La meta de Marian durante los últimos días parecía apuntar a probar la paciencia del ala masculina de la Casa. Primero fue Nicolás quien explotó contra la rubia, quien lo acusó de “lleva y trae”, y luego fue el turno de Fernando, en este caso por razones de convivencia. A tal punto llegó la furia del ingeniero, que optó por tomar una decisión que podría costarle caro: tiró el colchón de la joven a la pileta.