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Al borde de la extinción, los salones piden a gritos una respuesta del Estado: "Hoy somos 50% menos"

Al borde de la extinción, los salones piden a gritos una respuesta del Estado:
El sector de eventos aglutina a 35 rubros y 300 mil familias que están sin trabajar desde el comienzo de la pandemia.

Alejandro está quebrado. La pandemia devoró en un instante 20 años de trabajo, dos décadas de animar fiestas en “Faroland Eventos”, en la localidad bonaerense de Merlo. El desguace fue paulatino, pero continuo: vendió las luces, equipos de sonidos y hasta el pelotero. Sólo quedan las paredes peladas. Hoy el salón es una cáscara vacía que supo cobijar cientos de festejos infantiles.

“Nunca debí nada, pero nadie me dio una mano. El apoyo de la gente es lo mejor que recibí, de mis clientes y amigos, no del Estado. Ninguna ley nos avaló y no sabemos a quién ir”, confesó a A24.com con la voz tomada por la angustia: “No me quedó nada”.

Desde el 20 de marzo, los salones de fiestas y multiespacios mantienen sus puertas cerradas a nivel nacional. Están prohibidos. Pasaron más de siete meses desde el inicio de la cuarentena y las autoridades no flexibilizaron ni un poco el yugo sobre el rubro. Los clientes reclaman las señas de futuros eventos, mientras las risas parecen algo del recuerdo. Lejos quedaron los casamientos, el pogo y la foto del final de fiesta con los invitados apretujados.

“Nos encontramos en una vulnerabilidad absoluta, con el inminente riesgo de cerrar por no poder resistir más al nivel de deudas acumuladas. Siete meses parecen poco, pero fueron suficientes para perjudicar el capital, la inversión y el sacrificio de todos durante años", manifestó Guadalupe Rocchia, vocera de Salones y Multiespacios Argentinos (SyMA), una organización que surgió en medio de la crisis para aunar un reclamo único en el AMBA: ayuda económica o el permiso de volver a abrir.

En diálogo con A24.com, Rocchia detalló el alcance numérico de la crisis: "Hoy somos el 50% menos de los salones que éramos cuando arrancamos a transitar la pandemia. En la provincia de Buenos Aires cerraron 420 salones de un promedio de 1.000, mientras que en CABA, de una totalidad de 700, cerraron 500”.

El mes de noviembre está por poner un pie en el 2020 y para los dueños de los salones sólo traerá consigo números rojos: sin ninguna entrada económica - no lograron calificar para el ATP y sobrecalificaron para el IFE- algunos, los pocos que tuvieron acceso, deberán empezar a pagar las cuotas del crédito a tasa cero.

“Entendemos que no fuimos prioridad en su momento y que hay otros rubros afectados, pero son muy pocos a los que esta pandemia dejó tan rezagados. No recibimos un contacto por parte de las autoridades correspondientes para comenzar a buscar alternativas para el sector”, indicó la vocera de SyMA.

El sector eventos comprende a 35 rubros, entre ellos DJ´s, iluminadores, mozos, chef, decoradores, fotógrafos, diseñadores de moda, reposteros y organizadores de eventos, lo que significa 300 mil familias sin ingresos. "¿En qué estado podemos estar? Privilegiados los que todavía pueden llevar comida a sus casas”, concluyó.

Muchos debieron vender su mobiliario, autos, grupos electrógenos, heladeras y otros equipamientos para sobrevivir el impase, recursos que les harán falta en el futuro si logran retomar la actividad. Cancelaron deudas con lo que tenían y simplemente sobreviven.

Detrás de todo, la necesidad da pie a la ilegalidad y clandestinidad. Varios salones gritaron a viva voz que no dan más y que desde el próximo mes reabrirán sus puertas, aunque el decreto presidencial de emergencia sanitaria 260/20 no lo permita.

Eventos: un rubro que agoniza en toda la Argentina

La crisis del sector de eventos es federal. Algunos municipios brindaron soluciones puntuales, pero las familias reclaman una solución del gobierno nacional. Es por ello que las cámaras y asociaciones de 19 provincias conformaron la Federación Argentina de la Industria de los Eventos (FADIDE), con el objetivo de visibilizar sus intereses a lo largo y ancho del país.

“La industria siente un Estado ausente, no tenemos respuestas, mientras nos siguen cobrando impuestos y servicios. Solicitamos ser atendidos, necesitamos trabajar y podemos aportar la solución, con protocolos seguros. El Estado nos quebró la dignidad de sostener a nuestras familias y las restricciones dan pie a más eventos clandestinos”, expresó María José Oliva, presidenta de la Cámara de Salones de la provincia de Córdoba (CASFIC) y representante de FADIDE, en diálogo con A24.com.

"Somos pymes familiares y comercios de cercanía en situación de quiebra y próximos a extinguirnos. El 42% de los salones infantiles y sociales cerraron sus puertas definitivamente. Somos trabajadores que durante muchos años hemos aportado y hoy formamos parte de la lista del índice de la pobreza. Necesitamos una Ley de Emergencia Económica”, sentenció.

Proyectos de Ley de Emergencia Económica

Existen tres proyectos para declarar la Ley de Emergencia Económica para ayudar a la industria de eventos, entretenimiento y esparcimiento: uno del diputado Diego Horacio Sartori; uno de la diputada Ana Carla Carrizo; y un tercero de la senadora Lucila Crexell. En líneas generales, buscan descomprimir la carga fiscal, otorgar asistencia económica y crediticia, y suspender las ejecuciones y litigios.

Es un sector que ha quedado totalmente desamparado. Necesitamos medidas específicas porque no sabemos a ciencia cierta cuándo podrán recuperar su actividad, aún con protocolos”, explicó la senadora Crexell a A24.com. "Queremos que salga lo más pronto posible”, dijo.

A24.com se comunicó con fuentes cercanas a la Jefatura de Gabinete de la Nación en busca de respuestas. Explicaron que están al tanto de que "están en un estado crítico" y que el Gobierno escucha a todos los sectores, pero que por el momento no tienen un plan económico específico para el rubro.

Fiestas seguras o burbuja contra la clandestinidad

Agustín, dueño del salón
Agustín, dueño del salón "Caramelo", logró convertir su salón en un depósito.

Agustín es dueño de “Caramelo”, un salón de fiestas infantiles de Caballito. Cuando estalló la pandemia por COVID-19 pensó que la cuarentena duraría 2 semanas, a lo sumo un mes. Tuvo la suerte de “reinventarse” y alquilar su espacio como depósito a un amigo, pero sabe que es la excepción.

“Durante los primeros meses no podía dormir, me despertaba angustiado a la madrugada y pensaba en qué hacer para no perder lo que había logrado, pensaba en la gente que tenía trabajo gracias a mi salón”, relató Agustín a A24.com.

Agustín es partidario de la reapertura de los salones de forma segura: “Estamos capacitados para volver a abrir respetando las medidas sanitarias correspondientes, cuidándonos y cuidando a los demás. Si hay algo que necesita la sociedad hoy en día es pasar un lindo momento”.

Cada cámara provincial presentó a las autoridades un protocolo seguro para la reapertura de los locales y desde FADIDE iniciaron una gestión conjunta para obtener una respuesta desde Nación. Hoy 35 rubros, más de 300 mil familias, esperan impacientes volver a festejar.

por Jesica Mihelj
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