Del otro lado, Minnesota, el estado de las efervescencias raciales, Maine y New Hampshire ya no tienen el triunfo seguro para los demócratas.
El Senado, más calmo para Trump
De los 100 integrantes, el partido Republicano del gobierno tiene 53 senadores. Como solo la tercera parte se renueva, un cambio en esa cámara puede darse, pero es más complejo que la modificación en el senado. Donald Trump se juega su futuro y cómo será el cierre de su mandato.
El mundo sigue esta elección como siempre, pero con intereses especiales: China, por la guerra comercial; Rusia, por la guerra en Ucrania; Europa (por la guerra y los reclamos en la OTAN) y en Medio Oriente, Israel e Irán. Pero también en la región: México, Brasil y la Argentina seguirán hasta entrada la madrugada las elecciones de medio término en Estados Unidos.
Una noche larga para saber todos los resultados
El diario The Washington Post identificó una serie de estados y distritos que pueden funcionar como termómetros de la jornada. La atención estará puesta tanto en las contiendas por bancas legislativas como en las elecciones estatales, donde los demócratas buscan capitalizar el desgaste del oficialismo.
Kentucky, Florida y Virginia: las primeras señales
Kentucky será uno de los primeros indicadores. En el sexto distrito, alrededor de Lexington, el republicano Ralph Alvarado enfrenta al demócrata Zach Dembo en una competencia más ajustada de lo esperado. Una victoria demócrata, o incluso una diferencia de un solo dígito, sería una señal de alarma para el Partido Republicano.
Florida también ofrecerá indicios tempranos. Allí, los republicanos esperaban que la redistribución de los distritos electorales les permitiera proteger sus bancas, pero el deterioro del clima político nacional volvió competitivas algunas contiendas.
En Virginia, las disputas permitirán medir hasta dónde llega el avance opositor. Si los demócratas consiguen derrotar a candidatos republicanos en distritos donde Trump tuvo buenos resultados en 2024, la hipótesis de una ola azul ganará fuerza.
Trump, se juega el gobierno en sus dos últimos años. Todo en la elección de mañana. (Foto: Archivo)
Carolina del Norte y Ohio: la batalla por el Senado
Carolina del Norte será uno de los escenarios decisivos para el Senado. El demócrata Roy Cooper busca imponerse al republicano Michael Whatley, cuya campaña perdió impulso en el tramo final. Una victoria de Cooper podría representar uno de los primeros avances importantes de la oposición en la Cámara alta.
Ohio también concentra dos disputas centrales: la gobernación, entre la demócrata Amy Acton y el republicano Vivek Ramaswamy, y el Senado, tradicionalmente favorable a los republicanos, reforzaría las expectativas de un cambio de mayoría.
Texas, Maine e Iowa: hasta dónde llega el desgaste republicano
Texas representa una de las pruebas más exigentes para los demócratas. La disputa por el Senado entre el republicano Ken Paxton y el demócrata James Talarico se volvió competitiva, mientras que la gobernación enfrenta al republicano Greg Abbott con la demócrata Gina Hinojosa. Una victoria opositora en cualquiera de esas contiendas sería un resultado de enorme impacto político. Texas es un bastión de los republicanos.
Iowa completa el mapa de estados a seguir. El impacto de los aranceles y del aumento de los precios de los combustibles sobre la economía agrícola debilitó las perspectivas republicanas. Las elecciones para gobernador, Senado y Cámara de Representantes podrían revelar si ese malestar alcanza a un estado que respaldó ampliamente a Trump en 2024.
Una noche que puede definir el futuro político de Trump
Los resultados de Pensilvania, Michigan y otros estados competitivos terminarán de dibujar el panorama. La estrecha diferencia de bancas en la Cámara baja convierte a varios distritos en potenciales definidores del control legislativo.
La clave será determinar si los demócratas logran transformar el descontento con la gestión presidencial en una mayoría parlamentaria. Una derrota republicana limitaría la capacidad de Trump para impulsar su agenda durante la segunda mitad de su mandato y aumentaría el poder de supervisión de la oposición.
Hay dos horas de diferencia entre Buenos Aires y la costa este de Estados Unidos. Y dentro del país, 4. Por lo tanto, habrá que esperar hasta las 3 de la mañana del jueves para tener una idea clara de lo que sucederá con los últimos dos años de Trump en la Caa Blanca. Una noche tan larga como trascendental para el mundo.