Curiosidades

Mito o realidad: ¿crecen las uñas y el cabello después de la muerte?

La creencia de que las uñas y el cabello continúan creciendo tras el fallecimiento persiste en la cultura popular; sin embargo, la ciencia explica por qué parece que esto sucede, aunque en realidad no sea así.

Aunque la creencia popular dice que las uñas y el cabello siguen creciendo cuando el cuerpo está muerto

Aunque la creencia popular dice que las uñas y el cabello siguen creciendo cuando el cuerpo está muerto, la ciencia aclara que solo es una apariencia causada por cambios físicos después del fallecimiento.

El mito de que las uñas y el cabello continúan creciendo después de la muerte todavía permanece hasta el día de hoy. Sin embargo, esto no es así y la ciencia lo respalda. La explicación de esta supuesta elongación se encuentra en los cambios físicos que sufre el cuerpo al fallecer, no en procesos biológicos activos.

Luego del deceso, los tejidos corporales comienzan un proceso de deshidratación progresiva que produce retracción de la piel, especialmente visible en la superficie de los dedos, el cuero cabelludo y la cara. Esta retracción expone mayor cantidad de uñas y tallos capilares, lo que genera la impresión de que han crecido, aunque no exista ninguna elongación real. En contextos forenses, esta contracción es tan reconocida que durante la preparación del cuerpo se aplican humectantes para evitar la apariencia de alargamiento.

El desarrollo de las uñas y del cabello ocurre en la matriz ungueal y en la matriz del folículo piloso, respectivamente. Estas zonas contienen células que se dividen constantemente mediante mitosis, un proceso que requiere un suministro continuo de oxígeno, nutrientes y señales bioquímicas transportados por la sangre. Al cesar el flujo sanguíneo tras la muerte, estas células dejan de recibir los recursos necesarios, deteniéndose la división celular y, por ende, cualquier formación o crecimiento de uñas y cabello.

uñas

La medicina forense y la tanatología coinciden en que no ocurre crecimiento ni alargamiento de uñas o cabello tras la muerte. Manuales como Gray’s Anatomy, referencia desde 1858, y guías forenses describen este fenómeno como una consecuencia del colapso tisular sin actividad celular.

No existen registros de elongación post mortem medible, y la actividad celular residual no es suficiente para mantener procesos como la queratinización o la replicación necesaria para el crecimiento.

La falta de glucosa post mortem y el alto requerimiento energético de las células germinales hacen imposible cualquier crecimiento, incluso si algunos tejidos sobreviven brevemente

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