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POLÍTICA

El Gobierno, los frentes internos y las dificultades para controlar la agenda

El Gobierno, los frentes internos y las dificultades para controlar la agenda
Alberto Fernández y Cristina Kirchner (Presidencia)

En medio del desconcierto, el presidente Alberto Fernández explora salidas para sus laberintos. Mientras Sergio Massa, convocó a la oposición para encontrar una solución a la parálisis parlamentaria que destrabe la reforma judicial, el titular del Enacom, Claudio Ambrosini, convocó a las empresas de telecomunicaciones, grandes y chicas, para reglamentar y corregir el DNU 690 y darle previsibilidad a la industria para invertir en un sector que la pandemia transformó en esencial.

Según pudo saber A24.com, el Presidente no sólo quiere avanzar a fondo con la reforma judicial. También necesita con urgencia que el Congreso apruebe el presupuesto 2021, el impuesto a las grandes fortunas y la nueva modalidad jubilatoria, que dispondrá nuevos haberes jubilatorios a la baja. Todos esos conflictos están en el centro de la contienda entre el Gobierno y Juntos para el Cambio.

  • Por encima de ellos, asoma otra complicación. La vicepresidenta Cristina Kirchner y el Instituto Patria cuestionan internamente la gestión de Alberto Fernández en la lentitud para ejecutar políticas. El blanco de esas críticas es múltiple:
  • El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.
  • Los ministros de Producción, Matías Kulfas; Vivienda y Hábitat, María Eugenia Bielsa.
  • La secretaria de Innovación, Micaela Sánchez Malcom.

Todos ellos son apuntados por una presunta lentitud. Además, Cristina recriminó el domingo pasado al Presidente por su relación amigable con el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a quien vincula con Mauricio Macri, que es el centro de todas las furias vicepresidenciales.

El malhumor de la ex presidenta explica muchas decisiones y escándalos, como la sesión de Diputados del martes último, donde se aprobaron las ayudas al turismo con la presencia de la oposición sin que sea contabilizada en sus bancas.

Previo al encuentro que tendrán con Massa, este martes a las 19, los miembros de la mesa de conducción de Juntos por el Cambio presentaron el lunes un amparo ante la Justicia para anular la sesión por haberse desarrollado con el protocolo vencido y con una prórroga que no se hizo por consenso. El amparo es una formalidad, porque ahora JxC quiere tender puentes para acordar con Massa una nueva modalidad parlamentaria.

Massa también quiere llegar a un acuerdo. Ambas partes saben que pagan el costo político ante la sociedad. El problema del presidente de Diputados es el jefe del bloque del Frente de Todos, Máximo Kirchner, que se opone a todos los acuerdos.

JxC quiere que se habiliten las sesiones presenciales para la reforma judicial y la movilidad jubilatoria, debates más calientes. Maximo quiere que la mayoría de los diputados sesiones desde sus casas.

“La presencialidad debe ser una regla, no una excepción”, decía ayer un diputado de JxC. “El martes pasado habíamos acordado eso con Massa pero fue Máximo el que se opuso al acuerdo”, agregó. El líder del Frente de Todos hoy está atado al hijo de la ex presidenta. Además, la mesa de conducción de JxC emitió una carta pública ayer al Gobierno en la que pidió “sensatez” y “cordura”.

El otro nudo del problema es que el Frente de Todos no tiene hoy en Diputados los números para sancionar la reforma judicial, el proyecto más conflictivo del oficialismo. El bloque que lidera Máximo tiene 118 votos para sentar en el recinto, pero a la hora de la votación Massa no vota: son 117. El objetivo es poder obtener el quorum de 129.

  • Podría sumar 6 del Interbloque Unidad Federal, porque dos diputados de ese bloque están duros: Antonio Carambia y Beatriz Avila.
  • Y 1 diputada neuquina, Alma Sapag. Tendría 125 para el quorum y 124 para la votación.
  • El Gobierno lanzó una operación mediática la semana última que indicaba que negociaba los 11 votos del Interbloque Federal, compuesto por los lavagnistas y los cordobeses.
  • Pero altas fuentes de ese bloque aseguran que por ahora los 11 están firmes en la negativa. Alguno podría sentarse a dar el quorum, pero solo eso.

Esta es la cuota de mayor nerviosismo del Gobierno. “Alberto va a avanzar con la reforma judicial; a esta altura es una decisión tomada”, dicen en la Casa Rosada. “Recién cuando vea que eso va derecho al fracaso lo va a bajar”, agregan sus laderos.

