Casa Rosada

Dos años del Frente de Todos: el balance de una coalición que aún mantiene tensiones y deudas por saldar

Alberto Fernández frente a la pandemia, la crisis económica y la política, surgida del propio espacio. Datos y promesas sin cumplir. El fluctuante rol de Cristina.
Stella Gárnica
por Stella Gárnica |
Alberto Fernández y Cristina Kirchner el 10 de diciembre en Plaza de Mayo. Se cumplieron dos años de gestión del Frente de Todos (Foto. Presidencia)

Alberto Fernández y Cristina Kirchner el 10 de diciembre en Plaza de Mayo. Se cumplieron dos años de gestión del Frente de Todos (Foto. Presidencia)

Este 10 de diciembre el gobierno de Alberto Fernández festejó con luces y sombras los 2 primeros años de Gobierno marcados por una triple crisis: la pandemia, una de las peores caídas de la actividad económica que se tenga memoria en la historia de la Argentina, con un endeudamiento histórico con el FMI, y la crisis política por las fuertes tensiones por el liderazgo y la toma de decisiones, por la centralidad de Cristina Fernández de Kirchner.

Visto como un proceso político, el Gobierno de Alberto Fernández puede dividirse en 3 etapas:

1- Alberto Fernández llega al sillón de Rivadavia como un delegado de Cristina Kirchner

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La coalición del Frente de Todos quedó marcada en los dos primeros años de gestión, por una crisis de un Poder Ejecutivo con doble comando. Alberto Fernández tuvo que explicar desde que asumió y pasados 2 años sigue igual, que es él quien tiene la lapicera de la toma de decisiones, y no Cristina.

La vicepresidenta lo eligió como compañero de fórmula y en un proceso político inédito, eligió correrse a la Vicepresidencia, para controlar todos los pasos desde la presidencia del Senado, con su hijo y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, controlando el bloque de Diputados del Frente de Todos.

La imagen de un presidente débil, subordinado a la vicepresidenta fue ganando espacio en el escenario político donde la oposición aprovechó cada reto de la vicepresidenta por sus ya habituales cartas difundidas por las redes sociales, para esmerilar aún más la gestión del Gobierno.

Las internas palaciegas se reflejaron en los pasillos de la Casa Rosada, y se fueron transformando en las principales protagonistas de un gobierno que gestionaba día a día, la pandemia.

Con la carta de “funcionarios que no funcionan” sucedieron los primeros cambios cosméticos del gabinete, con el alejamiento de ministros más cercanos a Alberto Fernández. como María Eugenia Bielsa (noviembre de 2020 fue eyectada del ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat), Marcela Losardo (en marzo de 2021 de Justicia) y Ginés González García (febrero de 2021 renunció a pedido del presidente al ministerio de Salud), en este último caso por el escándalo del vacunatorio vip.

La gestión de la pandemia puso todo el aparato del Estado al servicio de sostener al sector privado y evitar una caída que pudo ser más estrepitosa aún. La pandemia se llevó la vida de más de 116.000 argentinos.

Aunque el Gobierno pudo evitar el colapso del sistema sanitario, no pudo evitar el colapso de la economía, que es ahora la principal obsesión de la Casa Rosada y la principal demanda social por la que fue derrotado en las elecciones legislativas intermedias.

2- Del doble comando en las sombras, a los cruces públicos con Cristina y la crisis post derrota en las PASO:

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, se volvieron a mostrar juntos en un acto en Casa Rosada tras la crisi de gabinete derivada de la derrota del Frente de Todos en las PASO 2021..jpg
Julián Domínguez, Cristina Kirchner, Juan Manzur y Alberto Fernández.

Julián Domínguez, Cristina Kirchner, Juan Manzur y Alberto Fernández.

Tras un duro pase de facturas por la derrota en las elecciones primarias del 12 de septiembre, Cristina responsabilizó al círculo íntimo del Presidente por la crisis económica y por el escándalo de las fotos de cumpleaños de Olivos, violando la cuarentena que él mismo obligaba a hacer cumplir a la sociedad argentina, pero también por la seguidilla de furcios cometidos por el propio Alberto Fernández.

