Casa Rosada

Más conflictos abiertos para Alberto Fernández: a las tensiones internas, ahora suma peleas en el Mercosur

La pelea en vivo con Lacalle Pou dejó perplejos a más de uno, pero desde la Casa Rosada salieron a aclarar que "no habrá ruptura en el Mercosur".
por Stella Gárnica | 26 de mar de 2021 - 16:47
Alberto Fernández junto a Santiago Cafiero y Felipe Solá desde el Museo de Casa Rosada: tras los duros cruces con Lacalle Pou

Alberto Fernández junto a Santiago Cafiero y Felipe Solá desde el Museo de Casa Rosada: tras los duros cruces con Lacalle Pou, de Uruguay, se rompe el Mercosur?

Alberto Fernándezno para de sumar conflictos en este segundo año de gestión de la emergencia económica y sanitaria, en medio de la pandemia. A las discusiones internas con Cristina Kirchner en el Frente de Todos por la renegociación de la deuda con el FMI y la grieta con la oposición por las vacunas y la reforma judicial, sumó esta semana dos peleas con los vecinos de la región, que amenazan con complicar el frente externo.

El miércoles fue el aniversario del Golpe de Estado de 1976. Coincidente con la fecha:

  • Desde el kirchnerismo volvieron a vincular a los golpes con el Plan Cóndor de la década del 70.
  • La vicepresidenta volvió vincular al lawfare como un plan de los Estados Unidos para imponer un modelo económico neoliberal en la región.
  • El Gobierno ratificó la salida formal del Grupo de Lima, en un fuerte gesto hacia el régimen de Nicolás Maduro que le reclamaba el kirchnerismo duro.
  • Sumó, al finalizar la semana, otra pelea con sus pares del Mercosur que puso al bloque comercial al borde de la ruptura.

La Casa Rosada intentó quitarle dramatismo. Pero la pelea en vivo y en directo de Alberto Fernández con su par de Uruguay, Luis Lacalle Pou, dejó el viernes perplejos a más de uno. Desde Cancillería, el ministro Felipe Solá tuvo que salir a aclarar que intentará arreglar las cosas en la próxima cumbre de cancilleres del Mercosur, prevista para el 22 de abril.

No hay ruptura. Son discusiones que en general se dan en privado respecto de las medidas comunes. Lacalle Pou quiere liberar todo (el comercio regional) y nosotros defendemos la producción nacional de cada país. Son realidades económicas distintas”, salieron a admitir fuentes de la Casa Rosada.

La consulta de A24.com fue si la discusión que se vivió en vivo y en directo entre los presidentes de Argentina y Uruguay en la cumbre del Mercosur el viernes puede derivar en una ruptura del bloque regional debido al impacto que generó la dura respuesta de Fernández a Lacalle Pou. Alberto Fernández lo dijo mientras ejerce la presidencia pro tempore del bloque.

No queremos ser un lastre de nadie, el que piensa así que se tome otro barco”, dijo Fernández. La frase mostró a un presidente ofuscado, que reaccionó en vivo y en caliente ante una crítica directa y el desafío que también le planteó en vivo y en directo su par de Uruguay, cuando Lacalle Pou le endilgó en la cara vía zoom que su país u otros, como Brasil, "no están conformes" con cómo se desarrollaron las gestiones de los tratados de libre comercio con la UE y otros bloques y países: reclamó "flexibilización" para que Uruguay pueda negociar, por fuera del Mercosur, tratados de libre comercio.

En otras cumbres, ese tipo de discusiones se producen en las reuniones que mantienen los jefes de Estado de manera privada. Pero esta vez, las diferencias fueron más fuertes que las coincidencias y quedaron al descubierto en un encuentro que se transmitió por YouTube desde la Casa Rosada a través de una videoconferencia, de forma abierta y pública.

Con un Jair Bolsonaro debilitado como consecuencia de su errática política sanitaria, la posta de la apertura económica la llevó adelante el presidente de Uruguay.

