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El fuego amigo se hizo ensordecedor y Alberto decidió pasar al ataque contra las críticas del kirchnerismo

por Mariano Obarrio | 11 de febrero de 2020 - 06:23
El fuego amigo se hizo ensordecedor y Alberto decidió pasar al ataque contra las críticas del kirchnerismo

El fuego amigo se hizo ayer ensordecedor. El presidente Alberto Fernández decidió pasar personalmente al ataque frente a los cuestionamientos del kirchnerismo duro sobre la existencia de supuestos “presos políticos” y dijo que le “molestan”. Recibió una dura respuesta de Julio De Vido, con prisión domiciliaria. La vicepresidenta Cristina Kirchner echó más leña cuando planteó, desde Cuba, el último fin de semana, divergencias con el Gobierno sobre la renegociación de la deuda con el FMI. Pidió una “quita” que el Gobierno no quiere ni puede pedir.

El ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, kirchnerista puro, le reclamó a la Nación que retire las fuerzas de seguridad federales de la provincia. Dice que la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, promete operativos de Gendarmería y Prefectura que luego no cumple y ponen en riesgo a la gente. Pero la Casa Rosada le hizo saber que no retirará las fuerzas.

“Las discrepancias se esperaban para más adelante. Se adelantó esta pelea. El kirchnerismo está más duro que la oposición”, comentaron a A24.com fuentes cercanas al Presidente, con preocupación. “Pero Alberto decidió pasar al ataque: no hay presos políticos, dijo, y él no saldrá a intervenir ante la Justicia para que liberen a los presos, porque es un tema de la Justicia, quedaría como un títere de los K y sería una pésima imagen ante el mundo”, señalan en Balcarce 50.

“Queremos ser confiables y ellos quieren que seamos Nicolás Maduro”, señaló un funcionario, en una comparación con el presidente venezolano, con visible malestar. La crítica del kirchnerismo radicalizado consiste en que Alberto Fernández tolera la supuesta existencia de “presos políticos” K: Milagro Sala, Julio De Vido y Amado Boudou. Todos están detenidos por procesos judiciales y tras la revisión de varias instancias.

Según pudo saber A24.com, los laderos de Cristina Kirchner procuran que el Presidente convenza al gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, para que intervenga el poder judicial jujeño y libere a Milagro Sala a cambio de ayuda económica. “Alberto no lo va a hacer”, señalan en la Casa Rosada.

En medio de eso, la Cámara de Casación anuló la prisión preventiva dictada a Cristina Kirchner por la causa cuadernos, que había sido resuelta por el juez federal Claudio Bonadio y ratificada por la Cámara Federal. Fue un bálsamo en el debate sobre los presos políticos.

“Pero no fue casual que Cristina marcó la cancha desde Cuba por la negociación de la deuda con el FMI y pidió una quita”, señalaron fuentes del peronismo. Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán, no negocian una quita sino una reestructuración de tres años de gracia y pagos de vencimientos a diez años de los U$S 44.500 millones que el organismo le prestó al gobierno de Mauricio Macri.

La ex presidenta introdujo un ruido innecesario a la negociación apenas horas antes de la llegada de la misión del Fondo que se reunirá con Guzmán desde mañana para analizar la oferta y definir las condiciones que el organismo le pedirá al Gobierno para un nuevo acuerdo.

“Lo que dijo Cristina no es la línea del Gobierno”, dicen en la Casa Rosada. “Pero no vamos a hacer comentarios”, agregan. Las tensiones crecen.

Los antecedentes inmediatos no ayudan. Alberto y Guzmán, en plena renegociación con el Fondo en Europa, se diferenciaron con elocuencia del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, en su estrategia sobre la deuda. Alberto criticó en Europa, veladamente, la decisión de Kicillof de amagar con el default del bono BP21 de 275 millones de dólares. Y dijo que no se iba a seguir la lógica del gobernador.

Guzmán cuestionó la gestión de Kicillof en 2014 de cuando era ministro de Economía y renegoció una deuda de U$S 5000 millones con el Club de París y la acordó en 9600 millones con intereses punitorios. Guzmán dijo que esos intereses de 9% son “insostenibles” y quedan pagar 2000 millones, que los renegociará.

