Caso Baéz Sosa

La nueva vida de la novia de Fernando Báez Sosa: qué hace y a qué se dedica la gran ausente del documental

Los jovenes llevaban un año de relación al momento del crimen y planeaban estudiar la carrera de Derecho juntos.

La nueva vida de la novia de Fernando Báez Sosa: la decisión que tomó tras el crimen

La nueva vida de la novia de Fernando Báez Sosa: la decisión que tomó tras el crimen

La muerte de Fernando Báez Sosa impactó profundamente a la sociedad argentina. El joven de 18 años fue asesinado el 18 de enero de 2020 tras la brutal golpiza que recibió por parte de un grupo de rugbiers en la puerta del boliche Le Brique, en Villa Gesell. En ese contexto devastador, también quedó marcada para siempre la vida de Julieta Rossi, quien era su novia desde hacía un año y con quien compartía planes, sueños y un futuro en común.

Fernando y Julieta se habían conocido en el colegio y su relación se consolidó rápidamente. Ambos tenían pensado comenzar juntos la carrera de Derecho y proyectaban construir una vida basada en objetivos compartidos. Sin embargo, todo aquello se truncó en cuestión de segundos, cuando el ataque perpetrado por ocho jóvenes terminó con la vida de Fernando.

Desde entonces, Julieta atravesó un proceso de duelo duro y silencioso, intentando mantenerse al margen de la exposición mediática que generó el caso.

Una nueva vida ligada a la danza

A casi cinco años del crimen, Julieta encontró un refugio personal y profesional en la danza. Ese universo se convirtió en un sostén emocional y en un espacio que le permitió expresarse, transformar su energía y reconstruirse desde un lugar completamente nuevo. Hoy, a los 23 años, se dedica a la danza de manera profesional y también como docente.

Su especialización comprende distintos estilos urbanos: reggaeton, urbano, heels y femme style. Su presencia escénica, combinada con una técnica sólida y una fuerte identidad artística, la llevó a destacarse rápidamente en redes sociales.

Actualmente, supera los 380 mil seguidores y muchas de sus coreografías alcanzan millones de reproducciones, convirtiéndola en una figura emergente dentro de la escena urbana local.

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La danza no solo le permitió reencontrarse con una vocación, sino también construir una rutina y un propósito. Da clases en estudios reconocidos de la Ciudad de Buenos Aires y trabaja en videoclips, shows y presentaciones en vivo.

Su crecimiento profesional se vio reflejado en distintas oportunidades que surgieron con artistas del ámbito musical: participó en shows de Ecko, Connie Isla, Marty D, Yas Gagliardi, Aitana y Flor Vigna.

En 2025 fue parte de la performance de los Premios Ídolo, un escenario que consolidó su presencia dentro del ambiente artístico argentino.

Un punto clave de su formación llegó en 2023, cuando viajó por primera vez a Los Ángeles para perfeccionarse en el prestigioso Millennium Dance Complex, uno de los estudios más reconocidos del mundo. Allí tomó clases con coreógrafos de renombre global y sumó una experiencia invaluable en términos de técnica, profesionalismo y estilo.

En sus redes describió ese viaje como la concreción de un sueño que tenía desde niña: “Estoy cumpliendo uno de mis sueños desde que soy pequeña y observaba con admiración a los bailarines que pisaban este salón”.

Su compromiso con la danza la llevó a regresar en 2024 a Los Ángeles para continuar su formación, demostrando dedicación, disciplina y un fuerte deseo de crecimiento artístico.

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El duelo en silencio

Julieta estaba con Fernando en Villa Gesell la madrugada en que ocurrió la agresión. Tras el asesinato, atravesó un período de reclusión personal que duró cerca de un año, según contó su padre, Oscar Rossi. El impacto emocional, la masiva exposición del caso y la presión mediática sobre las personas cercanas a Fernando la llevaron a optar por un duelo íntimo, lejos del foco público. Esa decisión también se reflejó en su ausencia tanto en el juicio realizado en 2023 como en el reciente documental de Netflix “50 segundos: el caso Fernando Báez Sosa”.

Su último posteo dedicado públicamente a Fernando, hoy oculto, fue compartido apenas ocho días después del crimen. Allí escribió: “Mis cartas de amor van al cielo, que es donde te miro para encontrarte”. Ese mensaje reflejaba la profundidad de su dolor y el vínculo que la unía al joven.

Mientras tanto, los ocho rugbiers responsables del brutal ataque, Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Luciano Pertossi, Lucas Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Ayrton Viollaz y Blas Cinalli, fueron condenados a distintas penas: cinco de ellos a prisión perpetua y tres a 15 años de cárcel. Las condenas fueron ratificadas en distintas instancias judiciales y el caso continúa avanzando en su revisión legal.

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