La queja de Moreau provocó murmullos de desaprobación por parte de los diputados del oficialismo y de la oposición dialoguista. Fue en ese momento que algunos libertarios trajeron al debate la denuncia por violencia de género contra Alberto Fernández: “Machirulo es pegarle a su esposa”, se escuchó un grito en el recinto.
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Menem, por su parte, se excusó: “Hago lo que puedo y tengo el mismo respeto por los 256 diputados de esta cámara. A veces no puedo mirar a todos al mismo tiempo. El jefe de bloque que tiene (Germán Martínez) sabe que es mi intención que todos participen y que hablen”.
Ante los gritos reiterados de Moreau, el titular de la Cámara baja volvió a intervenir, dando el tema por terminado: “Le pido silencio, diputada, por favor”.
La moción de la Izquierda por la visita de oficialistas a represores
Por otra parte, el diputado nacional del Frente de Izquierda Nicolás del Caño esgrimió una cuestión de orden para poder tratar una cuestión de privilegio para repudiar a los legisladores libertarios que visitaron a Alfredo Astiz y a otros represores de la última dictadura militar que se encuentran presos en el penal de Ezeiza.
“No queremos ser cómplices de esto y que se trate inmediatamente”, reclamó el dirigente del PTS. Menem denegó el pedido y alegó que ya estaba aprobado el plan de Labor Parlamentaria que dejaba para el final de la sesión las cuestiones de privilegio.
Pero, ante la insistencia y fuerte presión de otros bloques opositores, Menem terminó cediendo y sometió a votación la moción de orden del Frente de Izquierda, que resultó rechazada con 112 votos positivos, 113 negativos y cuatro abstenciones.