icons
Cotización dólar:
Compra
--
Venta
--
BUENOS AIRES
T. --
H. --
ACTUALIDAD

Inteligencia colectiva: cómo el Covid-19 logró reunir a las mentes más brillantes del mundo

Inteligencia colectiva: cómo el Covid-19 logró reunir a las mentes más brillantes del mundo
La ciencia y la solidaridad como respuesta a la pandemia (Fuente: Fernando Zhiminaicela en Pixabay)

Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia”, aseguraba Albert Einstein. Y como si se tratara de un ejemplo, los científicos siguieron sus palabras al pie de la letra en la pandemia.

Lejos de la ambición del reconocimiento personal, los científicos le dieron una lección al mundo al compartir, casi de forma automática, cada avance, descubrimiento o desarrollo.

"Es la primera vez que hubo una apertura desinteresada de todos, desde los encargados de las publicaciones hasta los investigadores, que compartieron información que consideraban importante o elementos fundamentales", explicó a A24.com Roberto Salvarezza, ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación.

La ciencia a la vanguardia

Los científicos se pusieron al frente de la "crisis" y mostraron como la solidaridad podría acelerar el conocimiento, ya que desde que la humanidad tiene registro, la inteligencia colectiva ha marcado la diferencia.

Durante la primera década del 2000, los investigadores nombraron a este diferencial como el "factor C" y explicaron, la inteligencia colectiva no se define por la inteligencia individual de los miembros, sino por la diversidad de sus integrantes, tanto en género como en especialidad, en la capacidad de interactuar y en el debate de forma equilibrada.

Con ese objetivo las revistas más prestigiosas del mundo que permiten difundir los avances científicos, como Science, Nature y The Lancet, dejaron de cobrar por el acceso a sus publicaciones sobre el Covid-19. Además, se difundieron algunos "preprints", que aún no contaban con la revisión de sus pares, pero que tenían una importancia superlativa.

"La ciencia exhibió a la sociedad cómo opera en tiempos acelerados. En el camino normal siempre hay un periodo de mediano y largo plazo, pero acá toda la información fluyo de manera enorme, obviamente requirieron y requieren una mirada detalla. Hubo información contradictoria, pero la ciencia trabaja en la duda y la incertidumbre y con ellas avanza hacia el conocimiento", recalcó Salvarezza.

En la actualidad, contar la cantidad de artículos sobre el Covid publicados en el mundo sería imposible. A cada minuto un nuevo avance es dado a conocer sin importar en qué fase se encuentra. Ya sea dentro del laboratorio o en un centro médico, el conocimiento se actualiza a diario.

Con plataformas creadas específicamente en tiempos de pandemia o tras años de divulgación científica, los investigadores pertenecientes a instituciones, independientes, de organizaciones privadas o dependientes de universidades dejaron en evidencia la importancia de la "inteligencia colectiva".

Unión de naciones y conocimiento compartido

A medida que el SARS-CoV2 ganaba terreno en el planeta, los gobiernos comenzaron a impulsar trabajos conjuntos. Ya sea desde la Organización Mundial de la Salud como desde la Organización de las Naciones Unidas, la cooperación científica aumentó de la mano del conocimiento.

Desde la OMS, desde principios de año se impulsaron dos medidas: el ensayo "Solidaridad" y el Acelerador del acceso a las herramientas contra la COVID-19 (Acelerador ACT).

El estudio Solidaridad tenía por objetivo "encontrar un tratamiento eficaz" contra el Covid y participaron casi 12 000 pacientes en 500 hospitales de más de 30 países. Pero no fue el único, ya que el Reino Unido impulsó el Britannique Recovery y en Europa el Discovery. Los 3 estudios evaluaron mortalidad, necesidad de respiración asistida y duración de la hospitalización.

Tras meses de análisis, los tres concluyeron que el remdesivir, la hidroxicloroquina, el lopinavir/ritonavir y el interferón "tenían efectos escasos o nulos" y desaconsejaron su uso; mientras que los "corticosteroides" mostraron "ser eficaces contra formas graves y críticas".