En una devolución de atenciones, Kicillof, kirchnerista puro, contestó el fin de semana con otra puñalada a Alberto: dijo que hay “presos políticos”. Lo hizo después que había dicho lo mismo la ministra de la Mujer, Elizabeth Gómez Alcorta. Previamente, el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, y la designada embajadora ante la Santa Sede, María Fernanda Silva. Son todos kirchneristas de paladar negro y funcionarios de Alberto. Fueron abiertos desafíos a su autoridad presidencial.

El Presidente desautorizó ayer, enojado, a sus subalternos en un reportaje a Radio Continental. “Me molesta que me digan que tengo presos políticos porque no los tengo”, dijo. “Tenemos que ser prudentes porque en el mundo escuchan”, agregó. “Hay que decirles a los compañeros que no sean tontos. Lo que quieren es hacernos pelear entre nosotros, dividirnos”, declaró. “¿Qué parte no entienden? Francamente no entiendo en el lugar que me quieren poner”, se enfureció. Y reivindicó la competencia del Poder Judicial: “No está en mis manos”.

La dura respuesta de De Vido, por Twitter, fue: "Lamento molestar al Presidente, pero debo decirle que esta vez el tema lo instaló su Jefe de Gabinete, creo que está nombrado por decreto".

El jefe del Gabinete, Santiago Cafiero, y el canciller Felipe Solá, habían señalado días antes que “no existen presos políticos” sino “detenciones arbitrarias”. Solá debe velar por la imagen externa: los presos políticos desacreditarían al país ante el mundo.

Cerca de Cafiero señalaron: “El debate ya está saldado por lo que dijo el Presidente”. Cafiero no tomó ninguna crítica a título personal, señalan. “Está cumpliendo su rol de jefe de Gabinete y tiene que replicar la línea presidencial. Y es lo que dijo por eso no lo toma como ofensa personal”, señalan en su entorno.

“En el diálogo con la gobernación de Jujuy, el de Milagro Sala es un tema que está en agenda y el propio Presidente reconoció que lo charló con Gerardo Morales”, aseguró la fuente.

Desde Cancillería señalaron que tanto el albertismo como el kirchnerismo “comparten la misma base, que son detenciones arbitrarias, y la discusión sobre presos políticos es semántica”. El Gobierno dirá ahora que todo se reduce a una “discusión semántica”. Pero el Presidente no intercederá ante la Justicia, como pretende el kircherismo puro.

En cuanto a la quita de la deuda que propuso Cristina para el FMI, algunos albertistas se alarmaron: “Si esta empiojando la cancha puede complicar la negociación con el Fondo y eso obligaría a tomar decisiones drásticas”. No precisaron cuáles, cuándo ni cómo.

Cerca de Berni, en tanto, negaron que Kicillof le haya transmitido un mensaje del Presidente para trabajar junto a la Nación. “Nosotros trabajamos con la Nación, pero la Nación no trabaja con nosotros”, dijo un allegado al ministro bonaerense de Seguridad. “Les molesta que le digamos las cosas como son”, agregaron. El entuerto de Berni es con Frederic, pero también con la viceministra, Cecilia Rodríguez, que fue la ministra nacional cuando Berni era secretario en épocas de Cristina.

“No podemos saber ni donde están las fuerzas nacionales ni cuáles son sus objetivos”, señalan en La Plata. Berni pidió por una carta pública retirarlas de la provincia. El Gobierno se lo negó rotundamente.

Berni acusa a Frederic que en Mar del Plata y en Moreno se comprometió a hacer operativos que luego no cumplió y puso en riesgo la seguridad provincial. “Después el quilombo me lo como yo y tengo que dar la cara”, dice Berni a sus subordinados. “A Mar del Plata nos dijeron que enviarían a la Prefectura y luego enviaron a seis efectivos de Prefectura que nunca los vimos. ¡Para un recital de 150 mil personas y después de la muerte de Fernando Báez Sosa! Para eso que no nos manden nada y que no nos hagan descuidarnos a nosotros”, bramó el ministro en su despacho.