A mí siempre me gustaron los pendejos y siguen gustándome, pero ahora para verlos. Ahora no puedo competir. Antes iba a la playa y todo el mundo me aplaudía; ahora pasa una pendeja al lado y si yo estoy con un pibe de 30, me desmayo. No podría. Puedo perder todo, menos la dignidad A mí siempre me gustaron los pendejos y siguen gustándome, pero ahora para verlos. Ahora no puedo competir. Antes iba a la playa y todo el mundo me aplaudía; ahora pasa una pendeja al lado y si yo estoy con un pibe de 30, me desmayo. No podría. Puedo perder todo, menos la dignidad