"Somos conscientes del desafío que representa abordar el examen de un tratado fundamental como el TNP y construir consensos sustantivos en las próximas semanas de trabajo", agregó el canciller argentino que advirtió que "apenas un mes después de la invasión de Rusia sobre Ucrania cambió el escenario internacional y altos líderes mundiales comenzaron a hablar de una Tercera Guerra Mundial".
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Cafiero señaló que "los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que en conjunto poseen 12.270 ojivas nucleares sobre un total de 12.705, se manifestaron contra la proliferación de esas armas y afirmaron que “no se puede ganar una guerra nuclear y que nunca debe librarse”.
Sin embargo -denunció- en 2021, año donde se luchaba contra el COVID19, esos mismos países destinaron mas de US$ 77.000 millones de dólares para modernizar sus arsenales nucleares".
Para el Gobierno argentino "la carrera armamentística ya venía desarrollándose tiempo atrás" porque "diferentes estudios internacionales afirman que los gastos venían creciendo ya desde 2015. Y solamente para el 2020 y 2021, 2 años signados también por la pandemia, se gastaron el récord de 4 billones de dólares", insistió Cafiero en momentos en que se incrementaron los cruces diplomáticos entre Rusia, Estados Unidos y China.
El TNP es un tratado internacional clave cuyo objetivo es prevenir la propagación de las armas nucleares y la tecnología armamentística, promover la cooperación en la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos e impulsar el objetivo de lograr el desarme nuclear y el desarme general y completo. El TNP es el único tratado multilateral que representa un compromiso vinculante para los Estados poseedores de armas nucleares respecto del objetivo del desarme.
Argentina presidió la Conferencia y del encuentro, además de Cafiero participaron el embajador argentino Gustavo Zlauvinen, el secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres (representante de Estados Unidos) y del Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi.