Lowe le asestó una trompada al que efectivo que estaba en bicicleta y lo tiró al piso. Los demás comenzaron a pegarle con sus bastones, pero no lograron tirarlo y, menos, detenerlo, a pesar de que lo golpearon en las piernas. Lowe tenía ensangrentada una mejilla, mientras otro policía intentaba frenar el sangrado de su nariz. Ese último extrajo gas pimienta y lo roció sobre Demetrius, pero fue inútil.
Como entre los tres no podían hacer nada, otros tres agentes llegaron de refuerzo. Uno de ellos le aplicó una descarga con una pistal Taser, pero Lowe seguía en pie.
Finalmente, otro de los efectivos policiales le aplicó un tacle y pudieron controlarlo. Eran seis contra uno. Y allí comenzó lo más grave.
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Así quedó el rostro de uno de los policías que intentó detener a Demetrius Lowe.
Otro caso de brutalidad policíaca
Cuando Lowe ya estaba en el piso y dominado, empezaron a pegarla entre varios, especialmente uno de los que recibió una trompada del joven afroamericano, quien lo golpeaba reiteradamente con su bastón, empuñándolo como si fuera un cuchillo.
La policía dijo que Lowe actuó como si tuviera un desequilibrio mental. Terminó detenido y vestido con el típico traje naranja de los arrestados.
Pero mientras se sustanciaba el juicio en su contra, su familia consiguió un abogado para hacer una contradenuncia por la brutalidad de los policías cuando ya Lowe no podía resistirse.
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Uno de los policías golpeó reiteradamente a Lowe con su bastón, empuñándolo como si fuera un cuchillo.
Lowe acusó a los seis policías y por extensión hizo responsable a la ciudad de Milwaukee por tener en servicio a agentes violentos que violan la ley y protocolos para detener a una persona. También acusó a otros efectivos que vieron lo que sucedía y no actuaron para evitar la golpiza.
Un final diferente para "el Increíble Hulk"
Con la sola presentación de las varias grabaciones de ese episodio, los policías quedaron más que comprometidos, más allá de la conducta inicial de Lowe. Su familia dijo que no tenía ningún desequilibrio mental y que tal vez alguien lo había drogado antes de que apareciera pateando esa puerta.
Su demanda por la violación a sus derechos civiles y la brutalidad de la policía prosperó. Los policías fueron separados de la fuerza luego de la investigación de asuntos internos y aún están expuestos a una pena de la justicia.
En cuanto a Lowe, el alcalde de la ciudad llegó a un acuerdo económico con él en enero de este año. Recibió US$175.000 dólares como indemnización y resarcimiento por los golpes padecidos.