“Pero puede ser una gran diferencia que sea transaccional o no (...) Cuando yo estoy viviendo con esta inflación en la Argentina y viene alguien a un boliche y me paga con pesos tengo que salir corriendo a cambiarlo por dólares. Eso tiene costos transaccionales. Entonces, claro, si yo permito hacer las transacciones en dólares, la preferencia va a ir hacia el dólar. Entonces esa es mi preocupación”, continuó.
“Si lo hago transaccional, bimonetarismo, una situación en la que el peso y el dólar tienen capacidad de ser útiles para hacer transacciones es diferente. Por el momento no parece ser el caso en la Argentina. Para algunas cosas si, departamentos o autos, pero ir al supermercado requiere el peso. ¿Y por qué es eso importante? Porque un tema importante para la Argentina es el salario real y entocnes los precios en el supermercado en el día a día son más importantes que los de un Mercedes Benz”, cagregó.
“Mi temor es que facilitar ese camino para el dólar produzca una fuerte corrida contra el peso. Y eso reduzca la recaudación del impuesto inflacionario. Porque usamos el impuesto inflacionario en la Argentina, y si yo le bajo la base a ese impuesto y me sigo financiando de esa manera, tengo que aumentar la oferta monetaria más rápido”, comentó.