Entre los puntos que despertaron sospechas aparecen contradicciones en sus declaraciones sobre sus movimientos durante la madrugada del hecho y explicaciones inconsistentes vinculadas a un acolchado utilizado en la vivienda. Los investigadores también analizan su presencia junto a la madre de Agostina durante los primeros días de búsqueda y en dependencias policiales, una situación que podría haber funcionado como estrategia defensiva o intento de construir una coartada.
La detención fue ordenada 24 horas después de que Fassetta declarara ante la Policía y realizara declaraciones públicas sobre la causa. La decisión judicial se apoyó en testimonios recolectados durante la investigación, especialmente aquellos aportados por los padres de la víctima.
Qué sabe la Justicia de Osvaldo Fassetta
De acuerdo con las actuaciones judiciales, Fassetta aseguró que no estuvo en la vivienda durante la madrugada del domingo en que ocurrió el crimen. También explicó que durante la tarde trabajaba en una panadería y que por la noche cumplía tareas en un kiosco.
Otra de las afirmaciones bajo análisis es la referida a una frazada que, según declaró, había sido retirada de su cama.
Los investigadores detectaron además contradicciones cuando prestó declaración como testigo en la comisaría. A partir de esas inconsistencias, la fiscalía profundizó distintas líneas de investigación que terminaron derivando en su imputación.
La Justicia también investiga posibles intentos de direccionar las sospechas hacia Franco, un amigo de Agostina de 18 años, que fue el primer implicado en la causa durante las primeras horas de desaparición de la adolescente. Según una de las hipótesis del expediente, Fassetta habría influido sobre la madre de la adolescente para orientar la investigación en esa dirección.
El fiscal que interviene en la causa consideró que la evidencia reunida hasta el momento ubica al imputado en situaciones compatibles con conductas de encubrimiento. Por ese motivo ordenó su detención y posterior imputación.
Las sospechas de la familia
Las dudas sobre el comportamiento de Fassetta comenzaron incluso antes de su detención. Según relató Elizabeth, la abuela de Agostina, el hombre apareció en la vivienda familiar durante la madrugada posterior a la desaparición de la adolescente para colaborar con los rastrillajes.
"Estaba pendiente de todo lo que mi hija decía y hacía. De lo que nosotros hablábamos. No se le despegaba", recordó.
La mujer explicó que decidió apartarlo del resto de los familiares para mantener una conversación privada y conocer cuál era su vínculo con Barrelier y qué sabía sobre la desaparición.
Lejos de tranquilizarla, el encuentro aumentó sus sospechas: "Me hablaba raro, cambiaba el tono de voz, estaba nervioso. Había algo que no me cerraba", relató.
Los llamados anónimos en la mira de los investigadores
Otro de los elementos que volvió a cobrar importancia tras la detención de Fassetta está relacionado con una serie de llamados anónimos recibidos por la familia durante los días de búsqueda de Agostina.
Según contó Elizabeth, al principio se trataba de comunicaciones silenciosas. Con el paso de las horas, la persona comenzó a pronunciar algunas palabras aisladas.
"En una de esas llamadas dijo tres palabras y ahí lo reconocimos. Nos miramos con Melisa y enseguida se lo dijimos a la Policía", afirmó.
Sin embargo, la frase que más impactó a la familia fue "Claudio me la pasó", durante una de las llamadas.
La sospecha fue comunicada de inmediato a los investigadores. Aunque el episodio ya figuraba en el expediente, la reciente detención de Fassetta volvió a poner esos llamados bajo análisis y les otorgó una nueva relevancia dentro de la causa.