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En el conurbano, el futuro cada vez más lejos

Hernán Reyes
por Hernán Reyes |
En el conurbano, el futuro cada vez más lejos


La inflación no da tregua a los comercios ni a las fábricas, mucho menos a los jóvenes y a los adultos entre 30 y 49 años que recurren a todos los medios a su alcance para cubrir sus necesidades básicas diarias. Y aun así, no alcanza. Como una plaga, la inflación se expande por todas las ramas de la economía destruyendo lo que se interpone en su camino.  

Llegar a fin de mes se ha tornado un calvario para el 64% de los habitantes del conurbano bonaerense. Asediados por facturas de servicios impagables, necesidades básicas insatisfechas, deudas y obligaciones incumplibles, algunos se resignan a sobrevivir con lo poco que les ofrece el Estado o alguna organización solidaria.

De acuerdo al Índice de Estabilidad Social (IES) que realiza Reyes-Filadoro junto a Numeral 8, el porcentaje de personas que recibe ayuda del Estado a través de programas sociales aumentó 10 puntos en los últimos tres meses y alcanza al 31% de la población. Entre los jóvenes, el porcentaje asciende a 53%.

Resignarse es aceptar como irremediable un estado de situación adverso renunciando a toda posibilidad de transformar la realidad. Lamentablemente muchos jóvenes y adultos en el conurbano sienten que no pueden hacer nada para mejorar sus condiciones de vida y desconfían del poder transformador de la política que hasta ahora sólo les ha generado decepción y frustración.

Nuestros estudios de opinión pública revelan un nivel mayor de descontento entre las personas que tienen entre 30 y 49 años y se encuentran en la fase más productiva de su vida, la etapa de desarrollo personal y consolidación de un proyecto de vida, cuando se forma una familia independiente y se trabaja fuertemente para concretar los sueños que fueron madurando durante la juventud. La realidad que enfrenta este segmento de la población en el conurbano, ha convertido el sueño de progresar en una quimera.

Los adultos que se encuentran en esta franja etária tienen una visión más negativa del presente y del futuro que el resto de la población. La proporción de hombres y mujeres que reporta una situación negativa en su hogar alcanza a ocho de cada diez adultos. Los hombres son significativamente más negativos que las mujeres (19 puntos de diferencia) probablemente porque sienten mayor presión social a ser los principales proveedores de su hogar.

En todas las categorías analizadas por el IES, las personas encuestadas en este segmento, expresan un malestar significativamente mayor al resto de la población. Uno de los datos más sobresalientes es que nueve de cada diez adultos entre 30 y 49 años teme perder el empleo. La inseguridad laboral es un sensación alimentada no solo por la realidad que atraviesa la economía local sino por la incertidumbre que generan los cambios tecnológicos que inciden sobre la generación de empleo y están transformando la forma de trabajar en Argentina y en el mundo.

El conurbano, una de las zonas más industrializadas del país, está sufriendo un proceso de deterioro sostenido que se expresa en crecientes niveles de pobreza e indigencia. Avellaneda, San Martín, La Matanza son algunos de los municipios más afectados por la política de ajuste y apertura de la importaciones implementada por el gobierno de Mauricio Macri. 

Sin embargo, la mayoría de los candidatos que aspiran a competir por la banda presidencial en las próximas elecciones no le habla a estos votantes que miran con impotencia como su vida se torna más precaria cada día. Sus mensajes, monopolizados por la crítica y la diatriba, no ofrecen una visión alternativa, un nuevo horizonte de oportunidades que lleve tranquilidad a los trabajadores, que levante su auto estima, que les permita volver a creer que es posible transformar el presente y que les prometa un lugar en el futuro, del cual ahora se imaginan excluidos. 

¿Cómo vamos a transformar la matriz productiva para crear nuevas oportunidades de trabajo? ¿Vamos a apostar a la innovación y a la tecnología como los países que están logrando progreso y desarrollo social?¿Cómo podemos aprovechar nuestros recursos naturales para financiar el desarrollo? ¿Vamos a debatir cómo transformar la educación para que sea un semillero de emprendedores?¿O vamos a discutir todos los días si Cristina Kirchner va a ser candidata en la próxima elección?

El 90% de los adultos entre 30 y 49 años en el conurbano evalúa negativamente la gestión del presidente Macri y el 79% evalúa negativamente el trabajo de la gobernadora, María Eugenia Vidal. Algunos dan por sentado que con esos números el oficialismo va rumbo a perder las elecciones. Sin embargo, aunque Cristina es la dirigente opositora con más intención de voto, tiene un techo que el kirchnerismo no ha logrado perforar en las últimas tres contiendas electorales. El escenario de este año perfila a ser muy parecido al de 2015, con dos fuerzas que captan al 70% del electorado. No hay nada nuevo esta vez. Todo lo que se ofrece al electorado por ahora es viejo y conocido. En medio de una crisis económica que no da respiro, ¿Hay futuro?

El autor es Consultor político, socio de Reyes-Filadoro

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