La Jungla del Poder

La decisión de María Eugenia Vidal, el ego de Facundo Manes y los 4 problemas para Horacio Rodríguez Larreta

La oposición busca desesperadamente cerrar su interna. Y solo hay una carta que podría destrabar todo. El neurólogo que complica los planes.
Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
María Eugenia Vidal

María Eugenia Vidal, Facundo Manes y Horacio Rodríguez Larreta (Foto: montaje A24.com).

María Eugenia Vidal todavía no tiene decidido si va a ser candidata en la Ciudad de Buenos Aires. No descarta ser candidata en Provincia o no hacer nada. Esta semana estuvo en Estados Unidos: pasó por la Organización de Estados Americanos (OEA), tuvo reuniones con abogados, fondos de inversión, banqueros y empresarios. Fue una gira internacional como candidata a presidenta. Intentó, dicen, generar expectativa y trabajar sobre la mala imagen de la Argentina. Objetivo ambicioso para alguien que todavía no decidió qué va a hacer en los próximos tres meses.

Con los que habló estos días aseguró que no tiene nada cerrado. Es una decisión personal que no anticipó a ningún dirigente y que va a resolver a la vuelta; es probable que espere hasta el último día para definirse. Mientras, les da libertad a todos para armar en Provincia. “No quiero ser la responsable de que me estén esperando”, les dijo a los suyos.

Igual esta semana, desde Estados Unidos, llamó desesperada a algunos intendentes radicales. No le gustó nada que apoyen a Facundo Manes como candidato. Lo sintió una traición.

Más allá de lo que dice en público y en privado, había una decisión inicial de mudarse a la Ciudad. Pero en los últimos días algo parece haber cambiado. El PRO se empezó a dar cuenta de que no tiene el camino tan libre como creía. Y que las peleas internas pueden complicar por completo el escenario nacional de Juntos por el Cambio.

Breve resumen para los desprevenidos:

  • Horacio Rodríguez Larreta quiere poner su candidato en Ciudad.
  • Patricia Bullrich (y Mauricio Macri) quieren que la candidata sea ella.
  • Horacio no tiene candidato para competirle a Bullrich.
  • Vidal es la única que le gana caminando y por eso Horacio la quiere en la Ciudad.
  • Si Vidal no es candidata en Provincia, queda un agujero a llenar ahí.
  • Diego Santilli –hoy vicejefe de Horacio- sería el candidato elegido.
  • A Santilli no lo quieren los intendentes ni el PRO de la Provincia. Quieren poner un candidato ellos y no que se los imponga Larreta.
  • Jorge Macri dice que él es la alternativa. Patricia Bullrich está de acuerdo.

Los otros socios de Juntos por el Cambio se pudrieron de ser espectadores de una novela ajena y se dispusieron a buscar sus propios candidatos…

Y todos los problemas se resuelven moviendo una pieza: dejando a Vidal como candidata en Provincia.

Problema 1: los socios

“El error del PRO es pensar que los otros no juegan”. La frase la dice un viejo operador del radicalismo. Una adaptación moderna de la maquiavélica frase: “Jamás hay que pensar que el enemigo no sabe lo que hace”.

La movida de intentar mudar a Vidal a Ciudad y a Santilli a Provincia cayó mal entre los socios de Juntos por el Cambio. Todos estaban de acuerdo con que Vidal jugara en la Provincia. Fue la gobernadora y era la líder indiscutida del espacio: por trayectoria, por imagen positiva y por intención de voto. 10 puntos más que Santilli según una encuesta a la que accedió A24.com de una consultora que lee el PRO.

Sin Vidal la historia es otra. Si no hay un líder claro, hay que salir a disputar el terreno. Por eso los radicales fueron a tocarle la puerta a Facundo Manes, el mediático neurólogo, cuya figura es aclamada -fundamentalmente por sí mismo- y que siempre es potencial candidato a todo, aunque nunca están dadas las condiciones.

“Teníamos un agujero negro en la provincia -dice una de las máximas autoridades del radicalismo nacional-. Quedábamos atrapados en la interna del PRO. La salida de Vidal nos permitió jugar”, reconoce este dirigente que supo estar muy enfrentado a Macri durante su presidencia. Hoy coinciden en el diagnóstico: Vidal ordenaba la Provincia y ahora es todo un descontrol. “No va a ser gratis este manoseo”, dice el dirigente.

Problema 2: la falta de un líder nacional

La bronca es mayúscula. No hay dirigente de la UCR que hable bien hoy de Larreta; mucho menos de Macri. “En términos políticos son lo mismo, son matices de un mismo proyecto”, dice políticamente correcto este dirigente que participó de la reunión con Manes en el Comité Nacional del radicalismo. Otros usan palabras más subidas de tono. La coincidencia en la UCR es: “No podemos quedarnos mirando una interna ajena”.

La huida de Vidal a Capital tiene otro correlato: rompe el acuerdo que existía entre Martín Lousteau y Larreta, que le había prometido que podía sucederlo en 2023. Con Vidal en Ciudad, aparece un nuevo competidor para la jefatura de gobierno. Los radicales le piden a Lousteau que renuncie a su banca de senador y sea candidato a diputado este año.

