La especialista indicó que los trombos provocados por la vacuna AstraZeneca podrían ser una respuesta inmunológica.
Algunos países europeos suspendieron este fármaco debido al temor a que pudiera provocar coágulos sanguíneos. La gran mayoría retomó su administración tras el primer aval que le dio la EMA el 18 de marzo pasado.
Al día siguiente, un panel de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) también indicó que la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus, incluida la Covishield que se administra en la Argentina, tiene "un perfil riesgo-beneficio positivo, con un enorme potencial para prevenir infecciones y reducir las muertes en todo el mundo".