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POLÍTICA

Alberto inauguró una nueva mesa chica del Frente de Todos para encontrar soluciones políticas a problemas económicos

Alberto inauguró una nueva mesa chica del Frente de Todos para encontrar soluciones políticas a problemas económicos
Alberto Fernández, junto a Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa, Malena Galmarini, Mayra Mendoza, Wado de Pedro y Gabriel Katopodis (Foto: archivo).

Cuando no se pueden mostrar logros económicos, hay que buscar logros políticos. Esa fue la línea general de una reunión secreta en la residencia de Olivos, el martes último. El presidente Alberto Fernández recibió a la nueva “mesa chica” del Frente de Todos: Santiago Cafiero, Máximo Kirchner, Eduardo “Wado” de Pedro y Sergio Massa. Sobrevoló la extrema preocupación por los efectos económicos y sanitarios de la pandemia del coronavirus.

Según pudo saber A24.com, esa mesa política se viene reuniendo todos los martes por la noche. Solo se suspendió el martes posterior a los contagios de COVID-19 de Martín Insaurralde, María Eugenia Vidal, Alex Campbell y varios funcionarios bonaerenses y porteños. Esa semana, el médico presidencial Federico Saavedra le recomendó a Alberto Fernández reducir al máximo sus encuentros de trabajo.

Desde hace un mes y medio, se encontraban a cenar en Olivos y hablaban solo de política. El martes último la hicieron por la mañana, casi al mediodía, por razones sanitarias y para despistar a los indiscretos. “Siempre se juntan, es habitual”, dijo un allegado a Máximo Kirchner y a la vicepresidenta Cristina Kirchner.

La presidenta del Senado no participa porque sus encuentros son privados con el Presidente. No hace falta su presencia. Está representada a través de Máximo y de “Wado” de Pedro. En la primera, hace un mes y medio, hubo un acuerdo general de que todas las decisiones se tomarían en sintonía con Cristina.

El albertismo está representado en la mesa por el Presidente y Cafiero, mientras que el Frente Renovador a través de Massa. “Hubo mucha preocupación por el coronavirus. Y por la economía y la política. Comenzaron a diseñar posibles políticas, medidas y anuncios para los próximos días: hay que salir con algo”, dijo un funcionario al tanto del contenido de la charla.

"Se está pensando en un relanzamiento del Gobierno cuando pase todo esto para salir del estancamiento. Y eso implicarían nuevas medidas o cambios de nombres en los ministerios. La segunda opción es la más práctica para mostrar una nueva etapa. Se está pensando en el día después de la cuarentena", señaló otro funcionario.

Una de las máximas inquietudes era acerca del grado de acatamiento de la nueva cuarentena estricta. Tras 100 días de fatiga social y económica, el operativo podía fallar. Por eso, se resolvió una fuerte presencia policial disuasiva.

Ayer el Gobierno celebró que el miércoles 1 de julio solo se movilizaron en transporte público 686.000 personas. Apenas el 17% de los 4 millones que viajan en tiempos de normalidad. Dos días antes había sido un 20%.

Sin embargo, el episodio del feroz apriete del ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, al jefe del operativo de la Policía Federal en el Puente La Noria coló un conflicto interno en el oficialismo, inesperado en la pandemia. Desnudó una pelea irreconciliable y sin retorno entre Berni y la ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic. Pero no solo queda allí.

El problema es más profundo. El entorno presidencial hizo trascender un enfurecimiento de Alberto con Berni que tampoco tiene vuelta atrás. Considera que el ministro y militar retirado abusa de su personalismo y dice que “se lo comió el personaje”.

Considera que solo va donde hay cámaras de televisión. Y que es un irresponsable porque quiere construir una carrera política a costa de la situación de sufrimiento de miles de ciudadanos. “Tal vez quiera irse del Ministerio y quedar como un Rambo”, señalan.

Alberto quiere la cabeza de Berni, pero no por ahora, porque estamos en lo peor de la pandemia y sería agregar un conflicto innecesario”, señalaron a A24.com funcionarios de la Casa Rosada. Los intendentes de la primera y tercera sección electoral bonaerense plantearon al gobernador Axel Kicillof que debía ordenar al ministro porque ellos necesitan de la seguridad y el orden en sus municipios. Y ellos dependen de la Policía bonaerense, de la Federal y de Gendarmería. Estas peleas se pagan caras en vidas y en desgaste político.

Frederic habló con Kicillof para ordenar a Berni. Pero el ministro sigue en su cargo y dijo que lo volvería a hacer. Cerca de Kicillof dijeron que “no vamos a hablar del tema”. El gobernador tiene sus propios conflictos con Berni. Si el ministro actúa con tanta soltura, es porque tiene un apoyo mayor: Cristina Kirchner es su jefa política. Un hombre de Cristina dijo a A24.com: “No es apoyo o no. Son hechos aislados. Es un excelente funcionario”. Todo dicho.

En varios sectores del oficialismo, y sobre todo en el kirchnerismo, hay un fuerte descontento con la lentitud y falta de protagonismo de varios ministros. La línea argumental es: “Alberto está solo en esto y los ministros se borran”.

Lo dijo con todas las letras Aníbal Fernández. “Pidan la pelota, loco, dale; ayuden un poco al Presidente, que está haciendo un esfuerzo muy grande y no le saca el culo a la jeringa”, dijo el interventor en Yacimientos de Río Turbio, que forma parte del Gabinete, debajo del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.

“Nadie se ocupa, salvo el Presidente, de la comunicación. No puede ser que él, que es muy bueno comunicando, se encargue de hacer todo. Esto en el fútbol se ve con facilidad cuando los volantes se esconden y nadie pide la pelota”, dijo el ex jefe de Gabinete de Cristina Kirchner.

