Peronismo vs. peronismo

Fuego amigo: el nuevo confinamiento reaviva la interna entre La Cámpora y Guzmán por la conducción de la economía

El kirchnerismo critica la falta de asistencia a los sectores vulnerables y la Casa Rosada le reprocha a Kicillof no controlar las medidas en el Conurbano. El equilibrio de Larreta.
Nicolás Poggi
por Nicolás Poggi |
Alberto

Alberto, Guzmán y Máximo. (Foto: archivo)

El nuevo confinamiento dispuesto por el presidente Alberto Fernández reavivó la llama de los reproches internos sobre el rumbo de la gestión y la asistencia de los sectores más vulnerables, pese a que la plana mayor del Gobierno había logrado aplacar la interna entre el kirchnerismo y el ministro de Economía, Martín Guzmán, por el aumento de las tarifas.

A la vez, cerca del Presidente se quejan por lo bajo de que los gobernadores -Axel Kicillof incluido- no controlan las disposiciones que salen de la Casa Rosada, lo cual hace muy difícil la contención de la casos y, por consiguiente, la recuperación de la actividad en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Un combo de acusaciones cruzadas.

Las críticas del “albertismo” a Kicillof llevan a La Cámpora, desde donde salen los mayores cuestionamientos a las decisiones del área económica. Difícil que las decisiones parezcan ordenadas si la coalición de gobierno mantiene este nivel de disidencia. Conviene ir por partes.

Contraseña: IFE

El kirchnerismo bonaerense -donde abrevan intendentes del Conurbano, legisladores y dirigentes sociales, entre otros-, tenía una bandera que levantó durante los últimos meses: la vuelta del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para contener a los sectores más vulnerables durante el confinamiento. Lo pidieron en los municipios y lo planteó a viva voz el dirigente camporista y ministro de Desarrollo de la Comunidad provincial, Andrés “Cuervo” Larroque.

Quizás lo hicieron sabiendo que el ala más ortodoxa del Gobierno -con Guzmán a la cabeza- ya había decidido que esa asistencia no se prorrogaría. El ministro de Economía tiene una postura tomada en este punto: no puede aplicarse en medio de las negociaciones con el FMI.

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Vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca. (Foto: archivo)

Vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca. (Foto: archivo)

“Parecería que todos quieren el IFE y no el Repro”, se lamentó, en las últimas horas, la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, que hace esfuerzos denodados para clarificar los distintos tipos de asistencia que el Estado les dará a las pequeñas y medianas empresas como un modo de compensar el nuevo cierre por 9 días (y lo que seguirá).

Como sea, el kirchnerismo no abandonará el reclamo por la vuelta del IFE, una medida que considera clave para brindar atención en las zonas más calientes del Conurbano, donde el grueso de sus trabajadores se quedó sin margen para (volver a) parar.

Interna con los dirigentes sociales

La otra medida que el Gobierno presentó como alternativa fue el aumento de la Tarjeta Alimentar, que tendrá un fuerte refuerzo de 18 mil millones de pesos y sumará a padres con hijos de hasta 14 años. Un punto que, tal como fue retratado por A24.com, ya generó rispideces con los movimientos sociales que son aliados del Gobierno.

Desde el Movimiento Evita hasta la UTEP -pasando por Luis D’Elía-, la amplia gama de referentes del campo social criticó que el Gobierno destine fondos a planes y no a crear puestos de trabajo en la economía popular. De fondo, esa fricción tiene un lado oculto: con una tarjeta así, que se usa directamente en el supermercado, las organizaciones pierden capacidad de control de los beneficiarios.

De todos modos, si bien el dirigente social Juan Grabois había sido crítico de las comisiones bancarias y los costos que retienen los comercios por cada compra con la tarjeta, el espectro de las organizaciones sociales celebró que el Gobierno revisara ese punto. Y el propio Grabois lo reconoció en sus redes.

https://twitter.com/JuanGrabois/status/1395791048304168969

“Los compañeros que nos critican tienen razón en esto”, admitió Todesca en los últimos días en declaraciones a Telefe, al reconocer que la única manera de combatir la pobreza es con la creación de empleo genuino. Una solución momentánea para un problema momentáneo. Se supone que la pandemia va a pasar.

Críticas veladas a Kicillof

El punto que el Gobierno tiene para retrucarle al ala kirchnerista es la falta de controles de las medidas de restricción en el Conurbano. “Es difícil querer aplicar estas medidas si después ningún gobernador va a controlar”, se quejan en la Casa Rosada. En un país que pareciera absorbido por la dinámica del AMBA, ¿a quién van dirigidas esas críticas? A Kicillof, y no sólo a él: también a su ministro de Seguridad, Sergio Berni.

Berni, de llamativo perfil bajo en las últimas semanas, aparece apartado de estas discusiones. Como si el funcionario, que reporta directamente a Cristina Kirchner, tuviera su propia jurisdicción.

Según pudo saber A24.com, en el Gobierno reconocen que, más allá de lo que pase en las ciudades bonaerenses con las aglomeraciones y la falta de controles, la responsabilidad máxima es de las policías provinciales. Si no hay control de las fuerzas, difícil será mantener domada a la fiera y, atado a esto último, bajar los contagios.

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Axel Kicillof, centro de las críticas. (Foto: archivo)

Axel Kicillof, centro de las críticas. (Foto: archivo)

Por eso apelan a los ejemplos recientes de los gobernadores Juan Schiaretti y Omar Perotti, de Córdoba y Santa Fe, respectivamente. Ambos son peronistas que mantienen relaciones distintas con el poder central. Perotti, en la visión de la Rosada, fue oscilando en la puesta en marcha de medidas y pasó consecutivamente de cierres a aperturas, y viceversa. Schiaretti se mantuvo en su propia línea. Ambos distritos están hoy complicados con los casos de coronavirus.

La plana “albertista” reconoce con pesar que el principal obstáculo para el éxito de las medidas de confinamiento es la disputa política que hay detrás de toda disposición, tanto dentro como fuera del Frente de Todos. Desde la pulseada con la Ciudad de Buenos Aires por las clases hasta la bronca con Kicillof por permitir desbandes en innumerables ciudades de su distrito. Difícil afrontar una pandemia -se lamentan- sin poner el interés común por delante.

“El gobierno nacional no puede ingresar a un comercio, o restaurante, para ver si se cumplen las medidas. Necesitamos un compromiso pleno de las jurisdicciones”, insisten en la Rosada, desde donde aseguran que, en la teoría, en el AMBA los clientes pueden esperar en la puerta de un local, junto a otras personas, para hacer sus compras. Sólo take away.

Por momentos pareciera que los funcionarios que firman los decretos desconocen la complejidad de medir esa variable en el Conurbano.

Como sea, el albertismo confía en el compromiso asumido por la Ciudad para evitar aglomeraciones. “Los comercios no esenciales pueden trabajar, pero de la puerta hacia afuera”, definió, consecuentemente, el gobierno porteño. Quizás, a fin de cuentas, el Presidente esté hoy más cerca de Horacio Rodríguez Larreta que lo que lo está de La Cámpora.