La Jungla del Poder

Elecciones 2023 | ¿Quién puede ser el próximo presidente? Tres escenarios posibles para un año electoral incierto

A siete meses de las generales, el panorama está abierto. No están claros los candidatos y hay sensación de que puede pasar cualquier cosa. La economía como factor ordenador.
Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
El Sillón de Rivadavia en disputa. (Foto: Casa Rosada)

El "Sillón de Rivadavia" en disputa. (Foto: Casa Rosada)

22 de octubre de 2023. Fecha clave. Ahí se define la suerte de un país que viene a los tumbos desde hace años. ¿Cuántos?

La última crisis empezó en 2018. Habrá quienes dicen que, en realidad, arrancó el 10 de diciembre de 2015, cuando asumió Macri. Otros insisten en que fue a partir de 2011, en el segundo mandato de Cristina (me anoto).

Y los más antikirchneristas dicen que fue en 2003 o 2002... La realidad es que en la Argentina podemos seguir haciendo este juego hasta la época de la colonia.

Pero recapitulemos. Esta crisis fuerte (más allá de sus causas) estalló en 2018 (con la primera devaluación que llevó el dólar de 17 a 21, y la vuelta al FMI); escaló con la segunda devaluación a 45; y después, la tercera a 60 con las PASO 2019. Al año siguiente vino la pandemia y sus múltimples consecuencias; y en 2022 la crisis por la salida de Guzmán... El dólar que empezó a 17 está en 400; no se ve una luz al final del túnel. El futuro es incierto y la economía del corto plazo va a jugar un rol clave para saber cómo sigue la cosa en el largo plazo.

Hoy hay al menos 15 precandidatos presidenciales entre los que se lanzaron, los que todavía no lo dicen, los que dudan, los que nunca van a llegar y los que no quieren ser pero no pueden decir que no para sostener la expectativa. ¿Quién puede ser el próximo presidente?

Te planteo acá tres escenarios posibles en función de cómo avance la economía y cómo termine el Gobierno de Alberto Fernández. Los más y los menos de los candidatos: ¿qué chances tiene cada uno de llegar a ser presidente y por qué el escenario está completamente abierto?

Escenario 1: estabilización y despegue

La inflación no va a ser del 3% en ningún mes. Era lo que había prometido el Gobierno hace un tiempo. ¡Malditos pronósticos! Probablemente siga entre el 5% y el 6%. Es decir, el escenario más favorable es bastante malo. Pero tiene un protagonista excluyente: Sergio Massa.

En esta hipótesis, Massa logra capear el temporal y evita mayores sobresaltos. La gente -acostumbrada a inflación del 100%- se resigna y valora que al menos la cosa no voló por el aire.

Esta semana quedó expuesto que Sergio Massa va a intentar ser candidato a presidente. Por más que hace un tiempo haya dicho que se quería dedicar a su familia.

Todos están generando un escenario para que él pueda ser.

Tuvo un cruce fuerte con el presidente Alberto Fernández y con su entorno que lo termina empoderando.

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Intendentes del conurbano quieren que Massa sea el candidato: es una marca más o menos instalada, juega bien políticamente y maneja los hilos de la gestión (Foto: Télam),

Intendentes del conurbano quieren que Massa sea el candidato: es una marca más o menos instalada, juega bien políticamente y maneja los hilos de la gestión (Foto: Télam),

Intendentes del conurbano quieren que sea él: es una marca más o menos instalada, juega bien políticamente y maneja los hilos de la gestión. Para ellos es clave eso: si el ministro es el candidato, va a ser mucho más flexible con fondos, obras públicas y otras acciones que necesitan para hacer campaña. Si gana, buenísimo; si pierde, asegura un piso de votos.

El kirchnerismo está empezando a jugar políticamente para fogonearlo. Los pedidos a Alberto Fernández para que se baje de la reelección ahora lo tienen como beneficiario principal.

Necesitan que Alberto haga un renunciamiento rápido porque es una manera de que todos los réditos electorales de un escenario económico estable vayan a donde tiene que ir: a Massa.

Hoy Massa, reconocen en su entorno, está trabajando en una candidatura. Ya no lo niegan como antes. Su principal foco sigue siendo la gestión porque –“artesanalmente”- tiene que garantizar que ninguna variable se escape. No es fácil.

