La Jungla del Poder

Elecciones 2021: los acuerdos de Massa, el mensaje de Manzur a los inversores y el diálogo íntimo de Vidal después del debate

El jefe de gabinete viajó a Estados Unidos a llevar tranquilidad, pero solo cosechó escepticismo. Más acá, Vidal reencarnó el regreso de "la leona".
Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Elecciones 2021. Leandro Santoro

Elecciones 2021. Leandro Santoro, Myriam Bregman, Javier Milei y María Eugenia Vidal, durante el debate de candidatos a diputados por la Ciiudad (Foto: Télam).

Al terminar el debate, María Eugenia Vidal se reunió con sus colaboradores. Federico Salvai –su exjefe de gabinete- le dijo al oído: “Estuviste a otro nivel, un escalón por encima”. No se refería solamente al desempeño en el debate, sino a la impronta que dejó: eran tres dirigentes irrelevantes discutiendo entre sí y ella –inmaculada- mostró su experiencia de vicejefa de gobierno y gobernadora. Volvió el ángel, volvió la leona. O eso percibieron en su equipo.

“Estuve muy tranquila, pude transmitir todo y hacer un debate con altura”, dijo a sus íntimos unos minutos después de terminar en una charla con apenas 5 personas, entre los que estaban su pareja Quique Sacco y su vocero Hernán Stella. Se echó en un sillón de un camarín improvisado que armó la producción de A Dos Voces para cada uno de los candidatos. Buscó su celular en la cartera; no lo tenía.

“¡Te lo di a vos, mi amor!”, le dijo a Sacco. Él le entregó uno. “Este es el tuyo, mi amor”, lo reprendió. A Quique le toca el rol de tenerle sus teléfonos.

Tenía muchos mensajes. Repasó su agenda. Al día siguiente, un encuentro “replicadores” de López Murphy. Es la clave del éxito. El debate había dejado mal parado a Milei. Ahora era el turno de mostrarse cerca de otro economista liberal… “Lo que la gente tiene que definir es si entra Sandra Pitta o Carlos Heller. Ese es el debate”. Es decir, la duda es si Milei mete dos o tres diputados o si Juntos por el Cambio mete 8, 9 o 10.

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Al día siguiente del debate, María Eugenia Vidal protagonizó un encuentro con Ricardo López Murphy.

Al día siguiente del debate, María Eugenia Vidal protagonizó un encuentro con Ricardo López Murphy.

Mientras esto sucedía, a pocos metros del lugar se hacía un importante estudio que podría cambiar el curso de la campaña en la Ciudad de Buenos Aires. Y Juan Manzur ultimaba los detalles de su viaje a Estados Unidos, un viaje que podría cambiar el destino del país… (¿o no?).

El viaje de Manzur a Estados Unidos

Juan Manzur estuvo en Estados Unidos en un viaje relámpago. Llegó el jueves y se fue el sábado a la mañana. Se vio con el embajador en Estados Unidos, almorzó con Guzmán (de buena relación entre ambos) y habló con inversores norteamericanos. Esa fue la principal reunión.

Botellitas de agua Poland Spring con un imponente piano de cola en la sala y una bandera argentina. El 80% eran argentinos que operan con los grandes fondos de inversión. “Especialistas en mercados emergentes”. Es el título que tienen en sus cuadritos. Son los que suben o bajan el pulgar a cualquier operación financiera argentina.

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Juan Manzur, en su viaje relámpago a Estados Unidos, junto al ministro Martín Guzmán.

Juan Manzur, en su viaje relámpago a Estados Unidos, junto al ministro Martín Guzmán.

Guzmán presentó su clásico Power Point. Habló de lo que habla siempre. Los inversores no le creyeron demasiado. Después fue el turno de Manzur. Justamente viajó para llevar tranquilidad, para transmitir la idea de que el Gobierno apoya las gestiones de Guzmán: "Esto tiene consenso adentro del Frente de Todos y queremos llevarlo al Congreso y tener el apoyo de todos los sectores políticos para que sea aprobado", planteó.

Los inversores escuchaban escépticos. Uno levantó la mano para preguntar y dijo que en la Argentina nada se puede prever y que no hay largo plazo. Con su tono cansino, Manzur replicó:

“Yo vengo de una familia libanesa. Como ya se dijo acá, yo también soy empresario. Para que una oliva dé una aceituna deben pasar 6 años. Dos años en vivero y cuatro plantadas para que dé la primera aceituna. Hace 83 años mi familia confía en la economía del país, más allá de lo que ocurra”. La explicación no dejó muy conformes a los hombres de negocios. Hubo fotos, hubo sonrisas. Quedaron dudas.

¿Habrá acuerdos políticos?

El Gobierno está activando otra vez la idea de que después de las elecciones de noviembre habrá un gran acuerdo. Es un acuerdo con los empresarios. Por eso Alberto y Manzur esta semana se juntaron con empresarios locales. La reunión fue correcta.

Alberto cerró acuerdos con la cadena de valor del vino, con Julián Domínguez a la cabeza. También anunciaron acuerdos con la cadena de valor del aluminio.

Pero las señales siguen siendo erráticas. El camino de los acuerdos fue desautorizado cuando Roberto Feletti, nuevo secretario de Comercio, les informó a los empresarios de la alimentación que debían sostener por tres meses los precios de 900 productos de la canasta básica. Al rato, ante las críticas, redobló la apuesta: tenían que ser 1247.

