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Neuquén: al final no ganaron los K y el Gobierno lo festejó como un triunfo

Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Neuquén: al final no ganaron los K y el Gobierno lo festejó como un triunfo

Hasta último momento hubo preocupación en el Gobierno por lo que podía pasar en Neuquén. Las encuestas que manejaba la Casa Rosada la semana pasada daban un punto arriba a Ramón Rioseco, candidato kirchnerista de Unidad Ciudadana. Se considera que es un “empate técnico”, pero lo que preocupaba era la tendencia.

Esas encuestas mostraban tres cosas: el crecimiento de Rioseco, el descontento con el gobierno local y el declive de la marca Cambiemos en esa provincia; la tendencia se repite en muchos distritos.

La foto que se dio durante los días previos a la elección provocó un divorcio silencioso entre los socios de la Coalición gobernante. "Pechi" Quiroga, el candidato radical de Cambiemos a la gobernación, entendió que pegarse a Macri era un salvavidas de plomo; Macri entendió que pegarse a Quiroga era un salvavidas de plomo: nada metería más ruido a nivel nacional que un triunfo del kirchnerismo en la primera elección del año y en el corazón de Vaca Muerta.

Así, un legislador de Cambiemos lo dijo claramente.

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Fue un primer indicio del pensamiento de la Casa Rosada, ya que López es dirigente del PRO y no de la UCR como Quiroga: “Se tiró arriba de la granada, recibió un tiro por el Presidente”, explica un hombre del MPN.

No eran los únicos preocupados. En el peronismo no kirchnerista también miraban atentos lo que pasaba en Neuquén. Alternativa Federal está haciendo un esfuerzo importante por traer a su espacio a los partidos provinciales: el MPN, el socialismo de Santa Fe, algo de Río Negro y Chubut…

No es casual que Urtubey haya sacado un tweet a poco de conocerse los resultados.

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Los datos que llegaban a primera hora de la tarde tampoco eran alentadores.

Apareció una encuesta española de dudosa metodología que hasta daba 15 puntos arriba al kircherismo. Algunos decían que estaba financiada por petroleros. Otros atribuían su difusión al exitismo inocente de la Cámpora. Otros veían la mano negra del Gobierno nacional para incitar a que la gente fuera a votar.

Solo un dato llevó tranquilidad a los oficialismos: las denuncias de irregularidades en el voto electrónico eran un indicio favorable. Nadie denuncia nada cuando gana.

A las 18 aparecieron otros boca de urna. El kirchnerismo se reconocía entre 5 y 6 puntos abajo. El MPN y Cambiemos coincidían. Poco antes de las 8, con el 65% de las mesas escrutadas el gobernador Gutierrez aparecía con el 38% de los votos, seguido de Rioseco con el 24% y Quiroga con el 17%. La tendencia ya era irremontable.

Aunque el resultado es malo para el Gobierno nacional (Cambiemos había sacado 28% en la elección nacional de 2017) termina consiguiendo un empate: la provincia la manejará un aliado y evita que Cristina –que apoyó explícitamente a su candidato en un spot- se anote un porotito en este TEG que se jugará de acá a octubre. Y pese a la enorme crisis que vive el Gobierno podrán decir, sin mentir, que tanto Cambiemos como el kirchnerismo perdieron 5 puntos cada uno respecto de la elección 2015.

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