Insólito

La radical decisión que tomó Daniel Ortega que lo perpetúa en el poder en Nicaragua

Daniel Ortega fue el líder de la revolución sandinista que terminó con la dictadura de Anastasio Somoza en 1979. Perdió en elecciones libres en 1990. Pero regresó al poder en 2007. Desde entonces ha ido debilitando a la democracia y los controles para ejercer un poder autoritario.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
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Daniel Ortega

Daniel Ortega, el autoritario gobernante de Nicaragua y una decisión para aumentar su poder. (Foto: Reuters)

"No volverá a haber elecciones". Como si fuera una enfermedad o un error. Esa fue la definición que dio Daniel Ortega para el futuro inmediato de Nicaragua. No sólo eso, también aseguró que impulsará cambios para impedir que la oposición vuelva a competir por el poder. El presidente justificó su decisión al sostener que los procesos electorales fueron utilizados históricamente por sectores respaldados por Estados Unidos para intentar derrocar al gobierno sandinista.

Tremendo cinismo para no decir que su gobierno autoritario, a partir de ahora, pasa a ser una dictadura en América Latina. Ortega fue el líder del sandinismo que en una revolución derrocó la dictadura de Anastasio Somoza en 1979. Quiso instalara una dictadura como el modelo cubano, pero la presión de Estados Unidos se lo impidió. Hubo elecciones libres en 1990 y ganó la oposición con Violeta Chamorro.

Pero en la democracia frágil de Nicaragua, el sandinismo volvió al poder en 2007. Allí comenzó el plan que ahora parece no tener límites. Fue minando a las instituciones democráticas. Persiguió y proscribió a candidatos opositores como a la hija de Violeta Chamorro. Con su esposa, Rosario Murillo, la vicepresidenta, se suceden en cada elección desde ese año.

Ahora, dice que en su país "no volverá a haber elecciones", en una acto por el 47° aniversario de la Revolución Sandinista, donde aseguró que el oficialismo promoverá leyes para impedir que la oposición vuelva a disputar el gobierno.

Las próximas elecciones presidenciales estaban previstas para 2027, luego de que una reforma constitucional extendiera el mandato presidencial de cinco a seis años. Sin embargo, con esta declaración, Ortega dejó en claro que su intención es eliminar definitivamente la competencia electoral como mecanismo de alternancia política.

La democracia caduca en Nicaragua y comienza la dictadura

El presidente de Nicaragua, que llegó al poder mediante elecciones da un giro inaceptable. Ahora, el mecanismo del voto popular, la soberanía de los ciudadanos, es inconveniente. O peligrosa. Si no gana él, es porque los votantes están al servicio de los intereses de los Estados Unidos. Por eso, anunció que cancelará las elecciones en ese pequeño país centroamericano. Inaceptable.

"Que se olviden, aquí no volverán a haber elecciones. Para que ellos no intenten atrapar el poder y el gobierno", dijo y agregó: "Vamos a trabajar para sacar las leyes para que se le ponga un nudo a los golpistas, no podrán".

Ortega se refirió a ellos, sin decir a quienes se refieren. Porque finalmente, los que votan son los ciudadanos nicaragüenses. Son 7 millones de habitantes, los que en algún momento, votaron a la oposición. Luego, en 2006 ganó las elecciones y asumió en 2007. Desde entonces gano en 2011, 2016 y 2021. Pero en cada reelección fue modificando las normas para ir limitando a la democracia, a los partidos de la oposición y prohibió las candidaturas de aquellos que podían derrotarlo. Como Violeta Barrios Chamorro, a quien la justicia la persiguió y le impidió ser candidata presidencial.

Ahora, con la "cancelación de las elecciones", Ortega anuncia al mundo que Nicaragua pasa a ser una dictadura. Oficialmente, porque ya llevaba 20 años en el poder con elecciones amañadas. Las dictaduras, son algo contrario al espíritu de la Organización de Estados Americanos, la OEA.

Daniel Ortega y Rosa Murillo. Esposos, presidente y vice del país y ahora, dictadores de Nicaragua. (Foto: Cuenta de X de Díaz Canel)

Daniel Ortega y Rosa Murillo. Esposos, presidente y vice del país y ahora, dictadores de Nicaragua. (Foto: Cuenta de X de Díaz Canel)

Estados Unidos, el primero en reaccionar ante el dictador Ortega

La Casa Blanca condenó de inmediato el anuncio de Ortega en el que señaló que no habrá más elecciones en Nicaragua. Por medio de la secretaría de Estado, en un comunicado de Marco Rubio expresó: "La Administración Trump y la comunidad internacional no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura de Murillo-Ortega profundiza la represión dentro del país y genera una inestabilidad que amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos. El compromiso de Ortega de abolir las elecciones en Nicaragua demuestra su cobardía y su miedo a la voluntad del pueblo nicaragüense."

Es apenas un aviso. Nicaragua se pone así en una posición aún peor que la de Cuba , en la que sigue habiendo elecciones por más cuestionadas que sean o la Venezuela chavista que provocó la captura de Nicolás Maduro en febrero de este año.

Ortega hizo este penoso anuncio al cumplirse 47 años del triunfo de la revolución sandinista. Para deponer a un dictador, de los peores en América. Casi medio siglo más tarde Nicaragua ensaya el mismo e inaceptable camino. Una dictadura. Algo que no puede permitir la comunidad regional de países democráticos.