Desde su círculo afirman que sin la sequía, la inflación podría haber dado un 5,3% en febrero. Hubiera sido otro era el escenario. Massa -según esta lectura- evitó el estallido en el país en el momento en que la inflación se disparaba al 9%. Creen que los indicadores de la gestión son buenos y que en última instancia la gente los va a valorar.

Los desafíos: Massa levanta en las encuestas de a poquito. Pasó de ser el dirigente con peor imagen del país a superar a Cristina en positiva (en algunas) y quedar en mitad de tabla en negativa. Ya hay encuestas que lo dan ganador en una interna incluso contra ella. Aunque no queda claro que ese crecimiento se vaya a sostener si abandona el ministerio y se lanza como candidato.

Las dudas: ¿realmente va a ser candidato o está armando un escenario para negociar las listas lo mejor posible? Nunca se sabe con Massa, que suele ser un hábil jugador de póker… aunque no se le conocen muchas jugadas que le hayan salido bien.

Dato: en algún momento, Massa va a entregar el ministerio. Entre los suyos, todos saben que no va a llegar al 10 de diciembre. La pregunta es cuándo: puede ser ahora para no tener que dar más malos índices y dedicarse a su propia construcción; o más cerca de las elecciones (sea o no candidato). En cualquier caso, va a dejar a alguien de su equipo a cargo.

Escenario intermedio: llegar con la lengua afuera

La economía sigue carreteando, pero sin estallar. La estabilización no se termina de concretar. El peronismo no tiene candidato: a Massa no le da, Cristina se sigue viendo proscripta y Alberto Fernández no tiene margen de nada.

Este escenario favorece fundamentalmente a Rodríguez Larreta como candidato opositor. Y a otros cuentapropistas del peronismo que rezan por un milagro electoral.

El peronismo tiene un plan para esto: una interna entre Daniel Scioli y Jorge Capitanich. Los dos están lanzados, no tienen ADN kirchnerista, no están mal con Alberto, tienen puentes con todo el peronismo. Scioli corre con ventaja porque tiene casi 100% de conocimiento. Sólo debería hacer campaña entre los más jóvenes que no vivieron sus "exitosas" gestiones.

Scioli ya confirmó que va a ser candidato como sea. Capitanich recorre el país presentando su libro “Argentina Merece Más” (el mismo eslogan que usó cuando fue candidato por primera vez en Chaco). Podrían anotarse otros.

Te decía al principio que favorece a Larreta porque en este escenario la gente buscaría un cambio, pero más conservador, menos disruptivo. Eso es lo que representa “Horacio”. Dialogar con todos para hacer acuerdos básicos y generar los cambios que se necesitan, pero sin locuras ni sobresaltos.

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Este escenario favorece a Larreta porque la gente buscaría un cambio, pero más conservador, menos disruptivo.

Este escenario favorece a Larreta porque la gente buscaría un cambio, pero más conservador, menos disruptivo.

Ese programa de cambio gradual sólo es seductor en un escenario negativo pero relativamente estable. Si el votante de Juntos por el Cambio está menos enojado, puede inclinarse por votarlo a él en la interna; siendo el candidato del espacio, la tiene bastante fácil según los números de hoy.

Pero si Bullrich le gana la interna, ahí podría beneficiarse el peronismo (siempre con algún candidato moderado). En la pelea contra Bullrich, Macri (si hubiera sido) o incluso Milei, Scioli se tiene fe y esperanza.

Los desafíos: una PASO hipercompetitiva en el Frente de Todos y en Juntos por el Cambio puede hacer que Milei sea el candidato más votado en una PASO. Y ahí se abre otro panorama.

La duda: en el caso del peronismo, ¿habrá alguna posibilidad de que estos candidatos se presenten como algo nuevo después de la experiencia de Alberto Fernández? ¿Quiénes serían sus candidatos a vice? ¿Cómo se comunica que un candidato de estas características no sería un Alberto Fernández Bis? ¿Le puede pasar lo mismo a Larreta con Macri?

El dato: esta semana, Scioli recibió un apoyo muy importante de Pablo Moyano. La CGT está viendo con buenos ojos esta candidatura.

Escenario 3: crisis total

Finalmente, la economía derrapa y se vuelve insostenible. El experimento del Frente de Todos termina de demostrar su fracaso y la gente empieza a buscar una alternativa completamente disruptiva.