Así el kirchnerismo duro pasó a la ofensiva directa con una crisis de gabinete sin precedentes, a partir de la renuncia masiva de funcionarios encabezados por uno de los líderes de La Cámpora y ministro del Interior, Wado De Pedro, y empujó al exilio a los funcionarios más cercanos y queridos de Alberto: su jefe de Gabinete Santiago Cafiero (pasó a Cancillería) y su vocero Juan Pablo Biondi (que lo acompaña ahora desde afuera de la gestión).

La imagen de Alberto Fernández en caída libre hizo temer el riesgo de una crisis institucional, sin agenda oficial durante los 30 días posteriores a la derrota en las PASO, caminando solo los barrios del conurbano haciéndose cargo como el padre de la derrota, para escuchar la demanda de la sociedad.

Sin autocrítica concreta sobre las responsabilidades de uno y otro sector de la coalición, reconocieron en el Gobierno la necesidad de dar un golpe de timón en la gestión con un giro hacia el peronismo ortodoxo y la incorporación de los gobernadores e intendentes del P J y los gremios nucleados en la CGT como nuevos aliados del presidente.

3) El relanzamiento del gobierno y reconstrucción de la autoridad presidencial tras la derrota del 14 de noviembre:

Alberto Fernández en el Día de la Militancia, el día que relanzó su gobierno mirando al 2023.jpg

Tras la remontada leve en provincia de Buenos Aires en las elecciones legislativas del 14 de noviembre, a un mes del reordenamiento del gabinete con Manzur a la cabeza, empezó el operativo de reconstrucción de la imagen presidencial con un Alberto Fernández asumiendo cierta autonomía de la vicepresidenta, pidiendo la institucionalización de la coalición del Gobierno y elecciones primarias para elegir candidatos de cara a la carrera por la sucesión presidencial y para todos los cargos ejecutivos y legislativos en 2023.

2 años de gobierno del Frente de Todos en números:

El Gobierno con el ministro Martín Guzmán ratificado pese a las críticas internas, insiste en que las cosas cambiarán en los próximos dos años y que el acuerdo con el FMI será el certificado para llegar a esa meta de "estabilizar la economía".

Pero los números hablan por si solos y muestran los efectos de lo que es una de las mayores crisis económicas de la historia, que algunos llegaron a comparar con la crisis del 2001.

  • Inflación: pasó de 53,8% en diciembre de 2019 a 36,15 %en 2020 y proyectada a diciembre 2021 llegaría a cerca del 52%.
  • Pobreza: Pasó del 35.5% en 2019 a más del 40%.
  • Desocupación: pasó de 8.9 % en 2019 a 9.6% en 2021.
  • Reservas del BCRA: pasaron de 44.785 millones en 2019 a 41,300 millones de dólares en 2021.
  • Elecciones legislativas de 2021 el Frente de Todos perdió casi 4 millones de votos respecto de los obtenidos en 2019.
  • La recaudación volvió a crecer en noviembre (+59,5%)
  • Guzmán prevé un crecimiento del PBI en 2021 del 10%.

Las promesas del Gobierno con la mira en 2023:

Plaza de Mayo Día de la Lealtad.jpg

En un nuevo intento de tomar centralidad más recostado en el PJ menos en el kirchnerismo, Alberto Fernández se dispone a administrar en la nueva etapa del Gobierno, las tensiones en la coalición entre el albertismo, el massismo, gobernadores e intendentes del PJ, la CGT, los movimientos sociales y La Cámpora y reclama al kirchnerismo dirimir las candidaturas para 2023 en las PASO, no con la lapicera de un solo dirigente.

Sin mayorías en el Congreso, también deberá afrontar un cambio de estilo de gestión y pasará de los DNU de la pandemia a la necesidad de consensuar con la oposición en el Congreso el acuerdo por la reestructuración de la deuda con el FMI y el presupuesto plurianual en un acuerdo que se extenderá más allá de los dos años que le quedan de mandato.

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