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POLÍTICA

Hablemos de política: las preguntas necesarias de responder

Hablemos de política: las preguntas necesarias de responder
Alberto Fernández es articulador, moderado en sus formas a comparación de su vice. Pero también es un presidente que confunde a propios y extraños (Foto: Presidencia).

¿Las elecciones ya se juegan?

Sí. Y la particularidad será saber si se votará con el bolsillo o con el miedo. Con un futuro oscuro o más claro.

Mauricio Macri pudo sobrellevar las elecciones de medio término por una expectativa positiva a futuro. Dos años después no logró convencer de que el esfuerzo debía continuar. No es un dato menor.

El caso del asesinato de Fabián Gutiérrez demuestra, una vez más, que no habrá paciencia con temas de alta repercusión, no existirá pandemia que apague el fuego de la confrontación. La grieta está vigente y todo hace pensar que por muchos años más.

¿Juntos por el Cambio?

Las riñas políticas debieron quedar en segundo plano por la cuarentena. El caso Vicentin ayudó a la oposición a meterse en un escenario que no tenía espacio (algunas denuncias de sobreprecios al comienzo de la cuarentena y la liberación de los detenidos en cárceles habían asomado por unos días).

La llegada de la pandemia complicó las críticas. Por ahora necesitarán paciencia, más que nada. El asesinato de Gutiérrez explica que la oposición está apresurada por el combate y eso es un riesgo.

¿Quién es Alberto Fernández?

Articulador, moderado en sus formas a comparación de su vice. Hace política en contraste con su antecesor. Es también un presidente que confunde a propios y extraños, porque tiene muchas caras. Zigzaguea, amaga, va y vuelve… ¿Cuántos Fernández hay? Su flexibilidad es criticada (¿es criticable?). Esto tiene un aspecto positivo para negociar con la mejor versión en cada encuentro, pero genera un desgaste constante de no poder manejarse con tranquilidad en ningún frente

¿Alta aprobación en el primer semestre?

Sí, la pandemia, el paréntesis, la luna de miel… Pero… pero… pocas medallas para colgarse. Varios torneos jugando: la economía real, la deuda, la pandemia, la cuarentena, Vicentin, Fabián Gutiérrez, los presos, Berni, etc. Todavía no se festejó nada relevante desde el 27 de octubre.

¿La verdadera presidenta es Cristina?

No. Es la socia mayoritaria de una empresa que se llama Frente de Todos, cuyo director se llama Alberto. CFK tiene la mayoría de las acciones, pero decide AF. También rinde cuentas en las reuniones de directorio en que también participa Sergio Massa.

¿El Gobierno se enamoró de la cuarentena?

La pandemia protege a los oficialismos de las críticas, más allá del color partidario. Mientras que en los medios haya médicos, que la noticia sean Estados Unidos o Brasil por el miedo a la cantidad de fallecidos, y no sean Paraguay o Uruguay, seguiremos con la cuarentena.

Una medida sanitaria tan restrictiva es funcional solo por un tiempo, en el que los ciudadanos se sienten cuidados. Prolongarla es un riesgo real para el mediano y largo plazo.

¿Existe una oposición anticuarentena?

Hay muchas líneas opositoras: los nacionalistas, libertarios, los que defienden la propiedad privada, los que defienden a Vicentin, los que odian a los K, los “gorilas”, los que creen en las conspiraciones, etc. La muestra es demasiado heterogénea.

Los anticuarentena existen, pero son una porción menor de este gran grupo opositor.

¿Alberto es un tibio?

No. Encontró en la prudencia y la moderación (que contrasta con la ex presidenta) una estrategia de campaña con la que comenzó a gobernar. Ganó con ese estilo. La frase sería: “Modo que triunfa no se cambia”.

¿Por qué se habla tanto de CFK?

Porque tiene centralidad, porque es la referencia política de la Argentina. Fue senadora, primera dama, dos veces presidenta -con reelección incluida en primera vuelta con 54% de los votos- y, por la movida de ajedrez magistral del mes de mayo, logró 4 años de vicepresidenta.

Ella también ganó las elecciones. Aunque muchos piensen que no. El silencio en el ejercicio de este mandato produce una tensa atención constante.

¿Hay lío interno en el Frente de Todos?

No. Es una coalición que gobierna. Naturalmente hay ruidos y pujas internas. Debemos acostumbrarnos, desdramatizar.

¿Seremos Venezuela?

No. Hay temor cada vez que aparece alguna lógica de pensamiento o ideológica del gobierno K anterior. Este es el momento de Alberto Fernández. Por supuesto que con injerencia importante K, pero no es 100% K.

El contrato social tácito de AF con la ciudadanía en general es que iba a moderar, que iba a atender a los que Macri les pidió esfuerzos. Implícitamente, que no habría relación directa entre el kirchnerismo y la sociedad. Alberto funcionaría como garante. Cuidado con eso.

¿El Gobierno no avanza?

Avanza más lento. Por ser una coalición, por el modo de Alberto de intentar horizontalizar y consensuar internamente (porque no le queda otra o por ser parte de su estilo). Le tocó la pandemia, la renegociación y, en breve, elecciones de medio término.

¿El Gobierno comunica bien?

Decir que lo que hace bien es demasiado. Faltan voceros, organización, trabajo articulado, evolución, evaluación, explicación de datos, transparencia, creatividad. Pero sobre todo falta un poco de horizonte.

Los presos y Vicentin fueron dos temáticas muy cuestionadas y parte del problema fue de comunicación. Decimos que el Gobierno está disponible, hace prensa, difunde datos. El Presidente explica correctamente. A pesar de los errores, en estos puntos tiene un “aprobado”, en un contexto difícil.

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por Gabriel Slavinsky
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