También se anticipó la liberación de todos los precios de la economía, como la contracara que piensa Milei, para diferenciarse del gobierno peronista saliente de Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa.
También promete bajar impuestos y unificar el dólar para salir del cepo en “etapas”, una reforma judicial y penal que incluiría una baja de la edad de imputabilidad de los menores, son algunas de las medidas que se esperan, según lo dicho hasta ahora por el presidente electo y sus anunciados ministros.
No se sabe aún qué nivel de devaluación derivará de esas medidas en un diciembre que todos pronostican muy caliente, luego de que el propio presidente electo, anticipara un período de crisis de 18 a 24 meses, por "estanflación".
La pregunta que desvela al gobierno y habla de eso con los aliados de la oposición, es si la sociedad soportará el ajuste que, según había prometido en campaña electoral solo iba a pagar la llamada "casta política".
Milei, entre la estanflación y la gobernabilidad
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Milei, en la Casa Blanca junto a toda la comitiva que lo acompañó (Foto: prensa La Libertad Avanza).
El miércoles 13 de diciembre, tres días después de la asunción de Milei, se conocerá el índice de inflación de noviembre, que ya superaría los dos dígitos, y vaticinios de diciembre llegaría al 20 %. La inflación esta semana, solamente, trepó a 3,1% según el viceministro de Economía saliente, Gabriel Rubinstein.
El ministerio de Capital Humano se va a ocupar de contener a los caídos, dijo Milei esta semana, sin mencionar qué pasará con la clase media, la caída del consumo por la alta inflación, y la caída del consumo por los despidos, que ya anticiparon con suspensiones o adelantamiento de vacaciones.
Sectores piqueteros del Polo Obrero ya anticiparon un diciembre caliente, con movilizaciones el 19 y 20 de diciembre. En el gobierno ya admiten que la gobernabilidad está en juego.
Por eso Milei negoció con Bullrich, con Macri y hasta con delegados del peronismo que encabeza Cristina Kirchner, como con gobernadores del PJ y de Juntos por el Cambio. También fue tema de conversaciones entre los distintos funcionarios entrantes y salientes que se comprometieron en garantizar un traspaso de poder ordenado.
Desde el PJ acordaron darle una tregua al nuevo gobierno y actuar con bajo perfil para dejar que empiece a gestionar.
Pero la vicepresidenta, Cristina Kirchner, ya salió a advertir sobre la "catástrofe social" que significará la "estanflación" como producto de las medidas económicas de ajuste.
Milei y la reconfiguración del sistema de alianzas que viene
En medio de la transición, Milei sorprendió con el nuevo estilo de liderazgo moderado en las formas, buscando consensos, a diferencia del estilo confrontativo y por momentos desequilibrado con el que se mostraba durante los actos y entrevistas en la campaña electoral.
Forma parte de la necesidad de construir la autoridad presidencial, en un sistema presidencialista puro, en el que las decisiones dependen de la cabeza del Poder Ejecutivo.
Saben en LLA, que Milei necesitará consensos políticos y pragmatismo para imponer sus posturas en medio de fuertes tensiones sociales, pero también necesita poner límites a los aliados políticos que tienen mayor estructura parlamentaria, para no mostrar signos de debilidad.
En tren de generar ese clima de autoridad presidencial, el ministro del Interior designado, Guillermo Francos, relativizó las presiones del expresidente Mauricio Macri y sus aliados de Juntos por el Cambio en las negociaciones por el armado del gabinete y los distintos cargos de poder institucional para los próximos 4 años de gobierno libertario, como la presidencia de Diputados, que finalmente quedó en manos de un libertario, descartando los nombres impulsados por Macri y JxC.
Francos, habilitado por Milei como el vocero político de la transición, dijo que el apoyo electoral de Macri "no significa que compró acciones del Gobierno" y descartó que el apoyo de Macri haya sido decisivo en el triunfo de Milei en el balotaje.
De esta manera, Francos confirmó que el de Milei no será un gobierno de coalición en alianza con el macrismo o Juntos por el Cambio, que entró en proceso de ebullición y posible división como coalición parlamentaria, sino que será un gobierno de LLA y los que se sumen, serán ministros que respondan a Milei, más allá de sus orígenes político partidario, como Bullrich.
En el marco de la definición de puestos clave del futuro poder, como la Presidencia de Diputados y del Senado, tercer y cuartos lugares en la línea de sucesión presidencial, esta fue una semana de fuerte hermetismo en la que Milei se concentró en su círculo más cercano para la toma de decisiones desde su búnker del hotel Libertador, en Retiro.
Solo integran la mesa chica del nuevo gobierno, la hermana o jefa Karina Milei, el jefe de Gabinete resignado, Nicolás Posse y el asesor y amigo personal, Santiago Caputo, lista a la que solo se suma esporádicamente Guillermo Francos.
Ese hermetismo le permitió a Milei que en las dos primeras semanas, tras imponerse en el balotaje, no se filtrara el paquete de medidas que promete generar un tsunami el lunes 11 de diciembre, cuando convoque a sesiones extraordinarias para que las medidas de shock sean tratadas en el Congreso, para darle legitimidad al nuevo gobierno, que ganó las elecciones, prometiendo ajuste.
La capacidad de negociar deberá ser una característica si Milei quiere evitar convertirse en un presidente al que acusen de gobernar por decreto y llevarse puestos al resto de los poderes democráticos que establece la Constitución.