A Larreta le entra agua por todos los costados: no puede imponer su candidata en Capital, no puede imponer su candidato en Provincia y cada día le aparece un competidor nuevo en su carrera a la Presidencia: Bullrich, Vidal, Cornejo, Gerardo Morales y ahora Manes y Lousteau. Si sigue así, hasta el Mago Sin Dientes se le va a animar.

Problema 3: Manes

Manes escuchó y habló. Fue una reunión con toda la cúpula de la UCR. Esta vez lo apoyaron de los dos lados de la interna de la UCR. “Es una cara nueva sin ser un outsider”.

Manes es afiliado al radicalismo desde la época de Alfonsín presidente. Intentó ser candidato varias veces. La más resonante fue en 2017, pero Macri le ofreció el segundo lugar en la lista de diputados y el hombre sintió que no era suficiente cargo para él. Su vocación es ser Presidente; ser segundo no está en su ADN.

La guerra de egos pudo más. Manes lo detesta a Macri. Con Larreta no tiene mala relación. En aquel entonces, en el equipo de Macri decían que querían que Manes se involucrara en política pero que era indomable; una campaña necesita orden. “Le mandaba un cronograma de encuentros para hacer y volvía todo tachado”, reconoce una persona que trabajó con él. No es un hombre fácil.

Cerca de Manes relativizan que su ego sea un problema con una metáfora futbolística. "Facundo a lo largo de su carrera le tocó jugar de 4, de 8 y de 10. Los que dicen que no sabe jugar en equipo estan acostumbrados a jugar siempre de 10", dicen. No hace falta ser politólogo para entender que hablan de Macri. Además dicen que la idea de que en 2017 se bajó porque no le daban el primer lugar la inventó Marcos Peña. "Aceptaba ir en cualquier lugar de la lista, pero quería poder hablar de los temas de su interés. Lo que no quería era que lo usaran para la foto y lo tuvieran callado toda la campaña".

Manes trabaja con un equipo político encabezado por el politólogo Andrés Malamud y el economista Eduardo Levy Yeyati, además de Luciano Olivera, un hincha de independiente que creó el lema “Yo ya gané” para Margarita Stolbizer. En esa elección, Margarita sacó 2,5 puntos. Además creó la fundación Con Argentina que también la integran figuras como Marina Dal Poggetto, Martín Rapetti y cuenta con el apoyo de Gabriel Batistuta.

A Manes no le aburre la política. Un contraste con Macri. Llama a dirigentes, se junta, trata de convencer… Incluso participó de la última interna del radicalismo provincial e hizo campaña para Maxi Abad, hoy presidente del partido.

Entre señoras grandes de San Isidro es un rockstar. No está claro que ese carisma se vaya a trasladar a jóvenes de San Justo. Aunque quienes lo acompañaron en alguna etapa le tienen fe: “Está dispuesto a hacer el esfuerzo, pero los radicales no”. ¿Va a poder renovar al partido?

Problema 4: los propios

El viernes, Larreta había convocado a una reunión con intendentes del interior en Olavarría. Mito o realidad, cuentan que cayó Jorge Macri de sorpresa.

Hablaron y Jorge le planteó que los temas de la Provincia se tienen que discutir en el marco del PRO provincial, del cual él –Jorge, que es Macri- es Presidente. Lo mismo con la política de alianzas y los mecanismos de elección de candidatos en una eventual PASO.

Dicen que le dijo: “Para ser muy claro, no hay ninguna encuesta, y vos lo sabés, que muestren que Diego (Santilli) es mejor candidato que yo. Y para mí soy mejor candidato que él”.

Pero fue más allá. Le planteó que no está de acuerdo con forzar una PASO del mismo espacio –es decir, el PRO- porque condicionaría a los intendentes y dirigentes territoriales.

Jorge, que es Macri, quiere ser él. Horacio quiere a Santilli. Patricia quiere a Jorge. Elisa Carrió se quiere a ella misma. Otra vez, todo se soluciona con Vidal candidata. “Se ordenaría todo: es la candidata de unidad y del consenso”, dicen en el PRO bonaerense.

Mientras tanto, Morales se hartó de la “novela del PRO”. Carrió también está que arde de los problemas de Larreta y Macri, y tampoco está en su mejor momento con Vidal.

Los socios del PRO de Juntos por el Cambio (o como se vaya a llamar en adelante) se pudrieron de estar atrás de la interna del PRO y están dispuestos a pelear. Como decía el Martín Fierro, si los hermanos se pelean, se los comen los de afuera.

Hoy las acciones de Vidal para Provincia crecen. La pregunta es si están a tiempo de desactivar toda la maquinaria que se encendió para buscarle un reemplazo.

La oposición arde, pero igual sonríen: “Hace año y medio no nos imaginábamos estar en un escenario tan competitivo”. Se ilusionan con el abanico de candidatos que ofrecen y con alguna encuesta que les dice que no es imposible ganarle al peronismo. ¿Podrán?