Así, la cumbre por los 30 años del Mercosur, que Alberto quería usar para mostrarse como un líder regional que busca los consensos, resultó un verdadero fiasco y terminó por desnudar lo peor de la política: la falta de diplomacia, que ahora deberán arreglar los cancilleres en la próxima reunión convocada para el 22 de abril.

Allí, según confirmó Solá a periodistas acreditados en Casa Rosada, al terminar la accidentada cumbre, van a intentar arreglar las cosas. El canciller tuvo que salir a aclarar la posición argentina después de los reproches de Lacalle Pou por la falta de avances en los Tratados de Libre Comercio (TLC) con la UE y Asia, entre otros países que, junto a Brasil, reclaman acelerar.

Solá explicó que la entrada en vigencia del TLC con la UE firmado en 2018 por el gobierno de Mauricio Macri quedó en suspenso no por culpa de Argentina, sino porque "no tiene la aprobación de todos los países que componen la UE, donde han aparecido objeciones de tipo jurídico y de tipo ambiental que están retrasando su aprobación en sus respectivos parlamentos".

"Ese acuerdo tiene ventajas y algunas desventajas también para Argentina, pero nosotros admitiremos que se apruebe en el parlamento. No pondríamos palos en la rueda", dijo Solá en un intento reconciliación diplomática con Lacalle Pou.

Pero el canciller argentino adelantó que Argentina admitirá en la reunión de cancilleres del 22 de abril negociar entre las dos posturas: tratados de libre comercio versus tratados de comercio con excepciones aduaneras específicas que se resumen en las siguientes variables que tienen que ver con el grado o no de proteccionismo que se adopte.

  • 1- La postura que defienden Uruguay y Brasil es "bajar o eliminar, en algunos casos, el arancel externo común para esperar a ver después qué pasa, que vengan inversiones externas" y flexibilizar la negociaciones comerciales con otros países y bloques regionales.
  • 2- La postura de Argentina es promover convenios de comercio firmados por los 4 países del Mercosur, con otros países o bloques, pero no un libre comercio total, sino bajando el arancel común solo de algunos productos de la lista de bienes o servicios, para proteger a la industria nacional de las importaciones indiscriminadas de países que pagan menos de salario.

"Al arancel externo no lo bajamos hasta después de negociar", señaló Solá al explicar la postura argentina, que intentó arreglar el altercado señalando que "no queremos ser un freno, sino sentarnos a ver cómo son esos acuerdos y que sean beneficiosos para todos".

Otra semana de tensión en la Rosada

Desde el gabinete de Fernández salieron a relativizar la pelea con Lacalle Pou, que por las formas hizo recordar a un viejo cruce que tuvieron en Chile los expresidentes Néstor Kirchner y el uruguayo Tabaré Vázquez sobre el entonces conflicto por las consecuencias ambientales de la instalación de la pastera Botnia en la localidad entrerriana de Fray Bentos.

El encontronazo de Néstor Kirchner con Tabaré Vázquez en aquella oportunidad fue un reproche que le hizo el argentino al cruzárselo en el baño del hotel. Pero las diferencias ideológicas vuelven a mezclarse en las discusiones. Uruguay, en aquel conflicto, defendió sus intereses económicos por encima de los intereses de evitar la contaminación ambiental que defendía Argentina.

Hoy, la pelea con Uruguay es por la liberación de la economía. "Son discusiones que en general se dan en privado respecto de las medidas comunes. Lacalle Pou quiere liberar todo y nosotros defendemos la producción nacional de cada país. Son realidades económicas distintas”, dicen cerca del jefe de gabinete, Santiago Cafiero, que estuvo presente en la cumbre del Mercosur, acompañando al Presidente.

