El peruano reconoció que la decisión no fue sencilla, sobre todo por lo que Boca representó en su carrera. “Cumplí un sueño al venir a jugar a un club tan gigantesco como éste”, afirmó, consciente del peso que implica vestir la camiseta xeneize.
Cómo fue el recorrido de Advíncula en el club
Durante su paso por Boca, Advíncula vivió todos los estados posibles. Fue cuestionado, elogiado, titular indiscutido en algunos tramos y relegado en otros. Lejos de esquivar ese recorrido, lo asumió con naturalidad. “Creo que me tocó pasar por todo en este club. Siempre intenté dar lo mejor, pero soy un ser humano que a veces se equivoca”, expresó, con una mirada autocrítica.
Más allá del rendimiento, el lateral eligió definir su legado desde un lugar humano. “Que me recuerden como lo que soy, un tipo siempre positivo, que tira para adelante. Un tipo feliz”, deseó. Y reforzó esa idea con una certeza personal: “Yo aquí fui muy feliz y me voy a ir con eso”.
El cierre de su mensaje fue el más emotivo. Tras cuatro años y medio, 169 partidos disputados y cuatro títulos obtenidos, Advíncula le habló directamente al hincha. “Siempre voy a estar agradecido porque me hizo crecer mucho, no solo futbolísticamente sino como persona. Acá no te podés relajar un segundo”, dijo, visiblemente emocionado. Y cerró con una frase que sintetizó su sentir: “No me va a alcanzar la vida para agradecer lo que han hecho por mí”.
Qué cambia en Boca tras la salida del lateral
La rescisión del peruano modificó el panorama en el lateral derecho del plantel. Su salida dejó un espacio que obliga a reconfigurar opciones y abrió escenarios que hasta hace poco parecían poco probables.
En ese contexto, no solo Lucas Blondel podría verse beneficiado. También apareció nuevamente en escena el nombre de Marcelo Weigandt, quien actualmente se entrena a contraturno junto a otros jugadores que regresaron de sus préstamos.
Por el momento, no hay una decisión tomada. Sin embargo, la posibilidad de que Weigandt se quede en Boca para pelear por un lugar ya está bajo análisis del cuerpo técnico, que evalúa alternativas tras la partida de uno de los referentes del vestuario en los últimos años, aunque con menor protagonismo en el último tiempo.
Mientras Boca redefine su estructura, Advíncula se va con la tranquilidad de haberlo dado todo. Su despedida no fue una más: fue la de un futbolista que entendió el peso del club, el cariño de la gente y la importancia de irse diciendo gracias.