El personal del Servicio Penitenciario Federal (SPF), identificado con chalecos, está a cargo de los controles y del abordaje de los presos a los vehículos. El procedimiento también contempla la intervención de móviles de distintas fuerzas federales, que participan de la custodia y del despliegue en los accesos.
Antes de concretar cada traslado, se realizan evaluaciones individuales de los detenidos. El proceso contempla el análisis de sus perfiles criminológicos, la clasificación según el nivel de peligrosidad y los delitos por los que están detenidos, además de una evaluación médica inicial.
También se establecieron medidas preventivas para reducir riesgos durante el trayecto, con mecanismos de alerta temprana, intercambio de información entre las fuerzas y protocolos para responder ante posibles incidentes.
Las fuerzas que participan del operativo
Para coordinar el procedimiento se conformó un Comando Unificado integrado por el Servicio Penitenciario Federal, la Policía Federal Argentina, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval Argentina y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
La intervención conjunta busca organizar los traslados y mantener la coordinación entre los organismos responsables de la custodia de los internos.
El traslado de los detenidos se enmarca en el convenio firmado entre el Gobierno nacional y la Ciudad de Buenos Aires, que establece la desocupación definitiva del complejo penitenciario de Devoto.
La medida responde a un reclamo histórico de los vecinos de la zona, que desde hace años piden que la cárcel deje de funcionar en ese sector de la ciudad.
Con el avance de los operativos, las autoridades buscan concretar el traslado progresivo de la población penitenciaria hacia el establecimiento de máxima seguridad de Marcos Paz.