En tanto, el Acelerador ACT, que inició en abril, tiene por objetivo "acelerar el desarrollo, la producción y el acceso equitativo a pruebas, tratamientos y vacunas contra la COVID-19" y consta de 4 pilares: pruebas diagnósticas, tratamiento, inmunización y fortalecimiento de los sistemas de salud.

En octubre, el director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus Adhanom, junto a Michelle Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, y Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, convocaron a una "Ciencia Abierta".

Según explicaron es una "cuestión fundamental de derechos humanos", ya que "facilita la colaboración científica y el intercambio de información en beneficio de la ciencia y la sociedad, creando más y mejores conocimientos científicos y difundiéndolos a una población más amplia" esencial para "superar problemas" como la pandemia.

De esta manera, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) se puso al frente de la construcción de un consenso mundial sobre los valores y principios "relevantes para todos los científicos y todas las personas, independientemente de su lugar de origen, género, edad o antecedentes económicos y sociales".

La ciencia argentina ejemplo de cooperación científica

Más allá de los impulsos internacionales, los científicos nacionales demostraron cómo la cooperación generó respuestas tangibles, tanto de forma independiente como mediante la Unidad Covid, del MinCyT. Uno de los ejemplos fue Andrea Gamarnik, una de las virólogas más reconocidas a nivel internacional.

"Gamarnik compartió la proteína Spike del coronavirus, pudiendo realizar un trabajo muy rico a distintos niveles con colegas y laboratorios de todo el mundo. Además, sus propios kits de anticuerpos (COVIDAR IgG) fueron esenciales para los estudios epidemiológicos para saber cuántas personas estuvieron en contacto con el virus", explicó Salvarezza.

De este modo, la Investigadora Principal del CONICET y jefa de laboratorio del Instituto Leloir "colaboró" en la elaboración de los test rápidos de diagnóstico Neokit Covid-19 y Neokit Plus (Instituto Milstein y fundación Pablo Cassará), y el Ela Chemstrip (Chemtest, de la Universidad Nacional de San Martín, y Productos Bio-Lógicos (PBL), de la Universidad Nacional de Quilmes).

Pero eso no es todo, su hallazgo fue esencial en el desarrollo del suero hiperinmune antiCOVID-19, que aún no terminó de presentar los resultados de la fase 2/3 en la ANMAT, realizado por Inmunova, y "colaboró" en el estudio de la utilización de plasma de recuperado en mayores de 65 años, que realizó el infectólogo Fernando Polack, de la Fundación INFANT.

"No hubo necesidad de pedir nada, todos los científicos se pusieron a disposición. Desde las cámaras de software para elaborar el CuidAr, mediante la Fundación Sadosky del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, pasando por los kits diagnósticos y hasta la fabricación de los barbijos que ahora se ven en las calles, la ciencia argentina tuvo una tarea muy importante en la pandemia", señaló Salvarezza.

Es más, los científicos argentinos fueron y aún son esenciales en el monitoreo de la circulación del virus. Liderado por la Dra. Mariana Viegas, del Laboratorio de Virología del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez, investigadora del CONICET y coordinadora del “Consorcio interinstitucional para la Secuenciación del genoma y estudios genómicos de SARS-CoV2”, se logró secuenciar más de 400 genomas de virus.

"Este grupo de científicas acaba de recibir el Premio de Investigación de América Latina LARA de Google y esperan poder secuenciar mil genomas. Hicieron un trabajo de altísima calidad para conocer si el virus muestra mutaciones que puedan alterar a las vacunas o los métodos de detección", explicó el ministro y agregó: "En reuniones con ministros de otros países se hablaba de proyectos en ejecución, pero nosotros contamos logros".

A un año de los primeros casos, la pandemia nos demostró la importancia de la solidaridad y la generosidad. Actitudes que plasmaron los científicos, quienes predicaron con el ejemplo.

"Los científicos no trabajan con el objetivo de ganar dinero, lo hacen por vocación, curiosidad y reconocimiento de sus pares. Ahora apareció el reconocimiento social, la gente los vio trabajar, les conoció la cara y conocieron el esfuerzo que le dedicaron", concluyó Salvarezza.

por Romina Cansler
SUBIR

Poder

Ovación

Show