ESCÁNDALO

Violencia en el hockey sobre hielo: la pelea que dejó a un jugador inconsciente en pleno partido

Una violenta pelea entre Ryan Reaves y Mathieu Olivier marcó el inicio de la temporada 2026 de la NHL. El impacto del nocaut, el reglamento que habilita las riñas y un antecedente reciente reavivaron la discusión sobre los límites del hockey sobre hielo.

Violencia en el hockey sobre hielo: la pelea que dejó a un jugador inconsciente en pleno partido

El arranque de la temporada 2026 de la National Hockey League quedó atravesado por una escena que rápidamente dio la vuelta al mundo. En un partido entre San José Sharks y Columbus Blue Jackets, una pelea mano a mano terminó con un nocaut impactante y reavivó el debate sobre la violencia en el hockey sobre hielo, un deporte que, a diferencia de otros, todavía permite las riñas durante el juego.

El episodio ocurrió en el segundo período del encuentro —cada partido se divide en tres tiempos de 20 minutos— y tuvo como protagonistas a Ryan Reaves, experimentado jugador de 38 años de los Sharks, y Mathieu Olivier, integrante de los Blue Jackets. El resultado fue tan contundente como preocupante: Reaves cayó inconsciente sobre la pista y debió ser asistido de inmediato por el cuerpo médico.

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Cómo se originó la pelea que terminó en nocaut

El clima se tensó luego de un gol de Zach Werenski, que le permitió a Columbus descontar cuando el marcador estaba 2-0 a favor de San José. El tanto generó un envión anímico claro para los Blue Jackets y una exaltación general en el juego. En ese contexto, Reaves aceptó el desafío de Olivier y ambos se ampararon en la Regla 56 del reglamento de la NHL, que habilita este tipo de enfrentamientos físicos.

Con árbitros y jugadores observando, la pista se transformó por unos segundos en un improvisado ring. Los golpes comenzaron a intercambiarse rápidamente y la intensidad fue en aumento. Olivier conectó una serie de impactos en la cabeza de Reaves, quien terminó perdiendo el equilibrio y cayendo al hielo, visiblemente inconsciente. Recién entonces los jueces intervinieron para separar a los jugadores y detener la pelea.

El jugador de San José fue atendido de inmediato y se activó el protocolo de conmoción cerebral. Según informaron medios locales, el cuerpo médico le realizó pruebas de rutina para descartar lesiones de mayor gravedad: tuvo que repetir palabras, recitar los meses del año y ordenar números, pasos habituales para evaluar su estado neurológico y evitar una hospitalización preventiva.

Por qué la NHL permite las peleas dentro del partido

La Regla 56 es una de las particularidades más controvertidas del hockey sobre hielo profesional. El reglamento permite las riñas bajo condiciones estrictas: los jugadores deben soltar el stick, quitarse los guantes y solo pueden golpear con una mano mientras utilizan la otra para sujetar la camiseta del rival. El enfrentamiento se detiene cuando uno de los dos pierde el equilibrio y cae al suelo, momento en el que los árbitros están habilitados a intervenir.

Está terminantemente prohibido que terceros se sumen a la pelea o que se utilicen elementos contundentes como cascos o palos. Aun así, los involucrados reciben una sanción de cinco minutos en el banco de penalizaciones, un castigo que muchos consideran leve frente al riesgo físico que implican estos duelos.

Tras el partido, Olivier relativizó lo sucedido y naturalizó la situación. “Fue una pelea abierta y cualquiera pudo haber vencido. Cuando sentí que caía, intenté sostenerlo. Creo que todos hacemos lo mismo”, expresó, en una declaración que refleja una cultura profundamente arraigada en la NHL.

El antecedente entre ambos no es nuevo. A comienzos de 2025, Reaves y Olivier ya se habían enfrentado en una pelea similar durante un partido entre Toronto Maple Leafs y Columbus, lo que añadió un componente de rivalidad personal al episodio reciente.

En lo deportivo, el escándalo no opacó el resultado final: San José Sharks se impuso 5-2 con goles de Zack Ostapchuk, Mario Ferraro y Macklin Celebrini. Sin embargo, el marcador quedó en segundo plano frente a un nocaut que recorrió las redes sociales y volvió a poner a la NHL bajo la lupa, con una pregunta inevitable: ¿hasta cuándo el espectáculo seguirá justificando la violencia?

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