Hallazgo Misterioso

El enigma de la piscina en la profundidad de la Tierra casi inexplorada por el ser humano

Solo se sabe de ella desde el año 2020. No se puede acceder al lugar salvo para realizar investigaciones. Su composición la vuelve un paisaje subterráneo fascinante.
Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
El enigma de las piscinas subterráneas inalteradas por el hombre. (Foto: Captura de TV)

El enigma de las piscinas subterráneas inalteradas por el hombre. (Foto: Captura de TV)

Es un misterio todavía porque está prácticamente sin contacto con el ser humano. Ubicada a 200 metros de profundidad son unas piscinas naturales en la denominada "Cueva de la Lechuguilla".

Fueron descubiertas en el año 2020 en el desierto de Nuevo México en los Estados Unidos. Se estima su formación hace miles de años, pero permanecieron inalterables durante todo este tiempo.

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Los pocos científicos que llegaron hasta las profundidades de las cuevas están deslumbrados por el misterio de las piscinas naturales y las estalactitas que se formaron con minerales sedimentados.

Además, hay colonias de bacterias antiquísimas que pueden explicar momentos determinantes de la evolución de nuestro planeta.

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Las piscinas naturales sin contacto con el hombre, a 200 metros de profundidad. (Foto: Captura de TV)

Las piscinas naturales sin contacto con el hombre, a 200 metros de profundidad. (Foto: Captura de TV)

Un hallazgo asombroso: piscinas subterráneas

Un grupo de investigadores estaban trabajando por el desierto de Nueva México en los Estados Unidos. De pronto, se encontraron con un descubrimiento fantástico. Investigando por unas cuevas llegaron hasta una zona que se asemejan a piscinas naturales a 200 metros de profundidad.

Se trata de las cuevas de la lechuguilla, dentro del parque nacional con las cavernas de Carlsbad. El nombre se lo dieron porque esa planta ( la lechuguilla) estaba en el frente del ingreso a la caverna. Es una planta típica del desierto de hojas alargadas verdes y con espinas.

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Estalactitas con minerales se descuelgan desde el techo de la cueva hacia las piscinas de la lechuguilla. (Foto: Captura de TV)

Estalactitas con minerales se descuelgan desde el techo de la cueva hacia las piscinas de la lechuguilla. (Foto: Captura de TV)

Cuando los investigadores llegaron al pie de las "piscinas" encontraron muchos elementos que los sorprendieron. Primero, el color blanquecino como lechoso, que podía significar la presencia abundante de calcio en la zona.

Tomaron muestras de esa agua para llevar a analizar en los laboratorios. Max Wisshak, era el responsable de la investigación y describió el lugar como si jamás hubiese sido alcanzado por el hombre. Pero no solo el agua lo sorprendió hubo otros detalles muy importantes para comprender la evolución de la vida en la tierra.

Estalactitas y bacterias de otros tiempos

Junto a las piscinas naturales había una serie de columnas ascendentes y descendentes - estalactitas y estalagmitas - que eran un misterio en sí mismas.

Las estalactitas, formaciones que "caen" desde los techos de las cavernas, estaban construidas en base al calcio y otros minerales que se quedaron adosados entre ellos al caer el agua sobre las "piscinas". En el sentido inverso, las estalagmitas ascendían desde el piso, pero con un material oculto en su interior: colonias de bacterias que quedaron como testigos de otras capas de la formación del planeta.

También se tomaron muestras de esas formaciones para investigar en el laboratorio todo lo que sirva para explicar los diferentes procesos evolutivos de la Tierra.

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"Dedos de la piscina", las formaciones que guardan colonias de bacterias, surgen desde las piscinas. (Foto: Captura de TV)  

"Dedos de la piscina", las formaciones que guardan colonias de bacterias, surgen desde las piscinas. (Foto: Captura de TV)

Preservar las cuevas de la contaminación del hombre.

Wisshak alertó a las autoridades de los parques nacionales para evitar que ese "lugar virgen" se vea contaminada por una nueva presencia del ser humano. Su llamado de atención surtió efecto. Desde su descubrimiento en 2020, solo personal especializado en las ciencias puede ingresar en las cuevas para realizar trabajos de investigación.

Las cuevas y piscinas de la Lechuguilla tienen una extensión de 223 kilómetros. Es la quinta cueva en el mundo por su tamaño. Con una profundidad máxima de 489 metros, aporta datos asombrosos con cada visita de los científicos.

FUENTE: Tierra
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