El 19 de diciembre de hace 20 años, el clima amaneció enrarecido. Desde muy temprano en la Plaza de Mayo estaba muy custodiada y cuando llegaron las Madres de Plaza de Mayo para su habitual ronda de los jueves. La policía montada las empezó a reprimir, las llevaban arrastradas y las subieron en una combi.
"Ahí comenzó el descontrol con represión. Llegó la jueza Romilda Servini de Cubría a averiguar lo que pasaba, pero ya se temía lo peor", recuerda Mariel.
Los periodistas y camarógrafos tuvieron un rol importante por registrar todo lo que pasaba.
La Plaza por la tarde se empezó a llenar de gente manifestando “que se vayan todos” y denunciaron ante la misma cara del Presidente que "estaban matando gente en las calles".
“Estuvimos por lo menos 20 horas cubriendo la crisis sin parar, recibiendo las noticias de saqueos a comercios y supermercados que llegaban desde desde el conurbano y cubriendo los cacerolazos en las puertas de los bancos en el microcentro porteño", relata Mariel.
El rol de los Granaderos
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"Fue una noche fatal, la gente indignada gritaba que se vayan todos, quisieron entrar a la Casa Rosada. Había un vallado negro de la policía y empezaron a saltar las vallas hasta llegar al ingreso central de Balcarce 50. Allí había solamente un cordón de granaderos, los custodios de la Presidencia".
Qué pasaba adentro de la Casa Rosada
Por ese entonces, el gabinete de De la Rúa estaba prácticamente desguazado y en Casa Rosada era una desolación absoluta, "no había ni agua para tomar".
Ya se sabía en los pasillos de la Rosada que iba a renunciar ese día: "Nos anuncian que De la Rúa nos convocaba al salón de conferencias, para hacer un llamado a la oposición, con la última intención de conseguir apoyo. Como no hubo respuesta a su pedido, a las 15 declaró el Estado de Sitio", recordó Di Lenarda.
Los periodistas acreditados esperaron sentados en una de las escaleras ubicadas en el Salón de los Bustos que lleva al despacho presidencial, esperando novedades del Gobierno. Mientras en la terraza se instalaron francotiradores, preparando la salida de De La Rúa en helicóptero.
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"Nicolás Gallo, secretario General de Presidencia, vino ese 20 de diciembre a las 19,30 a la sala de periodistas a anunciar que habían declarado el Estado de Sitio, vino a traer tranquilidad, negaba todo, sin reconocer lo que pasaba afuera. Nosotros le decíamos que estaban matando gente", recordó Mariel.
Y continuó: "A las 20,10 aproximadamente vimos bajar al vocero presidencial Juan Pablo Baylac por la escalera Francia del Salón de los Bustos, con hojas en la mano. Nos mira con media sonrisa, diciendo ya está. Era la renuncia de De la Rúa escrita de puño y letra".
"Todos en vivo, sacamos la renuncia al aire. Mientras leíamos la renuncia, escuchábamos despegar el helicóptero desde la terraza. Fue una responsabilidad enorme lo que estábamos comunicando, sabiendo en ese momento, que ese relato iba a quedar como un momento histórico. No me animo pero fue lo más fuerte que me tocó informar. La renuncia de un presidente. Nos quedamos un rato más, no recuerdo cómo salimos de la Casa".
La noche que temblaron las puertas de la Casa Rosada
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Entre abucheos, golpes en las puertas y las mangueras de bomberos, Marta López, otra periodista, acreditada entonces por Radio Nacional, concide en que "fueron los días más calientes de las protestas".
"Yo me quedaba todos los días hasta las 22. El 19 a las 21 un colega sale y me avisa que había gente por la parte de atrás de la Casa Rosada, por la entonces Plaza Colón, intentando entrar a la Casa. Durante varios días los Granaderos en custodia del presidente estaban con ropa de fajina, incluso llegaba a haber apostados con fusiles y ametralladoras, desde la terraza hacia la Plaza de Mayo", cuenta Marta López.
En la puerta de ingreso de Balcarce 50 los bomberos desenrollaron las mangueras por si la gente lograba forzar la puerta, los barrían con chorros de agua. Esos días tuvimos que salir por la puerta de proveedores, que da a la avenida Paseo Colón 5, la parte trasera de la casa.
"La gente nos abucheaba porque pensaban que éramos funcionarios o empleados del Gobierno, teníamos que salir casi corriendo, había periodistas extranjeros también.
Eran días donde la Casa Rosada estaba desierta, por las protestas no llegaban ni los mozos ni el personal de limpieza, en los últimos días faltaban desde papel higiénico hasta las lamparitas, y se robaban hasta los picaportes", relata la acreditada de Nacional.
Marta López recuerda que "De la Rúa tuvo que subir al helicóptero en movimiento por peligro de derrumbe en la terraza, ayudado por el Edecán. La última vez que había sido utilizado el helipuerto de la terraza fue cuando en semana santa de 1987 Raúl Alfonsín partió rumbo a Campo de Mayo" ante una Plaza de Mayo llena de gente en su apoyo, para enfrentar el primer levantamiento militar carapintada.
El momento en que se conoció la renuncia de De la Rúa
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Solo un puñado de funcionarios acompañó a De la Rúa hasta el día de la renuncia. Habían convocado a los periodistas a un brindis de fin de año en la sala de conferencias y se suspendió.
"En medio del caos afuera, él nos invitó a ir al despacho presidencial. Ahí De la Rúa se puso a servir él personalmente agua o jugo, nos repartió unos caramelos, no había nada más en la Casa, ni mozos ni personal de limpieza. El y funcionarios de más confianza".
Ya en el despacho presidencial, De la Rúa "nos hizo sentar en una mesa grande y cerró una persiana de una de las ventanas.Nosotros le decíamos, ¿usted está enterado de lo que está pasando en la calle?. Parecía aislado de las cosas que sucedían. Fue todo muy extraño ese día", relata la entonces acreditada de Radio Nacional.
Entre los funcionarios que fueron además de De la Rúa su hermano que era ministro de Justicia, Fernando De Santibañes, titular de la SIDE, Ostuni uno de los secretarios privados de De la Rua, Juan Pablo Baylac que era el vocero presidencial y Nicolás Gallo secretario General de la Presidencia.
Marta López recuerda que "el 20 de diciembre a las 20 Nicolás Gallo me dice en un pasillo que el Presidente ya presentó la renuncia al Congreso, lo agarré del brazo, lo llevé a la Sala de periodistas del primer piso y le dije, dígalo usted. Ahí informó oficialmente y esperaron que el Congreso le acepte la renuncia".
El 21 de diciembre De la Rúa vuelve a levantar decreto de estado de sitio, retiró sus cosas y se fue para siempre a su domicilio particular.
Después de esa crisis, con el gobierno de Néstor Kirchner en 2003, ordena instalar un perímetro de seguridad circundante a la Casa Rosada, con rejas de más de 2 metros de alto, fijas, y se hace peatonal el tramo de la calle Balcarce 50, entre Hipólito Yrigoyen y Rivadavia. Tal como se la ve hoy, 20 años más tarde.