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La parálisis económica desplaza de la agenda del Gobierno a lo sanitario y genera los primeros roces políticos

Stella Gárnica
por Stella Gárnica |
La parálisis económica desplaza de la agenda del Gobierno a lo sanitario y genera los primeros roces políticos

El tema que más preocupa hoy al Gobierno es cómo afectará el virtual default a la economía argentina en cuarentena, paralizada al borde del corte de la cadena de pagos y con el Estado nacional poniendo todo para evitar una ola de despidos, quiebre de empresas, industrias, pymes y comercios; y para garantizar derechos básicos como la alimentación.

Tras presentar la oferta de no pagar la deuda por 3 años, con una quita de 4% de capital y 62% de los intereses, el Gobierno se concentra ahora en negociar con cada uno de los gobernadores cómo el Estado nacional va a financiar con fondos ATN y nuevas medidas para contener el hambre y evitar una profundización de la crisis social en las provincias.

"Proponemos que el pago de la deuda no genere más postergación en quienes la están pasando mal, porque ellos y ellas son nuestra prioridad", dijo el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, en declaraciones a la Televisión Pública tras la reunión en Olivos con gobernadores, y que reflejó al otro día en su cuenta de Twitter.

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Alberto fue más allá y propuso que América Latina enfrente unida la pandemia, con el reclamo a los organismos internacionales de crédito, que ofrezcan financiamiento con "tasas de interés cero, fijas y de largo plazo".

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¿Crisis alimentaria en el mundo?

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra, dijo que por ahora "no hay problemas" de producción de alimentos en el país, aunque admitió que el Gobierno ya trabaja en protocolos para la etapa que se inicia de "mitigación" ante una inminente ola de contagios masivos en el país.

La pandemia de coronavirus provocará nuevas zonas de hambre en algunas partes del mundo y causará una crisis entre los agricultores debido a la caída previsible de la demanda, anticipó el viernes la agencia de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

La malnutrición podría aumentar entre el 8 y el 10% en los países que son importadores netos de alimentos, vaticinó el economista en jefe de la FAO, Máximo Torero, quien precisó que actualmente la cifra de personas malnutridas asciende a 121 millones.

Según el análisis de la FAO, el COVID-19 causó un shock inicial en el abastecimiento debido a las cuarentenas que interrumpieron la producción y la cadena de valor en el sector agrícola, lo que prácticamente ha quedado superado.

El problema vendrá por la devaluación de las monedas, lo que encarece las importaciones, pero hace atractivas las exportaciones, y puede tentar a países exportadores de alimentos.

Al participar de esa teleconferencia virtual, Basterra dijo que gracias a la cuarentena tomada por el Gobierno "estamos atravesando una curva achatada" de contagios en Argentina aunque admitió que "ya empieza a haber circulación viral y el aumento de casos positivos nos va a llevar a una segunda instancia que es la de mitigación" de la enfermedad.

En base a esto advirtió: "Están definiéndose por consenso entre las patronales, los trabajadores, el Estado nacional y las provincias los protocolos para la etapa de mitigación, de forma tal que la producción y transformación de alimentos no se interrumpa".

Mientras, Cafiero prometió que en los próximos días anunciarán nuevas medidas para flexibilizar la actividad en distintas provincias, y analizan incluir nuevos protocolos para el sector agropecuario, la construcción y obra pública.

La excepción seguirán siendo las zonas urbanas donde la circulación comunitaria del COVID-19 ya es un hecho y genera el mayor temor en el Gobierno por inminentes consecuencias no solo sanitarias, sino económicas y sociales.

El AMBA, CABA Chaco, Ushuaia son las zonas en donde la Casa Rosada mira con mayor atención la evolución de los contagios. Y en paralelo, sigue de cerca a otras grandes urbes de Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Tucumán y en varias provincias de la Patagonia como Neuquén, Río Negro y Santa Cruz, donde crecen día a día los contagios.

La ayuda que no llega

Más allá de la falta de financiamiento externo -que podría agravarse en los próximos 20 días mientras se renegocia la deuda-, el Gobierno enfrenta el problema interno.

