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POLÍTICA

Alberto versión 2021: entre la incertidumbre por la segunda ola de Covid-19 y la necesidad de avanzar en un plan económico

Alberto versión 2021: entre la incertidumbre por la segunda ola de Covid-19 y la necesidad de avanzar en un plan económico
El Presidente, al asumir el 10 de diciembre de 2019, saluda desde los balcones de la Casa Rosada (Foto: archivo Presidencia).

El presidente Alberto Fernández cierra el primer año de Gobierno con varias materias pendientes y un manto de incertidumbre por la llegada anticipada de la segunda ola de la pandemia, que pone en riesgo la largada del anunciado plan económico. Celebró como logros las promesas de empezar a vacunar antes de fin de año con al menos una de las vacunas contra el Covid-19, la histórica sanción de la legalización del aborto y el cambio de la fórmula de movilidad jubilatoria.

Preocupado por el aumento de contagios, analiza cómo evitar volver a cerrar la economía y, a la vez, contener el rebrote de la pandemia. "Los peronistas no decretamos estado de sitio", respondió el Presidente ante una consulta en la última semana del año sobre la posibilidad de declarar un "toque de queda" nocturno, como aplican en Europa algunos países, para intentar contener el avance del virus.

De eso habló, palabras más, palabras menos, el Presidente en su breve reencuentro con el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, convocados de urgencia este miércoles a la residencia de Olivos a partir del veloz aumento de casos en el AMBA. Finalmente, quedaron en reunirse para analizar la situación epidemiológica todas las semanas.

Pasar de fase 4 a fase 3 en algunos municipios, es la consigna. Cierres focalizados de tránsito y más requisitos para circular entre un distrito y otro, a horas de terminar el 2020, fueron parte de la conversación que volvió a juntarlos, pese a la grieta política que generó la quita de coparticipación a CABA.

El fantasma latente de volver a cerrar la economía

El dilema en este año que empieza radica en la incertidumbre de poder aplicar o no el plan económico 2021 que plantea el ministro de Economía, Martín Guzmán, con la amenaza latente de la segunda ola de la pandemia.

En la Casa Rosada admitieron a A24.com que "es imposible volver a una cuarentena estricta", como cuando empezó la pandemia, porque no hay consenso ni condiciones "psicológicas ni emocionales" en la población.

Admiten que las manifestaciones masivas -desde el funeral de Maradona, pasando por las diversas protestas, los festejos clandestinos de Navidad en plazas públicas y la aglomeración de gente frente al Congreso durante el debate de la ley de legalización del aborto-, son las causas del nuevo avance de la pandemia en el AMBA.

La estabilidad económica que espera conseguir Guzmán radica en poder cerrar el acuerdo con el FMI en marzo. Mientras tanto, seguirán los vaivenes del dólar y las negociaciones sobre el descongelamiento gradual de las tarifas, dos de las variables de mayor influencia en los precios locales.

Guzmán cerró con un balance positivo diciembre del 2020 como el primer mes de pandemia en el que el Gobierno pudo hacerse de reservas de dólares y mostrar una incipiente reactivación, pero con niveles que todavía no superan al de la prepandemia, con miles de cierres de empresas y comercios, aumento de la desocupación y la pobreza.

También se registró una leve baja del déficit fiscal, aunque el final del año lo encontró con un nuevo rebote de precios y un salto del dólar blue, en una situación que el mismo Presidente definió como la mayor preocupación después de 10 meses de estanflación: “Que no se desmadre la inflación”.

El precio de la canasta básica familiar superó los $40.000 y una familia tipo necesitó para mantener su nivel de vida cerca de $100.000. Las verduras, la carne, el pan, pero también los nuevos impuestos que afectan a los artículos importados de electrodomésticos, así como a la construcción, subieron en la última semana de este fatídico 2020 entre un 4 y un 20%, dependiendo por donde se mire, como consumidor final, jubilado, empleado, comerciante, fabricante, importador o exportador.

De eso hablaba Cristina cuando le advirtió a Alberto Fernández, escuchándola al lado, durante el acto de cierre de 2020 en La Plata. "Todos aquellos que tengan miedo o no se animan. Por favor: hay otras ocupaciones además de ser ministros o ministras. Legislador o legisladoras. Vayan a buscar otro laburo", dijo entonces. Era, en realidad, un mensaje a todo el Gobierno, incluyendo al propio Guzmán y al Presidente. No aflojar a las presiones de ajuste del FMI y de las empresas que controlan la macroeconomía.

Otro capítulo será, como anticipó Alberto en la última semana del año, la discusión que impulsará en el Congreso para reformar el sistema impositivo: el mandatario habló de bajar el IVA por ser el impuesto más injusto, que pagan pobres y ricos por igual, y subir Ganancias.

Pero mantiene bajo siete llaves la fórmula de impuestos y tarifas que, según el Gobierno, buscará generar una redistribución de la riqueza y un sistema económico más igualitario.

No esta claro tampoco cómo va a financiar la estabilización de la economía: llegar a la meta de bajar el déficit fiscal y disminuir la inflación al 28%, como planifica en el Presupuesto 2021, es un planteo difícil.

En esa base está la discusión interna con Cristina por los controles del plan de Precios Cuidados y sobre qué hacer con las tarifas. El mercado pide actualización, pero el peronismo sabe que comienza un año electoral donde pondrá en juego todo su capital político para sostener el poder y llegar inmune hasta 2023.

por Stella Gárnica
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