A continuación, se suman la esencia de vainilla y los ingredientes secos previamente tamizados: harina común y polvo de hornear. Esta mezcla se incorpora en dos o tres tandas, alternando con la leche o el yogur para obtener una masa pareja y sin grumos. El tamizado ayuda a evitar apelmazamientos y aporta ligereza al budín.
Una vez lista la base, se agregan los frutos rojos enharinados con movimientos envolventes para no romperlos. La masa se vuelca en un molde enmantecado y enharinado y se cocina en horno medio, aproximadamente entre 40 y 50 minutos, dependiendo del tamaño del molde y del tipo de horno. Para comprobar la cocción, se utiliza un palillo: si sale limpio o con apenas algunas migas, el budín está listo.
Cómo conservar el budín para mantenerlo fresco y húmedo
Después de cocinarlo, conviene dejar enfriar el budín sobre una rejilla para evitar que la base se humedezca de más. Una vez frío, se puede guardar en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante dos o tres días. Si se desea conservarlo por más tiempo, también es posible congelarlo ya cortado en porciones envueltas individualmente.
Variantes para adaptar la receta según el gusto
Además de los frutos rojos, esta receta admite modificaciones sencillas. Se le puede agregar ralladura de limón o naranja para sumar aroma, cubrir con un glasé simple o integrar chips de chocolate blanco, que combinan bien con la acidez de las frutas. Las personas que prefieren una versión más húmeda pueden reemplazar parte de la leche por yogur natural o crema.