Eso pudo haber sacudido la arena del lugar y creo una falsa sensación que confundió a los buzos. Con mala luz, ya que allí no llega la luz solar- sólo tenían las de sus lámparas - pueden haber creído que la cueva estaba cerrada. En realidad era una "falsa pared" creada por la arena en suspensión iluminada por las linternas.
Los buzos pasaron a otra cámara. Sin salida. Y tal vez, por la falta del "mapeo" desconocida por ellos. Entonces comenzó a desarrollarse la tragedia. Sorprendidos, intentaron regresar. Pero tenían un problema que no era real, aunque determinante. Por la arena revuelta, la cámara anterior no les permitió ver cómo volver al inicio de la cueva.
La falta de equipos adecuados - especialmente la reserva de oxígeno - fue el golpe final para que todo acabara con la muerte de los buzos italianos.
Las horas finales en la cueva a 60 metros de profundidad
La tragedia de los cinco buzos italianos muertos en las Maldivas empieza a reconstruirse con una certeza devastadora: no fueron arrastrados por la corriente ni sorprendidos por un accidente repentino. Entraron voluntariamente a la cueva submarina de Alimathà y, una vez adentro, quedaron atrapados en un laberinto sin salida.
Según la reconstrucción de los investigadores y del equipo finlandés que recuperó los cuerpos a más de 60 metros de profundidad, los submarinistas atravesaron una primera cámara amplia y luego avanzaron por un corredor angosto de unos 30 metros, con forma de “S”, que desemboca en una segunda cavidad. Fue allí donde comenzó la tragedia.
Llegaron a una segunda cueva y al intentar regresar, habrían sufrido una desorientación fatal. Los rescatistas explicaron que las corrientes mueven la arena del fondo y generan una especie de ilusión óptica: el verdadero camino de salida parece bloqueado, mientras que un túnel lateral, más limpio y aparentemente abierto, conduce en realidad a un callejón ciego. En ese pasaje sin salida fueron hallados cuatro de los cuerpos. Ninguno estaba atrapado ni herido. Simplemente se quedaron sin aire y murieron por asfixia.
El quinto buzo, Gianluca Benedetti, fue encontrado en otro sector del corredor. Los investigadores intentan determinar si logró identificar la salida correcta o si esperaba allí al resto del grupo.
Ahora, el foco está puesto sobre el equipamiento y las autorizaciones. En la embarcación “Duke of York” sólo había tubos de aire para inmersiones recreativas y no mezclas Trimix, utilizadas para exploraciones profundas porque reducen el efecto narcótico de la presión. Expertos remarcan que con aire convencional apenas se puede permanecer unos pocos minutos a más de 60 metros. Ese fue el primer error, que luego fue fatal ante la desorientación dentro de la cueva.
También surgieron dudas sobre la falta de elementos clave para una inmersión en cuevas, como el “hilo de Ariadna”, la cuerda guía que permite encontrar el camino de regreso en condiciones de baja visibilidad.
regreso fallido
El modo de regreso de emergencia no fue posible para los buzos italianos. (Foto: Gentileza Corriere della Sera)
¿Qué es el hilo de Ariadna?
Es una cuerda que deben llevar los buzos al descender a tanta profundidad. No deben perder contacto con ella porque ante una emergencia, permite tomarse de ella y desandar el camino hasta la superficie. El nombre viene de la mitología griega: Ariadna le dio un hilo a Teseo para que pudiera entrar al laberinto del Minotauro y luego encontrar la salida.
En la tragedia de las Maldivas, los investigadores sospechan que el grupo italiano no llevaba instalada una guía continua dentro de la cueva. Por eso, cuando se desorientaron en el interior del túnel, habrían quedado sin referencias para identificar la salida correcta. Y solo con el poco oxígeno disponible ya que no era la carga adecuada para bajar a semejante profundidad.
La fiscalía de Roma ya abrió una causa por homicidio culposo y ordenó peritajes sobre trajes, tanques, cámaras GoPro, computadoras y teléfonos de las víctimas. Además, trascendió que ninguno de los cinco tenía habilitación específica para penetración en cuevas submarinas y que ese tipo de inmersión no figuraba en el plan científico autorizado para la expedición.