“Seguramente dijo lo que sabe que piensa Cristina”, señalaron en el oficialismo. Los principales nombres que figuran en la lista de cuestionados por el kirchnerismo son Santiago Cafiero y los ministros Marcela Losardo (Justicia), Luis Basterra (Agricultura), Matías Kulfas (Desarrollo Productivo) o Felipe Solá (Cancillería). El albertismo puro. Berni y Aníbal plantearon un conflicto de ejecutividad en el gobierno de Alberto Fernández. El problema político no es menor.

“Esto comienza a aparecer en lo peor de la pandemia y cuando el EMAE del Indec arrojó el golpe de la peor caída económica en la historia, el 26,4% en abril”, analizó otro funcionario oficial. Por eso, la idea general de la reunión de ese martes fue pensar en políticas públicas y de comunicación para enfrentar la crisis económica monumental que se avecina. “La idea es mostrar gestión, resultados y acción”, dijo otra fuente oficial.

El Senasa comunicó en diversos ámbitos el logro de haber instrumentado las primeras exportaciones de limones a China de la historia. Es poco, pero por algo se empieza.

Otro conflicto no resuelto consiste en cómo sigue la cuarentena estricta. La pregunta del millón es si terminará el 17 de julio o si tendrá que continuar. “Es un hecho que tendrá que seguir, no saben cómo comunicarlo. Porque en estos 14 días los hisopados traerán una cola de arrastre que recién la vas a conocer en 20 días, con lo cual no es seguro que se pueda levantar más allá de algún retoque”, señaló un funcionario de Balcarce 50.

Por la fisura del malestar social se coló el primer roce en serio del Frente de Todos con la Iglesia del papa Francisco. El obispo de San Justo, Eduardo García, firmó un duro comunicado junto a una docena de curas barriales que criticó al municipio de La Matanza y al gobierno de Axel Kicillof por el manejo de la crisis del COVID-19.

Vemos cada vez con más urgencia la necesidad de que exista un Estado inteligentemente presente y dialogando con la comunidad organizada para responder a la emergencia producida por la pandemia”, dice el texto del reclamo que surge “de las experiencias de estas últimas semanas”.

“A 90 días de la cuarentena, recién hace diez días que se han comenzado a realizar los testeos en nuestras barriadas y en algunos casos han sido simplemente encuestas”, señaló. “El operativo DetectAr debería implementarse de modo estable en los barrios buscando acompañar la situación epidemiológica diaria de nuestra gente”, agregó. “No alcanza con operativos que pasan una vez y se van”, dice. Y señala una serie de problemas:

  • Los teléfonos oficiales no dan respuestas.
  • Los traslados no se dan a tiempo.
  • Las personas que esperan resultados vuelven a sus hogares y no a lugares de aislamiento.
  • En general, esas casas no son lugares apropiados para el aislamiento.
  • Los resultados llegan demorados.
  • No se da un seguimiento regular de los casos de aislamiento.
  • Muchas de las personas que son contactos estrechos no cuentan con el acompañamiento requerido.
  • Hay poca presencia del Estado ayudando a que se cumpla con el distanciamiento social, el uso del barbijo, las reuniones en espacios públicos, etc.
  • No se conoce la cantidad de personas con COVID-19 positivo en nuestros barrios.

Monseñor García fue acompañado por otros curas como Bacilisio Brítez, Santiago Rostom, Mauricio Cardea, Fabián Fusca, Nicolás Angelotti, Ramiro Borelli, Hugo Salas, Cristiano de Assis Nobre Almeida, Jean Bosco Nsengimana, Anaclet Mbuguje y Daniel Echeverría.

Mientras tanto, Cristina Kirchner impuso su propia agenda política. Desde las usinas del kirchnerismo puro se fogonea la causa de espionaje contra la AFI macrista que investiga el juez federal de Lomas de Zamora, Federico Villena.

Este asunto terminó de romper el diálogo entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, que denunció diversos “atropellos institucionales” luego del allanamiento a Darío Nieto, ex secretario privado de Macri. La vicepresidenta obvió proyectos de ley dirigidos a la cuarentena e impuso en el Senado una lista de prioridades vinculadas a esa agenda política.

Dispuso que la Comisión Bicameral de Seguimiento de Organismos de Inteligencia profundice su investigación al espionaje macrista y controle al organismo de las escuchas, que va a permanecer en la Corte Suprema para no enfrentarse a los jueces supremos. Y logró crear las comisiones investigadoras sobre los créditos de Vicentin, sobre fuga de capitales y sobre la deuda pública. En una sesión escandalosa, el macrismo denunció que le apagaron los micrófonos.

Mientras tanto, el Gobierno intenta encauzar la economía con la tercera fase del ATP, la prórroga por 60 días de precios máximos, la evaluación y rediseño de las herramientas de sostén económico y social en la agenda poscuarentena y medidas para el turismo, el entretenimiento, y las industrias culturales. Habrá una moratoria integral de la AFIP, distintas líneas de crédito para capital de trabajo, giros a las provincias y un proyecto de reforma tributaria.

En medio de eso, Alberto recibió a Eduardo Duhalde en Olivos y al presidente del BICE, José Ignacio de Mendiguren. Allí quedó claro que el Presidente no expropiará al Grupo Vicentin, pero se comenzó a trabajar en un proyecto de sociedad mixta estatal y privada con capitalización de deuda de inversores y de acreedores, entre ellos las cooperativas. También Duhalde comenzó a trabajar la puesta en marcha de congresos productivos regionales para comenzar a reactivar producciones locales.

por Mariano Obarrio
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