El diario alemán Rheinische Post había informado antes que el gobierno alemán estaba analizando un posible delito en relación con el problema técnico en el avión gubernamental.
En el momento de detectarse el problema técnico, el avión ya se hallaba más allá de Amsterdam, rumbo hacia el Atlántico, pero emprendió el regreso a Alemania porque la avería de los sistemas electrónicos requería un descenso más largo del que habría sido posible realizar si el aparato aterrizaba en la capital holandesa.