Muchas de las medidas que anunció de apoyo a las pymes y comercios e industrias son difíciles de aplicar en lo inmediato.

Por eso, para calmar las quejas de los gobernadores, quienes ven cómo sus provincias se paralizan a un mes de la cuarentena, y corren riesgos hasta los pagos de salarios públicos y privados, el Ejecutivo promete que desde el lunes se flexibilizará la cuarentena por zonas y actividades donde no circule el coronavirus.

El viernes Cafiero empezó a recibir las propuestas de gobernadores con los protocolos de cuidados y controles para administrar la cuarentena en ciudades y pueblos del interior, como en sectores de la producción agropecuaria, como había anticipado el jueves Basterra.

La cadena de pagos

Ese mismo día, el Banco Central anunció dos resoluciones: una que permitió la reapertura al público de locales de pago de servicios como Rapipago y Pago Fácil que buscarán descomprimir las filas en entidades bancarias y la morosidad de los usuarios.

Otra, que obliga a los bancos públicos y privados, a pagar una tasa mínima anual de interés para depósitos a plazo fijo del orden del 26%.

El objetivo es evitar una corrida bancaria ante el temor de una disparada del dólar en medio de las negociaciones con acreedores externos, y la posibilidad de que el default termine siendo definitivo en los próximos 20 días. La fecha coincide con el plazo que se autoimpuso el Gobierno para renegociar la deuda externa.

Preparándose para la ola de contagios de la pandemia, otra de las medidas anunciadas por el Gobierno en las últimas horas fue una resolución del Ministerio de Desarrollo Productivo, que dirige Matías Kulfas, que impone precios máximos para la venta de alcohol en gel y barbijos.

Los roces entre oficialismo y oposición

El equilibrio que busca Alberto para sostener la cuarentena se vio reflejado con altibajos en la foto del jueves en la residencia de Olivos.

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Cristina Kirchner y Alberto Fernández (Foto: AFP).
Cristina Kirchner y Alberto Fernández (Foto: AFP).

El Presidente apareció con un tono desdibujado, cuando anunció que "Argentina está en default virtual" y advirtió sobre lo difícil de la negociación.

La mirada atenta y seria de la vicepresidenta Cristina Kirchner, sentada a su izquierda, sin emitir sonido, dio lugar a todo tipo de especulaciones.

Los 18 gobernadores, tanto peronistas como radicales y del PRO, que viajaron especialmente para el acto, se enteraron en el momento de la presencia de la ex presidenta, con quien muchos no se llevaron bien en la última gestión K.

Varios se fueron con las ganas de opinar o de tener una reunión más para intercambiar con el Gobierno las dificultades en sus provincias.

De hecho, Cafiero le llevó este viernes al Presidente a Olivos los proyectos de protocolos que presentaron algunos mandatarios provinciales como Axel Kicillof, para lanzar el próximo lunes la flexibilización de la cuarentena en cada lugar que apruebe el comité de expertos del Ministerio de Salud.

Pero a las sospechas de presiones de CFK sobre la imposición de medidas -como el impuesto a la riqueza que es rechazado por la oposición- y la utilización de "la foto" de los gobernadores dando total apoyo a los términos de la renegociación de la deuda, quedó también rondando cierto malestar entre los gobernadores de Cambiemos.

El que se notó más incómodo, por la ubicación de cercanía que le dieron en Olivos, fue el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que se retiró casi corriendo, sin formular declaraciones.

Fernández se siente cómodo con Larreta como principal gobernador de la oposición, negociando los términos de la cuarentena, y coordinando la gestión.

El Presidente parece haberlo elegido como jefe de la oposición, ninguneando a la cúpula de Cambiemos, que intenta seguir conduciendo el ex presidente Macri desde el llano.

Ese equilibrio en la relación de Alberto Fernández con la oposición se rompe cada vez que aparece Cristina en escena.

Esta no fue la excepción. Tal vez por eso, el Presidente convocó inmediatamente el viernes a una teleconferencia desde Olivos a los jefes de bloques de diputados y senadores para buscar el apoyo del Congreso.

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