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POLÍTICA

Las negociaciones secretas entre los jueces de la Corte Suprema antes de aceptar el per saltum

Las negociaciones secretas entre los jueces de la Corte Suprema antes de aceptar el per saltum
Los cinco miembros de la Corte Suprema (Foto: archivo).

El gobierno de Alberto Fernández se encontró en forma inesperada al borde de un conflicto de poderes. Por unanimidad, en un acuerdo extraordinario, la Corte Suprema concedió ayer el recurso de per saltum que habían presentado los camaristas Pablo Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y Germán Castelli para no ser removidos de sus cargos actuales tal como dispuso el Senado y el Poder Ejecutivo mediante un decreto del Presidente.

Si la Corte Suprema confirma el martes próximo –sería el día a tratarse- que los jueces permanezcan en sus cargos actuales, chocará contra dos medidas oficiales de dos poderes del Estado, el Ejecutivo y el Legislativo.

Dentro de la Corte, muchos apostaban a que no concederían el per saltum. Pero la presión social, las marchas ante tribunales y el clima de ebullición popular contra la Justicia modificaron el panorama. Remover a jueces que habían fallado en contra de la vicepresidenta Cristina Kirchner era complejo. Se coló, además, una negociación secreta entre los jueces.

Como miembros de la Cámara Federal, Bruglia y Bertuzzi habían confirmado los procesamientos de Cristina en la causa de los cuadernos de la corrupción K. Castelli, en el Tribunal Oral Federal 7, actuará en el juicio oral de esa causa. El kirchnerismo quiere remover a los tres jueces y confiaba en que la Corte no se iba a plantar ante los otros dos poderes.

En rigor, el Senado había rechazado hacía dos semanas el acuerdo para sus actuales cargos y por lo tanto los devolvía a sus anteriores puestos. Y el Poder Ejecutivo, a través de un decreto de Alberto Fernández, convalidó esa decisión. Por lo tanto, dos poderes del Estado dictaron una medida que colisionaría con la de un tercer poder, la Corte, cabeza del Poder Judicial.

Dentro de la Corte, incluso, la mayoría no quería enfrentarse a la Cámara alta y quería evitar un pronunciamiento que, ante las decisiones del Senado y de los tribunales inferiores, se convertiría en abstracto.

Pero el presidente del máximo tribunal, Carlos Rosenkrantz, convocó la semana última a un acuerdo extraordinario para el martes y puso en un brete a Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda, Horacio Rosatti, y Elena Highton de Nolasco. Además, la Cámara en lo Contencioso Administrativo postergó su sentencia de apelación de los tres jueces, que en primera instancia habían perdido.

Si la Cámara fallaba en contra de los camaristas removidos, la Corte podía evitar el per saltum y dejar que llegara un recurso extraordinario, que por su naturaleza demandaría un tiempo que convertiría las remociones de los jueces en un hecho consumado y en algo abstracto.

Pero el empate de la Cámara Contencioso y su indefinición, más la reunión de ayer convocada por Rosenkrantz, puso a la Corte ante la presión social y la expuso a marchas callejeras que pedían por la defensa de los jueces removidos.

En las últimas horas, hubo un cambio de clima en el seno de la Corte. Rosenkrantz había conseguido convencer a Rosatti de fallar en favor de los camaristas. Dicen que Rosatti quiere ser presidente de la Corte. Rosenkrantz lo respaldaría.

Lorenzetti hizo valer su relación con Martín Irurzun, presidente de la Cámara Federal y defensor de Bruglia y Bertuzzi. Una vez con tres votos en favor de los camaristas, se plegaron Maqueda y Highton.

La incógnita será como fallarán en el fondo del asunto. Un allegado a los jueces Lorenzetti, Maqueda y Rosatti dijo a A24.com que “todo hacía pensar que no concederían el per saltum pero la presión social a través de los medios fue tan fuerte que todo cambió”. Ahora la Corte Suprema le corrió vista al Consejo de la Magistratura, que ya había rechazado los traslados de 2017, y había dado luz verde al Senado para que revocara los traslados, y también le dio vista a la Procuración General de la Nación. Ambos tendrían 48 horas para expedirse.

La lectura que suponen muchos es que el procurador interino, Eduardo Casal, convalidaría los traslados del gobierno de Macri que habían sido convalidados por la acordada 7 de la Corte Suprema, que decía que los nuevos nombramientos no necesitaban acuerdo del Senado si eran en una misma categoría. Y la duda está en el Consejo de la Magistratura. Su decisión anterior de rechazar esos traslados ocurrió con un agónico voto de la diputada Graciela Camaño, que le valió un fuerte costo político. ¿Opinará lo mismo o cambiará? Silencio.

“Lo que hizo la Corte es una medida de no innovar. Que no se haga nada. Ahora Bruglia, Bertuzzi y Castelli no volverán a sus recientes cargos, pero tampoco se los podrá reemplazar con otros jueces. Todo queda en un limbo hasta que la Corte resuelva, que sería el martes”, señalaron en el máximo tribunal a A24.com.

Hoy la moneda está en el aire: el máximo Tribunal podría convalidar a los camaristas en sus cargos o bien revocar sus nombramientos, como dispuso el kirchnerismo y el Gobierno. Rosenkrantz estaría por la primera postura. Rosatti podría acompañarlo. Los otros tres magistrados son una incógnita a esta altura.

En el Gobierno había ayer una conmoción importante. El conflicto de poderes está a la vuelta de la esquina porque un decreto de Alberto Fernández fue desconocido por el Poder Judicial. El Senado también podría presentarse ante la Corte reclamando que la Constitución ordena que le corresponde la competencia de aprobar o rechazar los pliegos de los jueces y ello no puede ser desoído por la Corte. Pero el máximo tribunal firmó una acordada convalidando en 2017 aquellos nombramientos y en aquel momento el Senado no había pataleado.

Un conocedor de los pasillos de tribunales conjeturó ayer ante A24.com que la Corte podría ordenar una medida intermedia: dejar en sus cargos a los camaristas hasta que sean reemplazados por jueces nombrados por concurso en ternas del Consejo de la Magistratura, como dice la Constitución. Eso sería igual a dejarlos varios años en esos puestos porque el mecanismo de nombramientos es farragoso y tedioso.

Lo cierto es que el fallo de ayer fue por unanimidad. Rosenkrantz, Maqueda, Lorenzetti, Rosatti y Highton de Nolasco (de manera virtual) votaron en favor de conceder el per saltum y ahora –tal vez el martes- deberán decidir si sus desplazamientos son lícitos o no.

por Mariano Obarrio
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