INESPERADO

Lionel Messi reveló qué es lo que Antonela Roccuzzo no le deja hacer: "No se puede"

En una charla distendida, Lionel Messi reveló aspectos poco conocidos de su vida cotidiana: desde su paso por la terapia y su obsesión por el orden hasta los límites que impone Antonela Roccuzzo puertas adentro, lejos del fútbol y de la exposición pública.

Lionel Messi reveló qué es lo que Antonela Roccuzzo no le deja hacer: No se puede

Acostumbrado a hablar dentro de la cancha, Lionel Messi sorprendió al mostrar su costado más personal en una entrevista con Luzu TV. Lejos de los títulos, los goles y la presión competitiva, el capitán de la Selección Argentina se permitió reflexionar sobre su forma de ser, su vida familiar y las dinámicas cotidianas que lo atraviesan fuera del fútbol.

En un clima relajado, acompañado por Nicolás Occhiatto y Diego Leuco, Messi se definió con una frase que desató risas pero también sinceridad: “Soy un raro de mierda”. Lejos de la exageración, explicó que se considera una persona muy estructurada, amante del orden y la rutina, y que se enoja cuando algo no está en su lugar. Un rasgo que, según contó, lo acompaña desde siempre.

Ese perfil metódico también lo llevó, en un momento de su carrera, a buscar ayuda profesional. Messi reveló que hizo terapia durante su etapa en Barcelona, una experiencia que le resultó positiva, aunque hoy ya no la continúa. “En Barcelona hice terapia, ya no”, contó, y reconoció que durante mucho tiempo tendió a guardarse los problemas para adentro, algo que con el paso del tiempo fue cambiando.

Qué no le deja hacer Antonela a Messi puertas adentro

Uno de los momentos más comentados de la charla llegó cuando habló de su vida familiar y del rol de Antonela Roccuzzo en la intimidad del hogar. Messi contó que pasa gran parte del día con una pelota, al igual que sus hijos, pero que en casa hay reglas claras que no dependen de él.

“Adentro de casa no nos deja, mucho quilombo no se puede hacer”, explicó entre risas, dejando en claro que Antonela es quien pone los límites cuando el juego se desborda. El detalle, aparentemente menor, dejó al descubierto una dinámica familiar muy reconocible: incluso el mejor futbolista del mundo tiene reglas que respetar cuando se trata de la convivencia diaria.

Más allá del tono distendido, el comentario reflejó cómo Messi diferencia el espacio de juego y entrenamiento del ámbito doméstico, donde prima el orden y la tranquilidad. Un contraste marcado con la imagen del ídolo eterno asociado a la pelota, pero que humaniza su figura.

En el plano emocional, Messi también habló de cómo se apoya en su círculo más cercano. Contó que en el día a día se abre mucho con Antonela, mientras que en lo deportivo mantiene un vínculo de diálogo constante con su padre. “Él estuvo siempre al lado mío, comparto mucho con mi viejo, pero en la vida con ella”, resumió, marcando esa división entre lo profesional y lo personal.

Además, se animó a definirse como poco demostrativo, aunque con un costado romántico que aparece en los detalles. “Me gustan los regalitos, los gestos. Me cuesta demostrar y expresarlo, pero con las personas que quiero de verdad me gusta que estén bien”, explicó.

Por último, Messi se refirió a un aspecto menos visible de su presente: su interés por el mundo empresarial, un terreno que imagina con más protagonismo cuando llegue el retiro. Contó que intenta aprender, rodearse de gente preparada y mantener su círculo de confianza, el mismo que lo acompaña desde chico.

Lejos del ruido del estadio, Messi mostró una versión íntima y cotidiana, atravesada por rutinas, límites familiares y aprendizajes personales. Una faceta que confirma que, aun siendo una leyenda, su vida fuera de la cancha se parece mucho más a la de cualquiera de lo que muchos imaginan.

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