La noche de despedida en el Estadio Monumental regaló una postal perfecta para la historia del fútbol argentino. En el tramo decisivo de sus carreras internacionales con la Selección Argentina, Lionel Messi y Nicolás Otamendi se conectaron para abrir el marcador ante Benín, combinando un centro milimétrico de la Pulga con una formidable definición de volea del marcador central.