Tampoco Alberto, en IDEA, habló del acuerdo político. “A través del Consejo Económico y Social hemos impulsado muchas medidas que fueron el resultado del acuerdo de los que producen, de los que trabajan y del Estado”, dijo. Gustavo Beliz lo escuchaba en primera fila. Los acuerdos de los que habla Alberto se limitan a los sectores: empresas y sindicatos. No habla de partidos políticos. Más parecido al corporativismo italiano que a una democracia liberal.

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Alberto Fernández, en el cierre del Coloquio de IDEA (Foto: Coloquio de IDEA).

Alberto Fernández, en el cierre del Coloquio de IDEA (Foto: Coloquio de IDEA).

Lo único que se plantea desde el Poder Ejecutivo es la idea de que la oposición puede apoyar un acuerdo con el FMI y que sea votado en el Congreso. A la oposición no le convence.

Vidal planteó reparos. “Hoy no es momento de acuerdos. Los valores no se negocian. Un acuerdo solo se podría dar si traen un plan económico serio. No puede ser una foto. ¡Tiene que haber un papel sobre la mesa!”.

Algunos puentes están activos. Wado de Pedro con Larreta es uno. Hay más. Quizás por eso Larreta se tomó un día entero antes de repudiar los tweets de Aníbal Fernández contra el dibujante Nik. “Me parece peor el silencio del Presidente”, respondió Vidal a las críticas.

Sergio Massa sigue tejiendo. El viernes pasado logró que haya acuerdo y que se haga una sesión en Diputados el martes 26, después del escándalo del quórum por el debate del etiquetado frontal de alimentos. Hubo una reunión que convocó Massa y se designaron dos representantes por bloque para buscar una sesión de consenso. Funcionó

Insiste con su idea de 10 políticas de Estado que incluye matriz de conocimiento, matriz de endeudamiento, matriz exportadora, energía, desarrollo institucional, entre otros.

Massa plantea sus diferencias con este esquema corporativo que propone Alberto. “Tiene que haber un acuerdo político después de las elecciones sobre políticas públicas que incluya a la oposición. Sin la oposición no hay acuerdo”, dicen cerca de Massa.

Larreta también viene hablando de que hay que terminar con la grieta. ¿Será en serio esta vez?

Wado de Pedro, otro de los que se muestra como dialoguista, viene levantando el perfil. Decidió salir de las sombras y hasta hace chistes públicos con su problema de dicción (disfluencia, para ser exactos). “Quizás soy yo el de la falla”, dijo ante un micrófono que acoplaba mucho.

https://twitter.com/la_remiseria/status/1448767548934303746

El viernes estuvo en Salta (distrito que el Frente de Todos ganó por muy poco y que necesita retener). Esta semana va a Entre Ríos y Santiago del Estero.

El segundo debate de candidatos

A pocos metros del canal de televisión se montó un estudio paralelo. Televisores con 10 controles remotos, cada uno con tres botones y una perilla. 10 voluntarios, con distintas preferencias políticas. Cada vez que a uno le causaba una sensación positiva lo que decía uno de los candidatos debía inclinar la perilla a la derecha; si le causaba una sensación negativa, la rueda iba para la izquierda.

Son estudios para entender cómo le fue a cada uno en el debate. El estudio ratificó en parte la percepción de Vidal. Le fue bien. Pero el gran perdedor de la noche fue Javier Milei, que nunca logró encontrar el tono para convencer a los que tenía que convencer: votantes de López Murphy desencantados con Vidal y votantes “antisistema”. A los primeros no los interpeló; a los antisistema los espantó con su prédica antiaborto, antivacunas y antimedio ambiente.

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Javier Milei fue el gran perdedor del debate: no supo aprovechar su oportunidad.

Javier Milei fue el gran perdedor del debate: no supo aprovechar su oportunidad.

Este miércoles se va a hacer el segundo debate electoral. Juntos por el Cambio va a insistir en la idea de construir “una pared de 120 diputados” para bloquear al kirchnerismo. Santilli va a tener que buscar la forma de que no se le vayan votos a Espert. “Va a venir tranquilo, sabe lo que quiere para la Provincia”, dijo Vidal a su círculo íntimo al terminar su debate.

No va a ser una parada fácil para ninguno de los candidatos. Esta vez el debate va a ser de a 6 y habrá más minutos de cruces. Meter un concepto en ese contexto va a ser complicado. Espert y Del Caño son los que más experiencia tienen.

Del Caño aprendió de sus debates pasados. “Fue un error haber hecho un minuto de silencio por Ecuador”, reconoce ante su equipo de campaña. Para Tolosa Paz, Santilli, Randazzo y Cinthia Hotton es su primer debate.

Todos vieron atentos lo que le pasó a Milei. Saben que fue el gran perdedor del debate, en parte porque no siguió los consejos de su equipo de campaña. Todos trabajan contrarreloj para preparar sus discursos lo mejor posible. Saben que el debate no va a cambiar ninguna tendencia. Pero quizás inclina la balanza un punto para un lado o para el otro. Y eso puede hacer la diferencia para conseguir un diputado más o un diputado menos. No es poco en este contexto de empate político.

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