La AFA remarcó que tanto Tapia como el tesorero de la entidad fueron investigados y luego sobreseídos en todas las causas iniciadas, a las que calificaron como parte de una “persecución política”. En esa línea, subrayaron que actualmente el organismo es superavitario y que no recibe "un solo peso del Estado" nacional.
También detallaron cifras de funcionamiento: indicaron que regularizaron deudas salariales heredadas, que cuentan con una planta de 1.300 empleados y que afrontan mensualmente una erogación cercana a los 4.000 millones de pesos en sueldos. Además, destacaron el crecimiento del predio Lionel Andrés Messi, donde entrenan 24 seleccionados de distintas disciplinas y circulan a diario alrededor de mil personas.
El comunicado puso especial énfasis en el desarrollo del fútbol femenino y en la profesionalización de las categorías masculinas, así como en los proyectos de infraestructura destinados a las selecciones femeninas. "Nunca antes se había dado este impulso, totalmente merecido, al fútbol femenino. También es cierto y así lo entendemos, que aún hay mucho por hacer y en ese camino estamos enfocados”, indicaron.
Frente a las críticas sobre los derechos televisivos, explicaron que la AFA "no se queda con ningún porcentaje" y destacaron que "todo lo ingresado se destina íntegramente a los clubes. Para sostener los costos operativos, señalaron que la entidad debe "recurrir a otros recursos tales como acuerdos comerciales con sponsors y partidos amistosos de la Selección mayor”.
Las presiones en los últimos tres gobiernos
En otro tramo, el organismo denunció presiones políticas durante las gestiones de Mauricio Macri y Alberto Fernández, y afirmó que el actual gobierno de Javier Milei mantiene una estrategia similar. "Todo lo hecho se gestionó a lo largo y a pesar de tres gobiernos distintos. Cada uno, a su manera, eligió a la AFA como blanco de sus ambiciones políticas”, denunciaron.
Al respecto, remarcaron que en la presidencia de Mauricio Macri “tuvimos que soportar constantes amenazas de intervención, denuncias de cohecho, tráfico de influencias, lavado de dinero y demás inventos, todo con el objeto de instaurar un modelo de gestión distinto al que había elegido el fútbol argentino”.
En cuanto a la administración de Alberto Fernández, observaron que “el ex presidente se expresó públicamente en contra de esta dirigencia y pretendió ungir a su propio candidato para que dirija los destinos de la AFA, obviamente en contra de lo que se había elegido democráticamente”.
“Aún hoy insisten con presentarnos como la AFA peronista, cuando fuimos nosotros quienes no acompañamos con nuestra imagen la compulsa proselitista. Tanto nuestro tesorero como nuestro presidente fueron investigados y oportunamente sobreseídos en todas las causas iniciadas en el marco de una evidente persecución política hacia ambos”, complementaron.
Además, apuntaron contra el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, la diputada Juliana Santillán y la senadora Patricia Bullrich, a quienes acusaron de intentar obstaculizar la Asamblea de la AFA a través de la IGJ y de volver a instalar la amenaza de una intervención.
La entidad también cuestionó el impulso oficial a las Sociedades Anónimas Deportivas que, dijo, va “en contra de la libertad que tienen los clubes a través de sus dirigentes para elegir el modelo de Asociaciones Civiles sin fines de lucro”. Y denunció intentos del Ejecutivo por “empobrecer a los clubes” mediante cambios impositivos, medidas que dijeron haber frenado en la Justicia.
En respuesta directa a la presentación de Bullrich ante el Tribunal de Ética de la Conmebol, la AFA sostuvo que su gestión siempre priorizó el fútbol por sobre las disputas partidarias y rechazó cualquier intento de vincular a la Selección con intereses políticos.
“El fútbol argentino no representa a un partido político, representa a un país”, remarcaron. Y cerraron con una crítica al contexto social y económico actual, al advertir sobre la pérdida de empleos y el cierre de empresas, para concluir que, pese a ese escenario, continuarán defendiendo la autonomía del fútbol argentino.
“El fútbol argentino no representa a un partido político, representa a un país”, remarcaron. Y cerraron con una crítica al contexto social y económico actual en medio de la discusión por la reforma laboral en el Congreso, al advertir sobre la pérdida de empleos y el cierre de empresas, para concluir que, pese a ese escenario, continuarán defendiendo la autonomía del fútbol argentino.