También el tratamiento de la pandemia entró en una zona de laberinto. “Hoy dijeron qué hay que esperar evolución de esta semana para ver cómo sigue todo”, señalan en Balcarce 50. El presidente sabe que retroceder en la cuarentena a una fase más estricta es poco efectivo: la gente no la acataría. Pero los números epidemiológicos aconsejan cerrar más el aislamiento.

El gobierno bonaerense de Axel Kicillof también comprendió que es imposible un retroceso, más allá de que pasó a 11 municipios a una fase previa, más cerrada. “Por ahora seguimos con el esquema de fases, pero no habrá retrocesos grandes. Más restricciones de lo que está establecido no se necesitan. Lo que falta es responsabilidad social para cumplirlas”, dijo un ladero de Kicillof.

También la Casa Rosada busca una salida para el conflicto desatado en el sector de las telecomunicaciones. Las peleas internas generaron el apuro del Presidente por dictar el DNU 690 que declaró servicio público a los servicios de internet, televisión paga y telefonía móvil y fija, congeló los precios hasta el 31 de diciembre y desató una ola de protestas internacionales y del sector privado, con pronunciamientos de importantes cámaras empresarias por el cambio de reglas de juego y falta de previsibilidad.

El meollo del problema fue que Cristina Kirchner había llamado al vicepresidente del Enacom, Gustavo López, furiosa, por la inminente suba de tarifas del 11%. Lopez responde a ella.

La protesta de la vice llegó hasta el Presidente y éste, Lopez y Sanchez Malcom dieron a luz el nuevo DNU. Dicen que tuvo extrema incidencia el jefe de asesores de Sanchez Malcom, Martín Becerra. Algunas versiones indicaban que el presidente del Enacom, Claudio Ambrosini, había sido obviado en la decisión, pero cerca de éste lo niegan tajantemente.

Ahora, Ambrosini negocia con el sector de las telecomunicaciones una reglamentación que les garantice previsibilidad para las inversiones necesarias para tener en poco tiempo en el país el sistema 5-G.

Hubo una reunión la semana pasada con las telcos. Quedaron en llamar a otra reunión con las Pymes, cooperativas y empresas medianas, pero eso todavía no ocurrió.

Ambrosini quiere dejar en claro que no se van a fijar tarifas, sino los precios máximos. La solución podría pasar por la creación de un esquema de servicios mínimos universales de carácter inclusivo para que un universo de gente pueda acceder al servicio a un precio razonable. “Estamos trabajando ahora en los universos: beneficiarios de AUH, IFE, jubilados, y esto no sería igual para las telcos que para las cooperativas”, señalan en el Enacom. La reglamentación saldría por una resolución del organismo y en los hechos corregiría los errores, o algunos, del DNU.

En medio de ello, el Gobierno no puede dar respuestas a frente abierto por las tomas de tierras. Incluso, eso implicó enfrentamientos profundos dentro del oficialismo. Ayer sonaron todas las alarmas en la Casa Rosada cuando se conoció la noticia de que el vicepresidente del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), Luis Pilquimán, fue demorado en Bariloche y mientras trasladaba a una familia mapuche hasta la toma que realiza la lof Lafken Winkul Mapu, en Villa Mascardi.

La Toyota Hilux de Pilquimán pertenece al Poder Judicial de Río Negro. En el Ministerio de Seguridad dijeron a A24.com que Pilquiman fue demorado por un control de la Gendarmería, que le informó a la Justicia.

El incidente provocó una nerviosa reunión en el INAI, que preside Magdalena Odarda. El ente emitió luego un comunicado titulado “Las fake news afectan el proceso de diálogo” entre el Gobierno y la comunidad mapuche por las tomas y el vandalismo en Villa Mascardi.

Curiosamente el INAI contradijo a Seguridad y dijo que Pilquiman no fue demorado por ninguna fuerza policial. Y señaló que “se trasladaba junto a una familia desde un paraje rural de Pilcaniyeu a la Ciudad de Bariloche para aprovisionarse de alimentos”. Y dijo que “son absolutamente falsas las acusaciones mediáticas, sobre el traslado de personas hacia la zona de Villa Mascardi”. El episodio quedó nuevamente inmerso en la nebulosa del desconcierto y la confusión.

por Mariano Obarrio
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