeta, un dato que coincidía con la presencia de cartuchos dentro de la embarcación. A partir de esos elementos, los investigadores comenzaron a trabajar sobre la hipótesis de un posible robo de ganado.
Los datos que no coinciden para la familia
La familia, sin embargo, cuestiona con dureza la línea investigativa del robo de animales. Daniel Cabrera, hermano de José, y Noemí, otra familiar, aseguraron que los primos no se dedicaban al cuatrerismo y que salieron únicamente a conseguir alimento. “Cazaban para comer”, repitieron ante la prensa local. José tenía tres hijos y Martín una hija pequeña, explicaron, y atravesaban una situación económica muy precaria.
"Somos gente humilde, no tenemos para comer", denunciaron desde la familia que es oriunda de Alto Verde, un paraje costero de la zona.
Los parientes pusieron el foco en dos elementos que, a su entender, no encajan con la versión oficial: la presencia de una vaca faenada y la aparición de un perro muerto dentro de la lancha. “El que mata una vaca no la deja ahí. Eso ellos no lo hacían. Jamás”, afirmaron. También descartaron que llevaran otro animal con ellos: "Iban solos a pescar y a cazar carpinchos, nunca salían con un perro", confiaron.
Además, remarcaron que en la embarcación estaban todas sus pertenencias: los teléfonos celulares, el motor y un arma que, según indicaron, estaba registrada. “Si alguien les apuntó por algo, que expliquen por qué. No tenían que matarlos”, reclamaron.
La hipótesis que sostienen los familiares apunta a que el escenario fue alterado para simular un caso de abigeato y deslindar responsabilidades. Según esa versión, tras el ataque habrían sido “plantados” el perro y la vaca para incriminar a las víctimas. “Para echarles el cargo a ellos, como si fueran cuatreros”, sostuvieron.
Mientras reclaman justicia y aseguran que los primos solo fueron “a rebuscársela” para llevar comida a sus casas, la causa continúa bajo la investigación del fiscal en turno, Carlos Lacuadra, quien deberá determinar cómo y por qué fueron asesinados Martín y José Cabrera.