Además, el Gobierno cree que ya generó demasiados trastornos a la sociedad con la corrida cambiaria y la inflación como para encima no poder aprovechar el “veranito” que implican en el país todos los mundiales. Un buen desempeño futbolístico cambiaría los ánimos y garantizaría, por lo menos por unos días, la cohesión social.
Del otro lado de la cancha, y contrariamente a lo que podría pensarse, a la oposición tampoco le serviría que Argentina perdiera. Simple: un final anticipado en Rusia obligaría a todo el sistema político a ponerse en marcha hacia 2019, lo que significa que el peronismo tendría que apurar los trámites para rearmarse. Algo para lo que todavía no están listos.