“Lo que hay son tensiones reales del Mercosur, Uruguay siempre jugó de atrás. Ahora se quejan, pero no es nada relevante. Nosotros estamos a full con el plan de conseguir más vacunas y avanzar con el plan de vacunación”, responden en los pasillos de la Rosada tras el encuentro que Alberto presidió de forma virtual desde el Museo ubicado en el subsuelo de Balcarce 50.

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Carla Vizzotti recibe vacunas, ajena al conflicto de Alberto Fernández por el Mercosur.

Carla Vizzotti recibe vacunas, ajena al conflicto de Alberto Fernández por el Mercosur.

El conflicto en el Mercosur cerró así una semana de fuerte tensión en la Rosada luego de que el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente Alberto Fernández se vieron negociando con el FMI y el Tesoro de los Estados Unidos un plan de reestructuración de la deuda, mientras desde la provincia de Buenos Aires llegaban nuevos mensajes de la vicepresidenta, Cristina Kirchner, ratificando que sigue siendo la jefa política y poniendo límites, justamente, a esas negociaciones.

Cafiero y De Pedro avanzan en el armado electoral

En tándem, los máximos representantes de Alberto y de Cristina en el gabinete, Santiago Cafiero (jefe de ministros) y Eduardo de Pedro (Interior), respectivamente, retomaron esta semana la estrategia para contener a los dirigentes sin territorio e intentar recuperar provincias hoy gobernadas por la oposición.

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Recibieron estos días a intendentes, concejales y legisladores nacionales del Frente de Todos de Río Negro. Ya habían hecho lo mismo a fines de diciembre con referentes de Jujuy y en enero con representantes de Corrientes.

Esta semana prometieron el rescate con ayuda directa de obras públicas o apoyo político para intentar recuperar el gobierno de la provincia de donde es oriundo el todavía ministro de Justicia en transición, Martín Soria, quien compite en la intención de postularse a gobernador de Río Negro en 2023 con el actual senador K Martín Doñate.

Desde la Rosada ya no ocultan que trabajan para las elecciones de octubre en el armado territorial, previo a la definición de candidaturas:

“Desde el Gobierno trabajamos con la intención de generar vínculos estrechos con las provincias para lograr que las cosas sucedan, que las cosas lleguen. Porque hay que asegurarse que las políticas públicas que realizamos acá después se reflejen en el territorio. Ese es el sentido de la política”, destacó Cafiero al comenzar la reunión.

Replicando la vieja receta de Néstor Kirchner en la relación directa con los intendentes, Cafiero y De Pedro prometen a los intendentes apoyo directo, en caso de que los gobernadores de otro signo político no los atiendan.

"Hoy -dicen en la Rosada- lo más importante es ver de qué modo se puede articular dentro de la provincia con ustedes, los intendentes, para llevar adelante los programas y proyectos posibles”.

En tanto, De Pedro -mano derecha de Cristina en la Rosada- y coordinador de la relación Nación con provincias, resaltó que “la reunión sirvió para analizar el plan de vacunación que despliega el gobierno nacional y también el plan de obras y programas que lleva adelante esta gestión en la provincia, con énfasis en los municipios”.

Cerca de Cafiero atribuyen la profundización de la grieta y los ataques cruzados entre el Gobierno y Mauricio Macri, a que desde "juntos por el Cambio están apurados porque no tienen líderes claros para encabezar las candidaturas en los principales distritos".

En el medio, Cristina como jefa política del Gobierno, volvió a meter otra cuña para intentar dividir a la oposición: tras las críticas a Macri por el endeudamiento con el FMI, elogió a su rival interno, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, por un mensaje sobre la dictadura militar. Es parte de otra estrategia de Cristina acordada con la Casa Rosada: convencer al ala moderada de Juntos por el Cambio que apoye públicamente y en el Congreso el acuerdo que negocia el Gobierno para reestructurar la deuda con el FMI.

Todo un anticipo de lo que será la estrategia de campaña con la que el Frente de Todos intentará, al menos, no perder su actual número de bancas en el Congreso y evitar una derrota que lo deje afuera de la sucesión en 2023.