Esto favorece a tres actores: Patricia Bullrich, Mauricio Macri o Javier Milei. Son los que están proponiendo un cambio total.

De acuerdo con la magnitud de la crisis, las opciones podrían ser Patricia Bullrich (cambio total, pero dentro de "la casta") o Javier Milei (cambio disruptivo y antisistema).

En la oposición siguen muy de cerca el fenómeno de Patricia Bullrich. Una encuesta de la consultora Tendencias (8206 casos online) la muestra ganadora por primera vez en cualquier escenario de balotaje. Incluso contra un candidato “moderado” como Sergio Massa. Es más, su ventaja por sobre Massa sería más amplia que la que ofrece Larreta. Empieza a resquebrajarse la idea de que la candidatura de Patricia Bullrich no es competitiva en una segunda vuelta.

Macri también lo lee. E insiste en que la economía argentina va a un callejón sin salida. Apareció por un fugaz momento en el horizonte la posibilidad de concretar sus más ansiadas ideas. Además, en 2023 tendría un Congreso mucho más favorable. Pero, después de publicada esta nota, Macri anunció que ratifica su decisión de no ser candidato. Tuvo que anticiparlo por presiones internas de su espacio.

En los últimos días previos a su anuncia, por primera vez reconocía que estaba pensando en ser candidato y tenía pensado dilatar su decisión hasta mediados de abril. Pero algo cambió.

Hasta ahora siempre supo que era una carrera imposible. Sabe que es uno de los dirigentes con peor imagen del país y que no puede pisar el conurbano.

Si él era candidato no habría ninguna interna en el PRO.

María Eugenia Vidal ya dijo que se correría.

La mayoría de los dirigentes que apoya la candidatura de Bullrich son de su propio riñón. Si él se lanzaba, ¿quién lo iba a contradecir? Bullrich gana hoy la interna porque él no está en el escenario.

Horacio Rodríguez Larreta también sufriría sangría de dirigentes (en la lectura de Macri) hasta que su candidatura sea insostenible. En definitiva, “Horacio” siempre fue un empleado y no un socio.

El problema es que todos los dirigentes que militan en uno y otro subespacio del PRO ya no sabían más que hacer. Necesitaban el ok del jefe para poder seguir adelante trabajando por las distintas candidaturas.

Javier Milei espera callado. Hace tiempo bajó su exposición mediática y aprovecha el tiempo que le dan las peleas internas de los otros espacios mayoritarios. Hoy, cualquier encuesta le da un piso del 20%. Cree que puede ser el más votado en las PASO y que eso le daría un plafón para meterse en segunda vuelta.

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Hoy, cualquier encuesta le da a Milei un piso del 20%. Cree que puede ser el más votado en las PASO.

Hoy, cualquier encuesta le da a Milei un piso del 20%. Cree que puede ser el más votado en las PASO.

A diferencia de Bullrich o Macri, captura muchos votantes del Frente de Todos que están podridos de todo.

Los desafíos: para todos ellos va a ser complicada la gobernabilidad. Aun con el Congreso a favor, ¿cómo van a hacer para implementar un programa de ajuste en medio de una crisis? ¿Cómo van a hacer para controlar la calle? ¿Hasta qué punto la gente estará dispuesta apoyar una propuesta de este tipo?

La duda: ante estos candidatos tan radicalizados, ¿puede el peronismo unirse en serio y terminar ganándoles?

El dato: justamente, la gobernabilidad futura es la mayor preocupación de Macri. Gane quien gane, no quiere que les pase lo que le paso a él. Cree que hay que tomar todas las medidas rápidamente y a partir de ahí empezar a corregir. Esto incluye bajar el déficit, acotar el gasto de empresas públicas “que no producen nada” y cortar los privilegios del “círculo rojo”. Una topadora. A diferencia de cuando le tocó gobernar a él, dice que esta vez sí "se puede".

Aclaración para cerrar

Todos estos son escenarios que hoy baraja la política. Dirigentes que tienen sus ambiciones y anhelos. La realidad después se encargará de ponerlos en su lugar.

Y por último una última duda: ¿realmente es la economía lo que condiciona todos los escenarios? ¿O habrá un hartazgo social que exceda lo económico y que pueda ser el gran motor de toda la elección?

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