Uno de los buques fue el Bella 1, de bandera rusa, interceptado tras una persecución de dos semanas mientras navegaba con destino a Rusia. El otro fue el M/T Sophia, capturado sin incidentes en aguas caribeñas.
El Comando Europeo de las Fuerzas Armadas estadounidenses confirmó que la incautación del Bella 1 se concretó luego de reiterados intentos de abordaje por parte de la Guardia Costera, hasta que la tripulación cedió sin ofrecer resistencia.
El operativo contó con coordinación entre el Departamento de Justicia, el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa de Estados Unidos. La maniobra se llevó a cabo con buques militares rusos en las inmediaciones, aunque sin que se registraran situaciones de hostilidad.
El petrolero Bella 1, actualmente denominado Marinera, se transformó en un objetivo prioritario tras el endurecimiento de las sanciones contra Venezuela dispuesto por la administración de Donald Trump. El Ministerio de Defensa del Reino Unido confirmó que brindó apoyo operativo y facilitó instalaciones en la zona marítima que conecta al Reino Unido con Islandia y Groenlandia.
En el caso del M/T Sophia, la Guardia Costera estadounidense lo identificó como parte de la llamada “flota oscura”, integrada por naves que operan sin bandera y realizan actividades ilícitas en aguas internacionales. El Comando Sur informó a través de la red social X que el buque fue interceptado en el Caribe y es escoltado hacia territorio estadounidense como parte de la Operación Southern Spear.
Según datos oficiales, el bloqueo naval provocó que al menos 16 petroleros sancionados intentaran evadir los controles, mediante tácticas como el apagado de sistemas de transmisión, el cambio de identidad de las naves o la alteración de rutas de navegación.